ASTROBIOLOGÍA Y BIOCENTRISMO (*)
Roberto Aretxaga.
Doctor en Filosofía (Universidad de Deusto). Especialista Universitario en Ciencia, Tecnología y Sociedad (UNED). Investigador (Dpto. de Filosofía de la Universidad de Deusto). Miembro de The Planetary Society.


Resumen

Distinguimos tres significados del término “biocentrismo”, el filosófico, el ambiental y el astrobiológico. Mostramos algunas de las principales implicaciones de los usos filosófico y medioambiental del término para la ciencia astrobiológica. Definimos el biocentrismo astrobiológico y reflexionamos sobre su posible caída como consecuencia de las aportaciones de la astrobiología. Concluimos la necesidad de potenciar la colaboración entre astrobiólogos y humanistas (filósofos principalmente) para optimizar el análisis y la comprensión de las implicaciones y consecuencias sociales y culturales que conllevaría esa eventual caída.

1. Los biocentrismos filosófico y ambiental

El término “biocentrismo” es polisémico dado que posee, al menos, tres significados distintos: uno en el ámbito filosófico, otro en el marco de las ciencias medioambientales y un tercero, finalmente, en el contexto de la ciencia astrobiológica.

Dentro del ámbito filosófico, el término “biocentrismo” se emplea para designar la doctrina ética que niega cualquier posición privilegiada del ser humano en el conjunto de los seres vivos y, en consecuencia, que la humanidad sea centro o fuente de valores universales. El biocentrismo toma como sujeto y fuente de valores la vida en general, negándole a la humana el puesto central, por lo que es anti-antropocéntrico. Este es el uso del término “biocentrismo” que hacen la deep ecology y el movimiento conservacionista, basándose en las teorías de Aldo Leopold y Paul W. Taylor.

Un segundo significado de “biocentrismo” es el opuesto al de “funcionalismo”. En este sentido, ambos términos hacen referencia a dos enfoques contrapuestos en el estudio y gestión del medio natural, los cuales han dado origen a sendas disciplinas científicas: la Ecología de Poblaciones y la Ecología de Sistemas, respectivamente. Desde esta perspectiva, el biocentrismo se caracteriza, básicamente, por centrar su atención en los organismos, tomar como elemento básico la biota, hacer de la selección natural su paradigma explicativo y defender la biodiversidad.

El funcionalismo, en cambio, considera los organismos y el ambiente abiótico como un todo superior a la suma de las partes (holismo) y hace del flujo de materia y energía su principal objeto de análisis. Su paradigma explicativo son las leyes de la termodinámica. El funcionalismo destaca la ecodiversidad frente a la biodiversidad y considera que es el mantenimiento del flujo de materia y energía característico de un ecosistema lo que garantiza la conservación de los organismos que hay en él.
Antes de ocuparnos del significado astrobiológico del término “biocentrismo” deseamos notar algunas implicaciones para la astrobiología de los dos usos indicados del término en cuestión:

a) El significado filosófico del término “biocentrismo” introduce una cuestión relevante para la astrobiología. La asunción por parte de la astrobiología de la existencia de un ancestro común y de la teoría evolutiva la situaría, en principio, en la posición biocentrista (anti-antropocéntrica) del debate. Sin embargo, la astrobiología en ningún caso podrá ignorar el hecho de que la cultura humana constituye una peculiaridad más que notable entre las formas de manifestación y adaptación de la vida en nuestro planeta. Un posible éxito de la astrobiología en su objetivo de hallar vida extraterrestre ampliaría el horizonte del debate filosófico suscitado por el biocentrismo ético, abriéndolo a consideraciones y perspectivas aún inéditas. Una posible vía de solución de esta discusión filosófica que incumbe a la astrobiología podría hallarse trabajando en la línea de la distinción propuesta por Bryan G. Norton entre “antropocentrismo fuerte” (strongly anthropocentric) y “antropocentrismo débil” (weakly anthropocentric) (Norton, 1984).

b) Consideramos que el significado medioambiental del término “biocentrismo” también afecta a la astrobiología. En efecto, si el enfoque funcional parece posibilitar una mejor comprensión en el estudio y gestión de ecosistemas amplios con organismos pequeños, el biocéntrico, en cambio, resultaría preferible para ecosistemas de menor tamaño pero con organismos mayores. Desde esta perspectiva, el interés de la astrobiología por el origen y distribución de la vida, tomando inicialmente la vida microscópica y sus intercambios con el medio como sujeto de estudio, parece aconsejar un enfoque funcional. Pero puesto que también se interesa por la evolución y el futuro de la vida, el enfoque biocéntrico parece adecuado, en especial al tratar de los organismos multicelulares inteligentes.

La discusión entre biocentrismo y funcionalismo en las ciencias ecológicas tiende a resolverse enfatizando la complementariedad entre ambos paradigmas y abogando por su integración, de modo que el empleo de uno u otro dependa exclusivamente de las escalas espaciales y temporales consideradas en cada caso. En el caso de la astrobiología, tanto su multi/inter-disciplinariedad como la diversidad de aspectos que presenta su objeto de estudio parecen aconsejar, también, la integración de ambos enfoques en función de las escalas espacio-temporales a considerar.

 


Roberto Aretxaga Burgos
Doctor en Filosofía (Universidad de Deusto). Especialista Universitario en Ciencia, Tecnología y Sociedad (UNED). Investigador (Dpto. de Filosofía de la Universidad de Deusto). Miembro de The Planetary Society.
roarebur@hotmail.com

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