|
|
|
|
|
Leibnz creó su sistema como una reacción a las ultimas consecuencias a las que había llegado el racionalismo cartesiano. Descartes defendía que lo que caracterizaba a la materia no era sino la extensión. La materia había sido desposeída de todo tipo de cualidades y formas, y el mundo quedaba reducido a la categoría de un mundo-máquina en el que todo se explicaba por extensión y movimiento Así mismo, el dualismo al que había llegado Descartes con su distinción entre res cogitans y res extensa había escindido la unidad del mundo, unidad que va a intentar restablecer Leibniz, de una manera muy distinta a como lo hizo Spinoza. Este ultimo intentó unificar la realidad rota por la escisión dual, a través de un monismo substancial que muy bien podría resumirse en la célebre frase Deus est natura; Dios como natura naturans, abarca todas las cosas; éstas como natura naturata no son sino modos del mismo Dios. Leibniz, sin embargo, devolverá la unidad al mundo desde la pluralidad y la multiplicidad substancial. Para hallar las últimas razones explicativas del mundo, de los cuerpos y de sus relaciones, hay que dirigirse a la metafísica y no a las matemáticas, como hizo Descartes. En última instancia, es la metafísica la que debe guiar la investigación del filósofo en busca de los principios que avalen la unidad de la naturaleza como un todo indisoluble.
Sin embargo, para que haya un todo se necesita un principio, un fundamento originario que unifique la pluralidad de entes, la multiplicidad de fenómenos; en definitiva, la pluralidad del ser. La materia no puede ser meramente extensión en el espacio y en el tiempo, no puede ser simple inercia y pasividad. Ella ha de poseer un principio motriz y activo que explique su unicidad.
|