WITTGENSTEIN; POSICIÓN ANTE LA ÉTICA Y LA METAFÍSICA [1] .
Por Adolfo Vásquez Rocca

Wittgenstein; posición ante la ética y la metafísica [1].

as “proposiciones” metafísicas, como hemos visto, son, en el concepto de Wittgenstein, intentos de decir lo que no se puede decir. Y “de lo que no se puede hablar, se tiene que callar”. Sin embargo, no se infiere de esto un Wittgenstein antimetafísico, aunque “fue ciertamente crítico con los metafísicos tradicionales que presentaban sus oraciones como ‘proposiciones’ “[2] En la obra de Wittgenstein encontramos una actitud tolerante ante la metafísica y la ética, similar a la actitud de Kant ante lo que él denominaba la “metafísica natural” [3], bajo la denominación de “lo místico” y entendidas como un “testimonio de una tendencia del espíritu humano”, tendencia que es caracterizada en el caso de la ética como un “arremeter contra los límites del lenguaje”.

Desde luego que cuando la metafísica o la ética adoptaban la forma de la ciencia natural su actitud era intolerante y destructiva.

Para Wittgenstein la metafísica y la ética pertenecen al reino de lo trascendental, de lo que no puede decirse, sino sólo mostrarse[4] . Esto que sólo puede mostrarse, nunca decirse, es “lo místico”. En relación con esto en el Tractatus leemos: “De lo que no se puede hablar, se tiene que callar”. Lo que importa destacar aquí, es que, en opinión de Wittgenstein, “Hay… lo inexpresable, lo que se muestra a sí mismo” [5], es decir, existe lo místico, y que esto místico se muestra de algún modo, aunque no en el lenguaje usual. Es justamente este reconocimiento de un ámbito místico, lo que me permite sostener que la posición de Wittgenstein no es antimetafísica, al menos no al modo del Positivismo Lógico.

A los miembros más radicales del Círculo de Viena, Carnal y Otto Neurath, quienes al no prestar suficiente atención a las últimas proposiciones del Tractatus tenían a esta obra como una especie de Biblia del Positivismo Lógico, les desagradaba especialmente la tendencia mística del Tractatus, capital en él. Al respecto Carnap nos señala: “Cuando leíamos el libro de Wittgenstein en el Círculo creía erróneamente que su actitud para con la metafísica era similar a la nuestra. No presté suficiente atención a los enunciados del libro referentes a lo místico, porque sus opiniones y pensamientos en este terreno eran demasiado distintos a los míos” [6]

Por su parte Neurath apuntó que en lo que respecta a la metafísica, había ciertamente que callar, pero que eso no representaba un callar sobre algo. Neurath concede a Wittgenstein que de lo místico no se puede hablar, pero se opone a la tesis de que esto místico, esto por definición inexpresable, exista y más aún a que se muestre de algún modo.

Russell, a su vez, en la Introducción al Tractatus, le reprocha a Wittgenstein que aunque había delimitado con nitidez lo decible, había conseguido, no obstante, decir una gran cantidad de cosas sobre lo que no podía ser dicho. También le reprocha el que hubiera dejado traslucir sus opiniones sobre ética, aunque había relegado a ésta a la región mística e inexpresable.

Estos cuestionamientos nos obligan a revisar la posición wittgensteiniana ante la metafísica y la ética.

Wittgenstein consecuente con su aserto de que las “proposiciones” metafísicas son pseudos-proposiciones, intentos de decir lo que no se puede decir, no escribió nada de carácter metafísico (al menos no de modo directo). Sin embargo, tal como se lo imputa Russell, hace afirmaciones éticas, llegando incluso a pronunciar una conferencia sobre este tema [7].

Si no fuera por una conferencia preparada por Wittgenstein para pronunciarla en la sociedad “The Heretics”, en Cambridge, el 2 de enero de 1930, los planteamientos éticos del filósofo vienes tendrían que extraerse de breves y aisladas observaciones repartidas entre el Tractatus y el Diario Filosófico, En esta conferencia Wittgenstein explicita sus opiniones respecto de lo ético, problemática por la que siempre se sintió hondamente preocupado, siendo esta determinación la que hace que lo ético ocupe en el conjunto de su obra un sordo lugar central.

Estas afirmaciones sobre ética incluyen también temas metafísicos concernientes a los fundamentos de la ética, del sentido de la vida. Son temas incluidos en lo místico. Lo místico es, como ya lo hemos señalado, el rótulo con el que Wittgenstein denomina nuestro impulso a desbordar los límites del lenguaje. Procedemos pues a revisar la posición de Wittgenstein ante la ética.

Como ya lo hemos señalado, en la obra de Wittgenstein encontramos una actitud tolerante ante la ética, entendida ésta como un testimonio de una tendencia del espíritu humano”, tendencia que él caracterizó como un “arremeter contra los límites del lenguaje”, “arremeter” que apunta hacia algo”[8] (nuevamente encontramos el reconocimiento de un ámbito místico) La ética constituye un intento de sobrepasar los límites del lenguaje, pero esto no equivale a afirmar que se identifique con un mal uso del mismo (que sea, por ejemplo, un juego de palabras engañoso), sino más bien que no es el lenguaje su lugar natural [9].

 

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