EL PARTENÓN GRIEGO  

Pericles, entre el 460-450 se plantea una reconstrucción o reposición de la Acrópolis a través de importantes restos, de los cuales muy pocos han llegado a nosotros. En el 447 aprobó un programa de embellecimiento de la ciudad imperial, utilizando para la financiación, los fondos de la Confederación. El año anterior, se había llegado a un acuerdo de Paz con Persia.

El edificio mas emblemático es El Partenón, construido entre el 447-438, y cuya obra escultórica se prolongó hasta el 432. En esta obra se contemplan las ideas estéticas del momento, los polos del pensamiento  artístico -lo absoluto y lo relativo- que, entonces, lograron un extraordinario equilibrio. La relatividad de la experiencia sensible, como las correcciones ópticas, coexisten en conceptos absolutos, como número. Este edificio es fruto de la corriente antropocéntrica del momento clásico.

Se concibe como recinto para la custodia de la estatua de la Atenea Parthenos, la virgen guerrera, una colosal estatua de oro y marfil (técnica crisoelefantina) hecha por Fidias, el supervisor general del programa constructivo de Pericles.

La dirección del proyecto estaba en manos de Ictinos y Calícrates, llevando el primero la mayor parte del peso del trabajo. Calícrates se había ocupado del templo de Atenea Niké, y fue nombrado segundo arquitecto del Partenón.

El templo que ha sobrevivido durante casi dos mil años, fue transformado en iglesia bizantina, y posteriormente en mezquita otomana, ocasionando la pérdida de esculturas y daño en otras. En 1674 la mayor parte aún se conservaba, como nos demuestran los dibujos realizados por Jacques Carrey de Troyes, para el Marqués de Nointel. Trece años después se instaló en su interior un polvorín, volándose su parte central, tramos del friso interior, techumbres y suelos, además de parte de las metopas. A partir de ahí la mayor agresión la sufre a lo largo del siglo XIX, en que los británicos se llevaron parte de las metopas, el friso de las Panateneas y otros elementos a Londres.

El Partenón, considerada la obra cumbre del periodo clásico griego, aúna todos los principios estéticos del momento, siendo esta obra de una proporcionalidad omnipresente: no era simplemente una obra resultado de un juego de métrica, sino que el principio de symmetria, fuente potencial de la iluminación filosófica, se aplicó con gran precisión en sus proporciones, al tiempo que la aplicación del principio de eurythmia lo mejoraba perceptiblemente a la vista. En el Partenón la "apariencia" de las cosas armoniza con “lo que se sabe que son". Alêtheia, la realidad tal como se conoce mediante la abstracción (como las proporciones matemáticas) se presenta como base de la phantasia, la experiencia de las cosas a través de los sentidos.

En origen el Partenón era una construcción hecha en mármol del pentélico trabajado con mucha minuciosidad. Sus dimensiones lo convierten en la máxima expresión de la arquitectura religiosa griega: de más de treinta metros de ancho por unos setenta de longitud. Es un templo octástilo y períptero, en cuyo interior había una columnata que encerraba la escultura de la diosa Atenea, realzándola en medio de la cella.

Este templo reúne gran parte de las aportaciones desarrolladas hasta entonces, y las fija como modelo que trascenderá durante todo el arte griego, el romano, y los clasicismos posteriores.

Es de orden dórico, y contenía además elementos jónicos, como por ejemplo es el desarrollo de un friso interior, con columnas de estilo jónico en el opistodomos.

La Athenea Parthenos, de once metros de altura, se convirtió en la obra singular de Fidias, y sólo comparable a otra obra suya, el Zeus de Olimpia, también hecha con técnica crisoelefantina.

Todo el interior del Partenón ha perdido su referencia con lo original, y todo el diseño se lleva hasta las últimas consecuencias. Las correcciones ópticas generan miles de elementos distintos unos de otros, para conseguir la precisión visual: las columnas cuando se aproximan a los ángulos son más anchas, y los intercolumbios más estrechos; los triglifos y metopas se van haciendo cada vez más pequeños, a medida que se aproximan a los extremos; el estilobato no es plano, sino que es una superficie levemente convexa, así como el entablamento. El resultado fue esta obra, y no fue fruto de la improvisación. El propio Ictinos escribió un tratado en el que se refirió a la teoría geométrica en la que estaba basado el diseño y las proporciones del Partenón, y que conocemos a través de Vitruvio.

El orden Dórico alcanza su máximo clasicismo, como en el afinamiento del equino y el fuste. Tenemos que entender que aunque no ha llegado hasta nuestros días, los aspectos polícromos jugaban un papel muy importante en la decoración arquitectónica, cuyo antecedente se remonta a obras del periodo prehelénico.

La decoración escultórica del Partenón incluía los siguientes elementos. Las metopas, que suman veintidós en total, y que constituyeron el ciclo de metopas más extenso. Cada uno de sus frentes estaba dedicado a distintos ciclos mitológicos (el occidental a la Gigantomaquia, y el oriental a la Amazonamaquia); en el frente norte se narra la Guerra de Troya y Diupersis; en el lado sur la Centauromaquia.

El friso interior del Partenón, estaba concebido como un entablamento jónico, aunque sus soportes son dóricos. Es el famoso friso de las Panateneas, la gran fiesta ateniense en honor de la diosa, que se celebraba cada año, y con especial esplendor cada cuatro años.

Por último los frontones oriental y occidental, que padecieron graves daños en la explosión de 1687. Sabemos por una referencia de Pausianas, que el grupo del frontón oriental representaba el nacimiento de Atenea, y el occidental la lucha entre Atenea y Poseidón por el dominio de Atenas.

Toda la obra escultórica se le atribuyó a Fidias, pero es evidente que, dada la embergadura de la obra, no es trabajo de un sólo escultor, sino que ni siquiera hay una absoluta unidad de taller. Se entiende que, además de sus discípulos, trabajaron varios escultores de renombre, entre los que se encontraba Mirón, siempre bajo la dirección de Fidias. Lo que se deduce, es que si no existe una identidad en su composición escultórica, sí hay una unidad pensante. Fidias aporta su idea imaginativa, y su labor personal se concentraría específicamente en la gran estatua de la Atenea Parthenos, y quizá en alguna de las figuras de los frontones.

Toda la obra escultórica del templo, representa a la escultura clásica por antonomasia, siendo el modelo de todo el resto del periodo clásico.

 Mónica Diez de la Cortina  
 2/10/99  
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