No se escoge al azar lo que se escribe

Ya se sintió antes.
Y de alguna manera, también lo que se lee. Y tampoco es al azar lo que uno recuerda de lo que se lee. Y lo que uno olvida.

Siento que no he seguido las directrices que acordamos al proponerte que haría este trabajo. Me costaba. Y recordé algo que dijiste un día acerca de hacer los trabajos: hacer lo que más os apetezca porque eso será lo mejor. Así que no he mirado ni descrito la parte más filosófica, la más descriptiva, la más poética en María Zambrano. He ido haciendo lo que más me conmovía.

Los libros que me aconsejaste leer: La Confesión: género literario y el ensayo y biografía de Unamuno han sido muy reveladores para mí. La mirada que María Zambrano pone en ellos, dejando caer de vez en cuando la poética belleza de su pensamiento, me ha dado claves para entender los otros libros. Su lectura, me sigue emocionando y estas dos obras, más ensayísticas, en especial la de Unamuno, me ha hecho entender más al autor. Y tener más ganas de leerlo. El cambio que ha producido en mí el conocimiento del autor, de situarlo en la época, en el contexto, se extrapola a otros momentos. No puedo, ahora, leer un poema o empezar una novela, o un ensayo, sin buscar antes información. Leo mejor, o un poco mejor, espero. Algo también que agradezco mucho haber aprendido con este trabajo y con tus clases es el poder unir, unificar. Los repasos, los itinerarios históricos, el marco en que sitúas la literatura y la vida, garantiza una mejor comprensión a la hora de leer cualquier texto. Puedo entender mejor la crisis de fe de Unamuno, esa necesidad de Dios, esa crisis existencial en ese momento histórico y puedo ver cómo esa duda, esa niebla, pasa a uno de sus personajes: ¿pero yo existo? ¿O soy un sueño de Dios? Me hizo pensar. ¿Seremos un sueño de Dios? ¿Un nebuloso sueño? ¿Un sueño creado-creador? ¿El sueño de una-“la noche boca arriba”?

El libro de la Confesión ha sido básico para entender los demás libros de María Zambrano. No se escoge al azar lo que se escribe, y ahora creo que he necesitado todas estas lecturas. Yo, tan dada a quedarme de un lado, del lado de la razón o del lado de lo que siento. Tan dada a escoger entre lo uno o lo otro. Me ha hecho pensar, pero pensar como ella propone, un pensar sintiendo. Y también dar voz a esa necesitad tan humana de ir más allá, de soñar la realidad, como ella dice, para que la realidad nos sueñe. De dejarme mecer en sus palabras poéticas, en ese brezo de Dios. Y no estar en un sólo lado.

 

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