Lógica paraconsistente, mundos posibles y ficciones narrativas
La ficción como campo de proyección de la experiencia
Prof. Dr. Adolfo Vásquez Rocca [1]

INTRODUCCIÓN

Aquí me referiré a las diferentes perspectivas desde las que pueden ser abordadas las relaciones entre Filosofía y Arte en la postmodernidad, comprendiendo en mi exposición la literatura, la plástica y el cine.

En otro artículo [2] he analizado –en extenso– la naturaleza de la escritura hipertextual, así como los compromisos ontológicos y epistemológicos que ella implica. He mostrado cómo el carácter laberíntico del Hipertexto no es otra cosa que la expresión de un universo fragmentado.

En otro artículo he analizado –en extenso– la naturaleza de la escritura hipertextual, así como los compromisos ontológicos y epistemológicos que ella implica. He mostrado cómo el carácter laberíntico del Hipertexto no es otra cosa que la expresión de un universo fragmentado.

Las indagaciones semióticas y lógicas aquí en curso responden a la constatación de un presente de “estetización generalizada” y de la importancia que ha asumido lo ficcional en los debates epistemológicos postmodernos.

Me ocuparé del tipo de conocimiento que pueden comportar las obras de ficción, si es que –claro está– comportan alguno; sobre el modo en el cual se construyen subjetividad y texto, así como las relaciones entre mundo y lenguaje. Se pretende así dar sucinta cuenta de las diversas retóricas de la postmodernidad, particularmente a través del análisis del Hipertexto y la semántica de mundos posibles, esto es, de las lógicas paraconsistentes asociadas a la ficcionalidad.


Aquí vendrá a cuenta la afirmación del carácter ficcional de la realidad, aspecto central de esta tesis, la que según se espera, debiera contribuir a una mejor comprensión de los procesos de hibridación por los que atraviesan las diferentes áreas del saber o ecosistemas discursivos, posibilitando con ello la discusión transdisciplinaria, la transferencia de información y el ejercicio de la ciencia como empresa social, donde los investigadores y el lector crítico se podrán reconocer como pertenecientes a una comunidad de retóricas y de problemas.

Mostraré cómo la expansión de las categorías estéticas proporciona el único paradigma posible en las nuevas condiciones de nuestro trato con la realidad. Mi opinión es que nuestra concepción –postmoderna– de la realidad, nuestra “filosofía primera” se ha vuelto, en un sentido elemental, estética. Es precisamente este el sentido de la expresión El giro estético de la Filosofía.

Este nuevo paradigma postmoderno, el de la presencia del arte que se manifiesta como clave hermenéutica de la cultura y de la sensibilidad presente, ha significado la consiguiente revitalización que para la filosofía significa el salir del estrecho ámbito en que permanecía recluida por el paradigma cientificista aceptado y canonizado por la tradición moderna.

La razón poética –o la “lógica” del discurso estético–como se ha señalado, es una razón volcada hacia la revelación interpretativa de su objeto. En la razón poética aparece, lo que podemos denominar, una conciencia hermenéutica. Es esta una razón volcada hacia la capacidad interpretativa de la razón, bajo su propio hacer interpretativo.

Los mundos ingentes del arte poseen una consistencia ontológica propia, constituyen una realidad autónoma, con un telos propio, no ordenada a ser representación alguna de otra realidad, aun cuando pueden interpelarla, parodiarla o negarla, siendo pues el arte un simulacro de resonancias interpretativas, un campo de proyección de la experiencia.