LAS TEORÍAS DEL SACRIFICIO PRIMITIVO
Y SU SIGNIFICADO ANTROPOLÓGICO
Textos de Víctor Cadenas de Gea

sacrificio humano

Primera parte

Resumen


El propósito de este artículo es analizar las teorías más importantes del sacrificio primitivo en antropología de la religión. Dividido en dos partes, en la primera abordamos a los principales autores de la primera antropología científica (Tylor, Frazer, Robertson Smith), centrándonos en sus hallazgos esenciales y en las características metodológicas de su trabajo. Mostraremos un hilo conductor en el tratamiento del objeto sacrificial, que conduce desde el intelectualismo de Tylor y Frazer al colectivismo de Robertson Smith.

Palabras clave: sacrificio, antropología de la religión, magia, religión primitiva, ritual, E. B. Tylor, J. G. Frazer, W. R. Smith.


Abstract
The purpose of this article is to analyse the most important theories of the primitive sacrifice in the anthropology of the religion. It is divided in two parts, in the first one we approach the main authors of the first scientific anthropology (Tylor, Frazer, Robertson Smith), focusing on their findings and on the methodological characteristics of their work. We will show a guide in the treatment of the sacrificial object, from the intellectualism of Tylor and Frazer to Robertson Smith´s collectivism.


Keywords: sacrifice, anthropology of religion, magic, primitive religion, ritual, E. B. Tylor, J. G. Frazer, W. R. Smith.

 

Introducción: el enigma del sacrificio


A lo largo de la historia de la antropología se han dado una serie de fenómenos característicos de la religiosidad primitiva que han despertado extrañeza y fascinación en los investigadores. De entre ellos, nos encontramos con el fenómeno del sacrificio. El estupor que ineludiblemente crea descansa en varias razones. En primer lugar, la crueldad que a menudo reviste produce un sentimiento de extrañeza, combinado con una irresistible repulsa. Cualquier descripción minuciosamente científica no puede esconder la angustiosa pregunta por el tipo de moralidad que han abrigado y abrigan prácticas tan “aberrantes”, por las ocultas razones que han justificado tales actos sanguinarios. En segundo lugar, y no de manera menos importante, la práctica universalidad del acto no solamente está atestiguada en la historia global del ser humano, sino en la casi totalidad de su espacio geográfico. El sacrificio está presente, por igual, en culturas que no han podido mantener ningún contacto entre sí. Por último, la verificación de que, este fenómeno extraño, esta costumbre enigmática, ha sido el núcleo central de la vida religiosa de comunidades primitivas y arcaicas. En numerosas culturas, todo el edificio de lo social se sustenta en este acto aparentemente despiadado.

Todas estas razones, y algunas otras, han mantenido en vilo a cualquier investigador de la religión primitiva que se haya adentrado en temática tan espinosa. El sacrificio se manifiesta como un enigma, un significante opaco, o bien como un “misterio insondable” [1], tal y como reconoció el africanista Marcel Griaule. No hay en él elemento seguro en el que apoyarnos. No hay una claridad de significados. Todo parece confuso y abigarrado. A lo largo de la evolución de la teoría antropológica, el fenómeno sacrificial ha despertado más que curiosidad. Los autores centrales de la primera antropología científica se enfrentaron a serias dificultades a la hora de insertar el fenómeno en cuestión en una teoría estable de la religiosidad primitiva. Posteriormente, la concienciación de su extraordinaria diversidad, así como la recurrencia de ciertos caracteres, convirtieron el sacrificio en una suerte de piedra angular de la religión y de la vida social. En cualquier caso, la ambivalencia que ha producido y seguirá produciendo se parece mucho a esa ambivalencia que caracteriza a lo sagrado: el terror y la fascinación que su cercanía provoca.

Cualquier descripción de esta índole debe abrazar diferentes disciplinas. No es lo mismo estudiar el sacrificio tal y como se encuentra en determinadas tribus actuales, que estudiarlo tal como se expone en textos védicos, judíos o griegos. No es lo mismo, al menos al nivel del análisis, el sacrificio primitivo practicado en culturas vivas, que el sacrificio arcaico y, por tanto, ya desaparecido. Esto es precisamente lo que diferencia a la etnología de la historia de las religiones o la mitología. Pero lo que es evidente es que todo intento explicativo de las teorías del sacrificio debe oscilar o pendular entre distintos saberes que, con ánimo sintético, englobamos bajo el nombre genérico de “antropología de la religión”. Este saber humanístico, de grandes aspiraciones, nos suele descubrir, sorprendentemente, que muchas de las ideas que destaca el etnólogo acerca del sacrificio son similares a las que destaca el historiador de las religiones, y viceversa. En ocasiones, este vínculo aparece fuertemente arraigado, permitiendo vislumbrar una explicación general y unitaria.

Lo que diferencia principalmente a las disciplinas que componen la antropología religiosa es su motor de búsqueda, o dicho de otra manera, la función y la armazón metodológica que cada una de ellas concibe acerca de su trabajo científico. Unas, como la historia de las religiones, inciden en el conocimiento diacrónico, histórico, concentrado en el pasado. Otras, en cambio, en el conocimiento sincrónico, a-histórico y fijado en el presente, como es el caso de la etnografía. Todas ellas, por medio del “rodeo antropológico”, pretenden un conocimiento de la realidad humana en sus caracteres más esenciales. Algunas, como la etnología, extreman la cautela y concentran sus miras en objetos reducidos y, sobre todo, controlables. Otras, como la filosofía de la religión o las antropologías de lo sagrado, buscan esencias y estructuras generales, y esto a través de una comparación constante. Nuestro recorrido explicativo de las teorías del sacrificio debe tomar en consideración no sólo el contenido de dichas teorías, sino también el lugar del que proceden.

En orden a poner un poco de luz en tema tan complejo, vamos a seguir unos puntos concretos de exposición. En primer lugar, nos centraremos en algunos autores fundamentales de la primera antropología científica, exponiendo no sólo sus teorías del sacrificio, sino también las características metodológicas de sus pensamientos. Estos autores desarrollaron la posibilidad de plantear nuevas preguntas acerca del sacrificio y la religión primitiva, obviadas hasta el momento. En la segunda parte, dedicaremos nuestra atención a la escuela sociológica francesa, que abrió considerablemente el campo del análisis. Posteriormente, dedicaremos sendos epígrafes a dos grandes autores de la antropología religiosa, Mircea Eliade y René Girard. Por último, trataremos de ofrecer una visión sintética de nuestra materia.

 


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