Negación del innatismo       El principio empirista     
a consecuencia inmediata del empirismo de Hume es la negación de existencia de las ideas innatas, principio propio de la filosofía racionalista.

Si el término innato significa lo que es inmediato y no procedente de otra cosa ni es copia de nada, entonces, no son nuestras ideas las que son innatas, sino nuestras impresiones, ya que son las únicas que no son copias de nada precedente.

En general, Hume niega la validez del innatismo del conocimiento propuesta por el racionalismo.

No puede haber ninguna idea independientemente de la experiencia. Nuestra mente no posee ningún contenido eidético. Cualquier contenido de la mente es adquirido a través de la experiencia o lo que es lo mismo, toda idea necesita de una impresión de la sensación previa, ya que la idea es siempre una copia o representación mental de una impresión precedente y, por lo tanto, no podríamos poseer ninguna idea o copia mental si no hubiera un original que copiar.

Para demostrar aún más esta tesis, Hume hace la siguiente reflexión: ¿Tiene idea un ciego de lo que es y representa el color azul? Efectivamente, no. Y, aunque el ciego no pueda ver los colores ¿Podría aprender y llegar a conocer lo que es el azul si simplemente alguien con experiencia le cuenta o intenta darle una definición precisa de lo que es ese color? Parece que no. La ausencia de una impresión previa impide que un invidente pueda formarse la idea de lo que es el color azul. Las impresiones son los átomos que conforman la materia del conocimiento. Sin ellas, no podríamos conocer nada ni siquiera lo ficticio e imaginario.

Es más, la existencia de una impresión previa a partir de la cual se forma la idea, garantiza la posible validez de esta última. Si una idea no tiene correlato en ninguna impresión habrá que desechar esa idea como falsa.

Este principio empirista permitirá, según Hume, examinar las distintas ideas que tenemos sobre el mundo, especialmente las ideas más abstractas y confusas, como las de la metafísica: las ideas de substancia, Dios, Yo, etc., ¿tienen alguna impresión de la cual provengan? Si no es así, habría que rechazarlas como meras ficciones y quimeras. Sobre esto hablaremos más adelante.