Retrato de Kant

 

 

Según algunos amigos y biógrafos, Kant tenía una estaura bastante baja, sobrepasando, por muy poco, el metro y medio de altura (157 centímetros, según Jachmann).

Su complexión y su musculatura, poco fuerte y desarrollada, provocaban que su cabeza pareciera demasiado grande en relación con el resto de su cuerpo.

A todo ello se sumaba un pecho algo hundido y un homoplato que, proyectado hacia atrás, producía cierta asimetría de altura entre sus dos hombros.

Su rostro era expresivo y bien definido. Sus cabellos rubios, normalmente empelucados, enmarcaban unos ojos chispeantes de un azul clarísimo, que atraían hechiceramente las miradas:

Hay un retrato de Immanuel Kant en el apartado de biografía ;-)

 

El ojo de Kant parecía hecho de éter celestial, del que brillaba un rayo de fuego algo amortiguado por una leve nubecilla. Es imposible describir la mirada hechicera y mis sentimientos cuando Kant, sentado frente a mí y con la mirada baja, la levantaba bruscamente y la fijaba en mí. Parecíame entonces como si a través de aquel etéreo fuego azul estuviese viendo el interior del santuario de Minerva. (Jachmann).


Kant vestía al uso de la época: Una peluca empolvada y una bolsa recogepelo acompañaban a una indumentaria no muy llamativa. Normalmete vestía una levita de seda parda o negra a juego con el pantalón y los chalecos. Usaba corbata negra y unas medias de color gris. Los zapatos. con hebillas de plata completaban el conjunto.