ENTREVISTA A EUGENIO TRÍAS

"HA QUEDADO AHOGADA LA POSIBILIDAD DE UN PENSAMIENTO CRÍTICO ANTE LA PRESIÓN DEL CAPITALISMO GLOBAL"


Por Javier Esteban y Carlos Aguirre

Tiene poco sentido presentar a estas alturas a Eugenio Trías. Con los años su intensa y extensa obra va entretejiendo uno de los pensadores más relevantes, no sólo del tiempo presente, sino de nuestra historia filosófica. Trías nos recibió en su casa de Barcelona. Estas fueron sus palabras.

La influencia de Fiedrich Nietzsche en las últimas décadas ha sido tan extensa como creciente. Hay quien incluso ha hablado de un "primado nietzschiano" para la cultura contemporánea...

Eugenio Trías.- Nietzsche tiene vida para mucho rato. Sobrevuela muy bien el cambio de siglo. Otros filósofos a los que se les podría considerar referencias inevitables como Heidegger o Witengenstein abordan temas más parciales. Además como filósofo trabaja mucho con géneros literarios, como los aforismos y la poesía, que decididamente son géneros originarios de la propia filosofía. Maneja formas simbólicas y también tiene desarrollos al modo de tratados, como por ejemplo "El nacimiento de la tragedia". Su obra tiene una vertiente de radiografía de época, de actitud visionaria y profética muy certera: su diagnostico sobre el nihilismo, sobre el derrumbamiento de valores milenarios... En su filosofía, especialmente en el Zaratrusta, su gran obra, Nietzsche estima que si el nihilismo es consumado, al traspasar esos valores, termina por generar unos nuevos. En este sentido la idea de superhombre, al margen de las simplificaciones que de ella se han hecho, es muy interesante. La idea de un más allá de lo humano que, sin embargo, es al tiempo la gran prueba y el gran reto de lo humano...

La postmodernidad ha intentado explotar todos estos asuntos.

E. T.-Ha sido necesario pasar por la postmodernidad, es decir, por sus grandes temas: el cuestionamiento de la idea de fundamento, el fragmentarismo como género y modo, el pasar del gran metarelato filosófico a formas más ensayísticas... En cualquier caso, tenemos que rebasarla porque es tremendamente insuficiente. La postmodernidad se ha terminado por convertir en el humo de una época. Piensa en sus formas de instalación completamente reconfortadas o en ese alegre nihilismo o en una deconstrucción convertida en un ars magna que sólo genera castigo o tedio. Piensa en ese recurso a una ironía que no es tal y que solo representa la pérdida de todo sentido y valor... Las descripciones que Nietzsche realiza en el Zaratrusta sobre el último hombre describen magníficamente la tipología postmoderna.

¿Qué te sugiere el proceso de globalización?

E. T.-La escolástica diferenciaba entre lo universal, lo particular y lo singular. Por lo que se refiere a lo universal, es evidente que en este ámbito el protagonismo lo tienen hoy en día las grandes transacciones financieras y los grandes mundos de la intercomunicación pero para caracterizar la época en que vivimos únicamente por esta perspectiva universal es insuficiente. En el dominio de lo particular tiene sentido hablar de comunidades de todo orden, comunidades simbólicas, de memoria, de recuerdo, de tradiciones... Caracterizando la época vivimos asediados por dos formas obscenas, el casino global y el santuario local, es decir, por un lado los nacionalismos y los fundamentalismos, y por otro una globalización sin control cívico alguno. Por lo que se refiera al ámbito de lo singular, hoy en día, la experiencia personal bascula entre un individualismo de la desesperación o un individualismo resignado, cínico y conformista, pero en cualquier caso derivado de formas éticas surgidas de este doble acoso. Ante todo esto tenemos que ser capaces de rescatar la vigencia de las formas simbólicas, de las comunidades de relato, de la propia tradición, tan olvidada por la modernidad. También hay que rescatar el concepto de persona, en su sentido etimológico, es decir la máscara a través de la cual una voz propia se expresa.

¿Crees que la división entre izquierdas y derechas sigue siendo vigente hoy en día?

E. T.-Hay que potenciar un pensamiento crítico ante los hechos, las cosas, los acontecimientos... Esto es, en realidad, lo importante. Hoy en día ha quedado ahogada la posibilidad de un pensamiento crítico ante la presión del capitalismo global en el que estamos inmersos y también por una cierta dimisión de los hacedores de cultura. Rescatar ese pensamiento crítico es una emergencia ya que de lo contrario la masificación estará servida. Se está generando una suerte de tendencia a pautas de opinión uniformes y conformes que arruinan toda capacidad crítica. Considerar todo esto es más sugerente que la vigencia de las izquierdas y las derechas, y más, cuando las opciones políticas tienen las cartas completamente marcadas. El ámbito de la política no hay que despreciarlo pero hay que ser consciente de los límites en los que ésta se mueve hoy en día.

La última película de Kubrick se aventura en el carácter oculto del poder en las sociedades contemporáneas...

E. T.-Eyes wide shut es una película extraordinaria, enormemente sutil y compleja. Recuerda toda esa coreografía del baile de máscaras. Nunca está claro si lo que se vive es real o si es un sueño. Recuerda como todo se va deformando, cómo el que era el jefe de la ceremonia orgiástica se convierte en una especie de gran inquisidor que le pide al protagonista que se desnude, que se descubra, que se quite su máscara. Todo esto es grandioso y da muchas de las claves de la película. Por lo demás, en Kubrick siempre hay una clara percepción de las estructuras de dominación y de su poder enajenante. Recuerda los oficiales de Senderos de Gloria o los generales de la mesa redonda en Teléfono rojo o los habitantes espectrales del Hotel Overlook en El resplandor o los mandamases en 2001 y, frente a todo esto, un personaje que se encuentra atrapado entre esa estructura de dominación y su propio mundo interior. Este es el héroe de Kubrick en vías a una suerte de iniciación hacia la nada o hacia la transfiguración.

¿Cuál es la relevancia del los medios de comunicación y de los circuitos de imágenes en la urdimbre del poder contemporáneo?

E. T.-Este es un tema que me preocupa. Es cierto que hoy en día las estructuras de dominación pasan por el monopolio de la imagen y la información. Todo esto influye de manera muy directa en el tipo de cultura que se produce. Hay en marcha una gran proceso de concentración empresarial en el mundo editorial y en los medios de comunicación que se realiza a expensas de la cultura. Este proceso obliga a plegarse a todo y a todos a estas estructuras de dominación tan fuertes como exigentes.

Se habla del problema de las humanidades en España, de la poca formación de las nuevas generaciones que acceden a la universidad...

E. T.-Todo esto es el efecto de unos planes de estudio desastrosos especialmente en el campo de las humanidades. Sin una asignatura seria de filosofía en el bachillerato el hábito de pensamiento queda bastante atrofiado. En España, el tema de la educación debería ser puesto en primer plano, pero, sin embargo, se le considera un tema accesorio.

-La religión te interesa mucho. Es un tema que tocas en varios de tus libros.

E. T.- Una irresponsabilidad tremenda del pensamiento ilustrado es haber dejado de lado la cuestión religiosa. La actitud despreciativa ante el hecho religioso es muy grave porque arruina la comprensión de casi todas las formas de cultura que se han generado. Por esto mismo, o te reconcilias con la religión a algún nivel para así poder comprender toda esa gama policroma, o el acercamiento a esas formas de cultura no es posible. Por eso en mi libro, La edad del espíritu, intento hacer una evocación de las diversas formas de cultura y pensamiento en sus contextos simbólicos y religiosos, extendiéndome en lo que entiendo por filosofía del límite. Cuando hablo de límite me refiero a aquello que estimula ese espacio humano de transformación y metamorfosis entre dos momentos estelares. El límite es una franja vital, un lugar para habitar. El más allá del límite es una referencia que se expresa a través de mediaciones simbólicas. El espíritu no es algo abstracto, es lo que impregna las formas simbólicas.

¿Qué te parecen las últimas actuaciones del Papa yendo a rezar a una mezquita o pidiendo perdón a los ortodoxos?

E.T.-El Papa es uno de los políticos más inteligentes que hay en el mundo. Ir a una mezquita a rezar o pedir perdón a los ortodoxos era algo que se debía hacer y por mí "chapeu". Actuaciones como éstas transcienden el interés político más inmediato y dan una imagen de gran política. Cuando constato inteligencia me quedo sorprendido y el Papa la está demostrando. Se que estas palabras sorprenderán a muchos pero todo esto hay que reconocerlo. El Islam es algo más que integrismo islámico. Ya era hora de iniciar una relación de diálogo con el Islam. El Papa ya me sorprendió favorablemente con su actitud durante la guerra del Golfo, es más, algunas de las encíclicas del Papa sobre la dureza del capitalismo posterior a la caída del muro y los desequilibrios que éste genera, son muy agudas. Me gustaría que ideas como ésas prosperaran en las supuestas izquierdas. En cualquier caso, también hay que considerar lo lamentable de ciertas opiniones como por ejemplo sus formas de entender cuestiones como la sexualidad.