El padre invadió la propiedad de un hombre un día de caza, lanzando algunos improperios contra él y llegando incluso a amenazarle con un arma. Unos meses después, los hombres se encontraron y el padre de Rousseau le retó a duelo, a lo que se negó el otro hombre alegando su baja condición social. Esto enfadó al padre de Rousseau, que le hirió con la espada en una mejilla, motivo por el que fue amenazado de arresto y que le condujo a expatriarse de Ginebra.