JUAN HUARTE DE SAN JUAN
1. Huarte y la filosofía moderna

En el discurso de recepción que Menéndez Pelayo pronunció en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, el día 15 de mayo de 1891, el gran erudito santanderino pone de manifiesto las raíces hispanas del escepticismo y del criticismo, refiriéndose sobre todo a la obra de Vives, de Francisco Sánchez el Escéptico (Quod nihil scitur, 1576), y de Pedro de Valencia, humanista extremeño y discípulo predilecto de Benito Arias Montano. Don Marcelino apenas se refiere a Huarte, aunque le cita de pasada un par de veces. Los estudios posteriores han profundizado esta tesis de Menéndez Pelayo: El cartesianismo se formó con despojos de la filosofía española (9). En efecto, casi todas las grandes doctrinas del racionalismo, del empirismo y del criticismo, pueden encontrarse en estado larvario, en germen y como intuiciones brutas, en los grandes autores hispanos del Renacimiento.

El extraordinario parecido entre el pirronismo metodológico de Francisco Sánchez y el de Descartes, o las deudas de éste respecto de Gómez Pereira, han sido ya puestos de manifiesto por distintos autores. No obstante, que sepamos, nadie hasta el momento ha descrito la analogía entre la psicología racional implícita en la Crítica de la razón pura y el papel trascendental y creador que Huarte le reconoce al ingenio, sobre todo a sus dos facultades o potencias activas: la imaginación y el entendimiento (9b).

Es muy verosímil que el Examen fuera conocido en Alemania al entrar el siglo XVII, bien por la ediciones castellanas impresas en Flandes, bien por las numerosas que se habían editado en latín, francés e italiano. Aunque pudieron haberse hecho versiones anteriores, es segura la que hizo en latín Aescatius Major, o Joachim Caesar: Scrutinium Ingeniorum, Anhalt, 1622 (reproducida en 1637 y 1663). Fue esta edición de Escacio la que mejor pudieron conocer los alemanes hasta la versión alemana de Lessing (Zimmermann, Zerbst, 1752). Por ejemplo, la que conoció Gaspar Ziegler, cuya disertación, De ingenio (Lipsiae, 1643), no es sino un extracto y comentario de las doctrinas de Huarte. Se explica allí que "ingenio", en sentido específico, es aquella capacidad por la cual un individuo no sólo aprende lo que se le enseña, sino que llega a producir y dar a luz de por sí nuevos conceptos. La raíz del ingenio está, para Ziegler y para Huarte, en la propia naturaleza, esto es, en el temperamento. La obra de Ziegler fue punto de partida de varias otras que con parecido carácter se compusieron en Alemania durante el siglo siguiente (10). El hecho de que el Examen sea citado en obras muy alejadas de su asunto principal, v. gr., de filosofía política, muestra el sobresaliente aprecio que la obra de Huarte alcanzó en Alemania. En la época de Wolff nos encontramos con toda una nube de disertaciones o tratados sobre temperamentos, ingenios y caracteres, producidos por las universidades alemanas...

Sin embargo, el idioma alemán fue el último de los modernos en acoger el Examen, pero la tardanza fue compensada con creces por la calidad del introductor y traductor: Gotthold Ephraim Lessing (11). El gran escritor tomó la obra del médico baezano como materia de su tesis doctoral, animado seguramente por la extraordinaria actualidad de que gozaba su obra en la alemania dieciochesca. De su disertación, desgraciadamente, no quedan más que unas páginas manuscritas y unas notas preparatorias. Fue tan intensa la demanda la traducción de Lessing, que el editor encargó al matemático Johan Ebert otra nueva (1785). En el prólogo de la de 1752, Lessing afirma que pocos sabios españoles habían llegado a ser tan conocidos en Alemania como Huarte. Admira su originalidad y el poderoso vuelo de su espíritu que abre nuevos rumbos al pensamiento, así como su elevación mental, que trasciende los límites de su tiempo. Lessing acaba su juicio comparando al Dr. Huarte con un brioso alazán, galopante sobre peñascos, el cual, precisamente cuando tropieza, es cuando levanta las más brillantes chispas.

Siendo de tal calibre la difusión del Examen en Alemania, y habiéndose unido su nombre al de Lessing, es muy probable (a Iriarte le parece indudable) que fuera también conocido por los dos hombres que, en el crepúsculo del XVIII, señalan la cumbre del pensamiento alemán: Kant y Goethe, aunque en sus obras no se mencione al español expresamente.

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1. Huarte y la filosofía moderna|Introducción| 2. Naturaleza e ingenio| 3. Imaginación: reminiscencia y sentido común |4. La prudencia de la carne: la destreza y la gracia | 5. Las acciones del entendimiento|6. Trascendencia de la voluntad racional | 7. El bruto y el ángel |

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José Biedma