LA GRECIA DEL SIGLO V

LA ÉPOCA CLÁSICA

1. LAS GUERRAS MÉDICAS (intorducción)

En el siglo VII a.de C los lidios habían formado un Estado en Anatolia con centro en Sardes: Lidia. Estos, estando Creso al poder, se hicieron con el control de las ciudades costeras griegas del Asia Menor, sometiéndolas a pagar un tributo, pero permitiéndolas gran autonomía política.

Creso, aliado con otros reinos (babilonios y egipcios) , quería debilitar a los persas que se habían consolidado como imperio con Ciro I ; pero fue este último el que, en el 547/6, hace prisionero a Creso, sometiendo a babilonios y fenicios y, conquista la Grecia del Este.



Jonia quedó integrada en la satrapía de Lidia, con centro en Sardes, donde los persas instauraron o favorecieron tiranías para controlar a la población, obligando a ésta a pagar fuertes impuestos y a seguir las directrices generales del imperio a través del sátrapa o noble con los mismos poderes que el rey en el imperio.
Perdida su autonomía, era difícil que en las ciudades griegas se creara un sentimiento de pertenencia, lo que a la larga generó sublevaciones y revueltas en Jonia.


2. LA SUBLEVACIÓN JÓNICA Y LA BATALLA DE MARATÓN

La economía jonia estaba basada en gran medida en el comercio y en la artesanía, por lo que la imposición de regímenes aristocráticos atentaba contra los intereses de una población que apoyaba la democracia. Cuando los persas, con Darío I (522-488) tomaron los estrechos que daban acceso al Mar Negro, empobrecidas, las ciudades jonias (excepto Mileto), se sublevaron contra los persas con la ayuda de Atenas, ocupando Sardes.


Pero en el 494-3 los persas acabaron con la rebelión, tomando Mileto, Lesbos, Quíos, Selimbria y Bizancio. Este hecho fue decisivo para que los griegos tomeran conciencia del peligro persa y decidieran unirse para combatir al enemigo común y defender sus intereses económicos en peligro.


Esparta, que en un principio no ayudó a los jónios, siendo Cleómenes rey, se unió con Atenas para derrotar a los persas y castigar a las ciudades griegas, como Egina, que los habían apoyado.


Así, en el año 490, tiene lugar la contienda definitiva: la batalla de Maratón, donde los hoplitas atenienses, guiados por Milcíades, vencen a los presas guiados por Darío. A este le sucede su hijo Jerjes, que tiene planes de conquistar la Grecia continental.
Temístocles, en Atenas, empezó a poner en marcha una serie de reformas que supusieron una limitación aun mayor del poder de la aristocracia: los arcontes, en su mayor parte nobles, debían ser elegidos por sorteo y parte de sus funciones las realizarán ahora diez estrategas elegidos por votación en la Asamblea.


Animados por Atenas, los griegos, bajo la hegemonía de Esparta, crearon una Alianza panhelénica para defenderse de los persas, a los que vencieron definitivamente en Salamina (480) y en Micale.


El peíriodo de los cincuenta años posteriores a la victoria griega se denomina pentecontecia.

3. LA PENTECONTECIA

Vencidos los persas, Esparta, cuyos intereses se centraban en la tierra y en menor medida en el comercio y la artesanía, cambió su política exterior con Pausanias, rey espartano filopersa.

En el año 478 La Confederación del Peloponeso abandona la Alianza panhelénica comenzando aquí el gérmen de la rivalidad con Atenas, que sí tenía intereses económicos que defender frente a los persas, ya que su economía tenía un fuerte desarrollo del comercio y el artesanado. Atenas y las ciudades aliadas formaron la Liga de Delos, donde la primera mantendrá la hegemonía, haciendo una política interior en las ciudades aliadas para su propio provecho, incluso si esas ciudades, como Naxos, Tasos, Samos y Lesbos fueron incorporadas a la confederación por la fuerza.


En el 471 Temístocles es condenado al ostracismo, sustituyéndole Cimón (hijo de Milcíades, el héroe de Maratón) aristócrata simpatizante de Esparta y enemigo de la política ateniense de ultramar, el héroe de Maratón. Este, envía unas tropas para ayudar a Esparta a aplastar una rebelión de los hilotas mesenios en el 464, pero son expulsados por los espartanos.
Este hecho supondrá la condena al ostracismo de Cimón y y la instauración en Atenas de un régimen antiaristocrático necesario para llevar a cabo una fuerte política de expansión comercial y artesanal. Efialtes y Pericles serán las figuras políticas que intenten llevar a cabo esos objetivos.


4. LA DEMOCRACIA ATENIENSE

Efialtes hizo una política antiaristocrática, reduciendo el poder del Areópago a las funciones de vigilancia religiosa y persecución de los homicidios. La Ekclesia o Asamblea del pueblo fue la encargada de tomar las decisiones y vigilar el cumplimiento de las leyes, perdiendo la Boulé su poder decisorio. La Helaía o Tribunal Popular pedía cuentas a los magistrados.

Los grupos consevadores asesinaron a Efialtes que fue sustituído por Pericles, de la misma tendencia democrática. Ésta llevó a cabo una serie de reformas que supusieron la puesta en marcha de una democracia exigida y apoyada por el demos ateniense, aquel que defendió a Atenas del peligro persa y que se encontraba desvinculado de la tierra: comerciantes y artesanos de la ciudad.


Pericles amplió el derecho al arcontado a los zeugitas, creó un sueldo o dieta para los componentes de la Helaía y de la boulé y restringió el derecho de ciudadanía sólo a aquellos que fueran hijos de padre y madre atenienses. Los extranjeros, las mujeres y los esclavos no eran considerados ciudadanos de plenos derechos.

En su mandato, Atenas consiguó la hegemonía comercial en el Egeo y el Mar Negro, lo que le permitió tener una economía desahogada para llevar a cabo grandiosas obras constructivas que evitaran el paro y desarrollaran el artesanado: la reconstrucción de la Acrópolis, la construcción de Partenón, de los Propileos y del templo de Atenea Niké.
Sin embargo, el explendor de esta democracia se basaba en gran medida en el esclavismo, que suponía el mantenimiento en la servidumbre de más de la mitad de la población ateniense. Libres de las tareas del campo, los ciudadanos libres de plenos derechos pudieron dedicarse al ocio y a la cultura. Será el siglo V el de mayor explendor tanto en las artes como en la filosofía, la literatura y la historia.


No es de extrañar que la política exterior y los intereses de Atenas terminaran enfrentándose a los de otras ciudades, sobre todo a las de la Confederación del Peloponeso. Atenas bloqueaba el comercio de las ciudades competidoras, como Mégara y Corinto, que terminaron presionando para ganarse el apoyo de Esparta y frenar militarmente el expansionismo ateniense.
Esparta se lanza a la guerra contra atena: La guerra del Peloponeso.


5. LA GUERRA DEL PELOPONESO

Se pueden distinguir don momentos en los enfrentamientos entre Esparta y Atenas: La guerra arquidémica (431-421) que termina co la paz de Nicias entre ambas potencias.
En este período una peste asola Atenas y Pericles, víctima de ella, muere en el 429.
LLegada la paz, Corinto, enemiga de Esparta, se alía con Argos por la hegemonía en el Peloponeso. Paralelamente en Atenas, con Alcibíades al frente, se siguió llevando a cabo una política expansionista que se hizo con el control del comercio en el mediterráneo.
Los espartanos pidieron ayuda a los persas, de los que recibieron el suficiente oro como para equipar una gran flota y derrotar a Atenas en la batalla de Egospótamos en el año 405-404. Es el fin de la guerra.


Atenas, humillada, entra como miembro de la Confederación del Peloponeso. Treinta tiranos, dirigidos por Critias, se alzan con el poder ayudados por los espartanos que se habían dedicado a potenciar regímenes oligárquicos en las ciudades griegas.
Fue esta una época de terror para los demócratas, muchos de los cuales fueron asesinados o huyeron de la ciudad.


Sin embargo, pese a la victoria, Esparta entra en crisis porque su economía y su política no se adecuaron a los nuevos tiempos. Además, las ayudas que recibió de persia la pusieron en una situación conflictiva frente a las ciudades griegas.