TEORÍA DEL CONOCIMIENTO DE XAVIER ZUBIRI


a aportación de Zubiri a la teoría del conocimiento supone una de las más sólidas y originales de toda su filosofía. La obra más importante sobre la materia es la trilogía Inteligencia sentiente, que se abre con el volumen Inteligencia y realidad.

El objetivo de la filosofía de Zubiri es el de partir de los hechos y describir la realidad tal cual esta es. Para ello tiene que realizar una cierta reducción fenomenológica que pueda permitirle poner entre paréntesis las teorías que nos hacen malentender la estructura de la realidad. Una de estas teorías ha sido la que, desde los orígenes mismos de la filosofía, ha interpretado el conocimiento humano contraponiendo el inteligir y el sentir.


La filosofía griega y la medieval entendieron el inteligir y el sentir como actos de dos facultades esencialmente distintas, estando esta distinción determinada por la acción de las cosas. Pero Zubiri no se centra en el análisis de las facultades, sino en los actos mismos de inteligir y sentir en tanto que hechos bien constatables. A partir de la filosofía moderna, el inteligir y el sentir han sido interpretados como modos de conciencia, pero esto no responde a los hechos, pues la conciencia no tiene sustantividad alguna, y no puede ejercer actos. Además, la conciencia siempre es el darse cuenta de algo que ya está presente, y este estar presente no viene determinado por el darse cuenta. Para Zubiri, que busca la índole propia del inteligir y el sentir como actos, lo importante no es la facultad ni la conciencia, sino la aprehensión, que es el hecho de que me estoy dando cuenta de algo que me está presente.

Para hallar la índole propia de estos actos Zubiri se adentra en el análisis de la aprehensión sensible. Sentir es un proceso unitario en el que se pueden distinguir tres momentos: suscitación, modificación tónica y respuesta. Este proceso de la aprehensión sentiente tiene una estructura formal determinada que consiste en ser aprehensión impresiva. La impresión, a su vez, está estructurada en tres momentos: afección, momento de alteridad y fuerza de imposición. Impresión es afección del sentiente por lo sentido, es la presencia de algo otro en afección y es imposición de esto otro al sentiente. En el momento de alteridad se nos hace presente algo otro con un contenido propio y una formalidad determinada. El contenido es lo que queda ante el sentiente como algo otro. La formalidad es la forma de quedar ante el sentiente de eso otro. Según esta forma o modo de quedar en el proceso de aprehensión sentiente, existen dos modos de aprehensión sensible: la aprehensión de estimulidad y la aprehensión de realidad. Estimulidad y realidad son dos formalizaciones distintas. La primera es impresión animal, la segunda es impresión humana, del especial animal humano. En la aprehensión de estimulidad el animal aprehende lo otro como un estímulo, como un signo que le impulsa a llevar a cabo una respuesta determinada. Esta es la aprehensión sensible en el puro sentir, en el sentir sin más. Pero existe otro tipo de aprehensión, la aprehensión de realidad, en la que lo aprehendido queda como algo en propio ante el sentiente. La gran mayoría de las impresiones humanas son meramente estimúlicas, pero lo específicamente humano es la impresión de realidad. El hombre no sólo siente el calor, sino que siente que el calor es caliente; siente el calor como una realidad de suyo.

Y aquí Zubiri encuentra un gravísimo problema al que dará una original solución: la impresión de realidad, en la medida en que es impresión, es un acto de sentir; pero en cuanto la impresión es impresión de realidad, el acto es intelectivo. Y ambos aspectos del acto (el sensitivo y el intelectivo) son aspectos de un solo acto. No es que el hombre realice dos actos simultáneos, uno de sentir y otro de inteligir, sino que el hombre intelige sentientemente, en un solo acto. Su acto es intelección sentiente. El acto cognoscitivo primordial del hombre es por tanto la inteligencia sentiente de la realidad. Así rompe Zubiri el dualismo gnoseológico existente hasta entonces, que se había radicalizado en la modernidad con el racionalismo y el empirismo. El acto primario y radical de aprehensión humana es intelección. Después, en este mismo acto de aprehensión se darán modos de intelección ulteriores, estudiados por Zubiri en Inteligencia y logos y en Inteligencia y razón, los dos volúmenes que cierran la trilogía Inteligencia sentiente.

Luis Rosa Invernón
luisrijc@yahoo.es