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introducción la percepción clases de percepciones Las impresiones | |
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INTRODUCCIÓN |
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Para juzgar acerca de la validez de nuestras teorías científicas y las distintas ramas del conocimiento habrá que investigar, previamente, cómo conoce el hombre, y qué procesos psicologicos y cognoscitivos utiliza a la hora de construir teorías.
Las ciencias, como productos humanos, giran en torno al hombre, por lo que se hace nacesaria una investigación acerca de su naturaleza. Para ello necesitamos de la introspección . Este cometido lleva a cabo Hume en su principal y poco exitosa obra "Tratado de la Naturaleza Humana"; Sin embargo, aconsejamos la lectura de otra obra de mayor brevedad y en la que resume sus tesis empiristas fundamentales: " Investigaciones sobre el Entendimiento humano" . La percepción Publicada en
1748, Las "Enquiry" analizan el entendimiento humano desde su
génesis hasta llegar a sus límites; es decir, intentan describir de dónde
procede nuestro conocimiento y hasta dónde puede llegar lícitamente y
con verdad. Solo respondiendo a estas preguntas podremos construir sólidos
pilares para cada ciencia particular.
Todo esto está unido a un proyecto de investigación de la praxis humana: ¿Qué nos mueve a obrar moralmente? ¿Qué principios y juicios utilizamos en nuestros juicios morales? Esto último podrá estudiarse en el apartado de ética. Al igual que Locke, Hume deriva todos los contenidos (o ideas) de la mente de la experiencia. Sin embargo, él va mucho más lejos, llevando hasta sus últimas consecuencias un empirismo que en Locke había quedado tímidamente esbozado. Hume llama percepción a todo acto o contenido de la mente. Todo lo que podemos sentir, desear, pensar e imaginar son percepciones. Ahora bien, podemos distinguir dos clases de percepciones, según con qué grado de fuerza y vivacidad se nos presenten. Por un lado tenemos las impresiones, que son los datos inmediatos de la experiencia y aquellas percepciones que poseen el mayor grado de fuerza y vivacidad. Oir, ver, oler, sentir, amar, desear, querer, odiar.... son impresiones. Las ideas, el otro tipo de percepción, son copias, imágenes o representaciones mentales de impresiones precedentes. Por eso su grado de fuerza y vivacidad es menor. Veámoslo: Si uno pasea distraido por la calle y se lleva un pisotón doloroso está teniendo una impresión. Su grado de fuerza y vivacidad es incuestionable: ¡el pie nos duele horrores! Ahora bien, si uno llega a casa, pasado un tiempo, y recuerda el pisotón y el dolor: eso es tener una idea. Por supuesto, no puede compararse el grado de fuerza y vivacidad del pisotón real con el ideado después, por mucha fidelidad que tenga nuestro recuerdo. Las ideas son siempre copias, y por lo tanto han de derivarse de impresiones precedentes. Las impresiones son el origen de nuestras ideas. ¿Significa esto que no podría pensar en algo que no haya experimentado antes alguna vez? Sí. Clases de percepciones: simples y complejas Hume divide luego las percepciones,
ya sean impresiones o ideas, en simples y complejas: Las impresiones complejas son haces o agrupaciones de impresiones
simples: la vista de Madrid desde la torre Picasso es una impresión
compleja. la representación mental de esa visión es una idea compleja. Clases de impresiones: de la sensación y de la reflexión Hume distingue
también entre dos tipos de impresiones: Las impresiones de la sensación
son aquellas que experimentamos utilizando nuestros órganos sensoperceptuales:
vista, oído, tacto, olfato.... Las impresiones de la reflexión
son aquellas que se derivan de otras ideas: Si paseamos por Alaska en
pleno invierno tendremos a buen seguro una impresión de frío acompañada
de una impresión de dolor. Cuando esta situación desaparece porque nos
hemos cobijado en casa o en un bar calentito, y recordamos la situación
anterior, esta idea de frío pelón puede producir y asociarse a una nueva
impresión: la aversión.
Esta nueva impresión es lo que Hume denomina una impresión de la reflexión, que puede, a su vez, ser copiada, convertida en idea de la reflexión. Las impresiones de la reflexión son así, posteriores a la idea de la sensación, pero estas últimas son copias y dependen enteramente de una impresión de la sensación precedente y origen de toda la cadena. Por ello, Hume cree que puede afirmar con rotundidad la primacía y anterioridad de las impresiones en el conocimiento. Todo nuestro conocimiento se basa en los datos inmediatos de la experiencia.
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