INTRODUCCION GENERAL
La presente investigación trata de la técnica en tanto que acción
o fenómeno humano urgido de una reflexión que, afrontando sus
implicaciones más profundas, menos cotidianas y aparentes, permita poner
de manifiesto los múltiples aspectos que conforman su dimensión
transcendente. En este sentido, tal investigación es un estudio sobre
filosofía de la técnica.
Ahora bien, dicho estudio se concreta en la exposición de la reflexión
de carácter filosófico que sobre la técnica nos ofrece
Juan David García Bacca (1901-1992), como fruto de una vida personal
y profesional dedicada por entero, y con pasión, a ello.
Con esta exposición del pensamiento bacquiano
sobre la técnica no se pretende erigir dicha filosofía de la
técnica en modelo definitivo de nada ni de nadie, sino únicamente
presentarla y ofrecerla como conjunto sistematizado de materiales, problemas
y propuestas de solución; de incitaciones metodológicas, antropológicas,
metafísicas, socio-económicas..., que sirvan de base y acicate
para nuevos enfoques críticos de una cuestión necesitada siempre
de constante y profunda reflexión filosófica; una reflexión
cuya urgencia y necesidad se advierte en proporción directa a como
se descubre la magnitud y profundidad con que la técnica va extendiendo
actualmente sus raíces sobre las diferentes dimensiones de la vida,
humana o no, y del universo. Es el propio GB el primero en negar a su pensamiento
carácter doctrinal resaltando, sin embargo, lo que en él hay
de provocación al pensar y, por tanto, de invitación a su superación.
Tal es también nuestro objetivo e intención:
presentar la reflexión bacquiana sobre la técnica, tan
compleja y profunda como atrevida y desconcertante, condensada en un
ejercicio de sistematización sincrónico-diacrónica
con el que se pretende captar las claves o elementos permanentes en
la evolución del pensamiento del autor a fin de mostrar cómo
lo cambiante nutre con nueva savia lo permanente haciéndolo
crecer y madurar siempre en una misma dirección, pudiéndose
hablar por ello de "proyecto", o mejor "plan",
del filosofar bacquiano.
El logro del objetivo anterior exige hacer frente a un primer problema: el suscitado
por las fuentes ante: a) la ingente y variada cantidad de escritos (artículos,
ensayos, conferencias...) que constituyen el "corpus" de la obra escrita
de GB como consecuencia de una producción ejercida sin desmayo desde
1928 hasta el año de su fallecimiento (1992), a un ritmo y con una fecundidad
que no puede menos que asombrar; b) la dispersión de dicho corpus en
publicaciones repartidas entre varios países del centro y sur del continente
americano principalmente, resultando apenas significativa, aunque no tanto en
calidad como en cantidad, la obra publicada en España (inédita
o no en otros países), a pesar de los esfuerzos que en este sentido se
vienen realizando.
Un segundo grupo de problemas, éste ya de carácter interno al
sistema pensamental del autor, viene a sumarse al de las fuentes: a) la cantidad
y disparidad de temas que se dan cita en su pensamiento (física cuántica,
economía, historia o mística, por mencionar algunos), así
como la riqueza y complejidad de matices que presentan; b) las inflexiones teóricas
que experimenta a lo largo de su andadura vital; c) la falta de sistematicidad
que impregna el filosofar bacquiano, más interesado en provocar al pensar.
Todos estos aspectos son consecuencia tanto de la impresionante formación
académica de nuestro autor como de la potencia intelectual de la que
hace gala en el tratamiento de los temas en que se ocupa su reflexión.
Pues bien, el presente estudio pretende paliar en la medida de lo posible tales
dificultades respecto de su pensamiento sobre la técnica, pues éstas
desembocan en una importante carencia en el panorama de los estudios filosóficos
españoles y, en general, en lengua castellana. En este sentido, si nuestra
aportación sirve para suscitar el interés o agilizar esfuerzos
por hacer más accesible la obra y pensamiento de GB, en los que el tema
de la técnica ocupa un lugar clave, nos daremos por satisfechos pues,
sin duda, la reflexión filosófica sobre la técnica se verá
compensada por ello con creces, y no sólo en el ámbito de los
países hispanohablantes. Tal es, a nuestro juicio, la importancia de
las aportaciones del pensamiento de nuestro autor a dichos estudios, como habrá
ocasión de argumentar en el próximo capítulo.
Desde la perspectiva anterior, la presente
investigación ha de ser entendida como peldaño de una
escalera o, si se prefiere, momento de un movimiento más
amplio, pues ha sido concebida para ser superada como exige todo
caminar ascendente de carácter dialéctico. Tal es la
misión del trabajo aquí ofrecido: agotarse en la
función de presentar un pensamiento rico en posibilidades,
incitaciones y sugerencias sobre una cuestión fundamental
para el porvenir del hombre y del mundo que le circunda. Por eso,
pretender haber sentado algo definitivo con él sobre dicho
pensar, exceptuando el hecho de servir como acicate para su
superación por nuevos análisis, lo hace inservible y,
en consecuencia, falso. Por esta razón, el presente estudio
quiere ser algo más que la exposición del pensamiento
sobre la técnica de un autor, en este caso el de GB, al
transformarse en herramienta de trabajo y nunca en producto
definitivamente acabado.
Para la realización de este estudio utilizamos como base principal de
documentación la obra escrita de GB,
recurriendo sólo de forma ocasional, explícitamente o no, a obras
de otros autores para matizar, aclarar ideas o apuntar propuestas. Dos razones
nos han inducido a ello: a) la complejidad y diversidad de temáticas
con que la técnica queda implicada en el pensamiento de GB, así
como la originalidad en su tratamiento; b) las ya comentadas dificultades de
acceso a su producción escrita. Todo ello nos ha aconsejado optar por
un trabajo académico de carácter predominantemente expositivo,
atendiendo más a la letra y coherencia interna del pensamiento del autor,
que a una tarea crítica desde posiciones propias menos interesantes,
sin duda, para el lector, con lo que nos ajustamos mejor al objetivo declarado
inicialmente. Con todo, no estará ausente de nuestro estudio el elemento
crítico que, reservado al apartado de las conclusiones generales, pretende
ser fermentario de nuevos desarrollos y no almacén de soluciones.
Por otra parte, la razón b) ha sido fundamental
para decidirnos a insertar el mayor número posible de textos
significativos del autor, prefiriendo cederle el puesto en la
narración cuando nuestras palabras, queriendo decir lo mismo,
lo hubieran hecho tal vez de manera menos precisa y siempre, en
cualquier caso, sin valor testimonial, aun a riesgo de incrementar
notablemente el volumen de nuestro trabajo y de sacrificar la
agilidad de su lectura. En definitiva, hemos realizado un esfuerzo
por limitar nuestra función a ordenar lo disperso y aclarar
lo oscuro, adaptando el estilo expositivo al encaje de las
cuestiones mediante textos originales. Con ello, nuestro trabajo
cumple también la función de antología de
textos de un autor cuya producción escrita resulta de difícil
acceso tanto para el lector estudioso como para el curioso.
Nuestra tarea ha consistido, por tanto, en presentar el pensamiento de GB sobre
la técnica lo más fiel y asépticamente posible, procurando
no alter-arlo con valoraciones y ópticas de otros autores.
Tales críticas, sin duda alguna valiosas en una segunda fase de los estudios
sobre la técnica en el pensamiento de nuestro autor, no lo son en esta
primera caracterizada por la tarea de recopilación, análisis y
sistematización de materiales. Lo que puede resultar imprescindible en
un segundo momento, ahora es tan sólo traba para la consecución
del nuestro objetivo básico: ser exposición, lo más objetiva
posible, de la riqueza y complejidad de temas involucrados en la reflexión
bacquiana sobre la técnica. Sólo desde aquí será
posible captar la peculiaridad de la filosofía de la técnica de
GB, tan carente de complejos como amante del rigor filosófico y científico
en el tratamiento de las cuestiones planteadas, lo que hace de ella una combinación
explosiva; una reflexión tan inquietante como llena de posibilidades
para un pensar futuro necesitado, sin duda, de grandes dosis de audacia
ante la cantidad y calidad de los retos que ciencia y técnica le lanzan
de forma continua, creciente y acelerada.
Es en este aspecto arriesgado y riguroso, de obra
abierta y sin complejos que caracteriza el pensamiento de nuestro
autor sobre la técnica, con independencia de los aciertos o
despropósitos, de las insuficiencias o de los sobrantes que
una tarea crítica posterior pudiera hallar en él,
donde radica nuestro interés por los desarrollos de GB en
tanto que propuesta para un pensar futuro. Este interés
personal es el que esperamos haber transferido a nuestra
investigación y, por su medio, al lector.
El estudio que presentamos recorre y sistematiza el
pensamiento de GB sobre la técnica a lo largo de toda su
producción literaria. En un principio centramos nuestra
atención en las obras más recientes en el tiempo,
dando nuestro estudio como resultado un complicado, denso y rico
conjunto de materiales cuyas implicaciones y significado profundos
se nos hacía patente que sólo podían ser
desvelados desde claves que no aparecían en dichas obras.
Fuimos en su busca remontándonos progresiva y pacientemente
en el tiempo hasta llegar a los primeros escritos publicados por el
autor. Fue entonces cuando comprendimos la profundidad y riqueza de
ideas contenidas en la última etapa de su pensamiento, así
como la dificultad de ingresar en ella sin manejar las claves que
durante décadas GB había ido elaborando, reelaborando
y diseminando en sus diversas y cuantiosas obras. Así, pues,
decidimos realizar una nueva lectura de toda su obra, esta vez en
orden cronológico ascendente, con la ventaja añadida
de saber hacia donde se orientaban los cada vez más complejos
desarrollos que componían la amplísima obra bacquiana.
La cantidad de materiales, de ideas y sentimientos acumulados en tan dilatado
estudio
nos ha permitido comprender que la última etapa del pensamiento bacquiano
sólo puede ser abordada con provecho desde las claves citadas, lo cual
es perfectamente coherente con la calidad dialéctica del filosofar bacquiano,
siempre abierto y nunca acabado, consistente en tomar los elementos fundamentales
conquistados durante una etapa previa como semillas que abrir y madurar al calor
de las nuevas categorías filosóficas que definen la siguiente,
preparándolas así para un nueva vuelta perfectiva de la rueda
dialéctica. Además, el desconocimiento o no consideración
de dichas claves comporta un altísimo riesgo de generar interpretaciones
manifiestamente falsas del pensamiento bacquiano, lo cual no resulta dificil
si se considera que la diversidad de temas e intereses involucrados por el pensamiento
de GB durante tantos años no puede encontrar el mismo grado de rigor
ni profundidad expositiva en todos y cada uno de los escritos que componen cada
etapa.
El estudio se compone de diez capítulos,
precedidos por la introducción general que ahora nos ocupa, y
seguidos de un apartado final dedicado a conclusiones, también
generales. A su vez, cada capítulo se estructura en
introducción, "corpus" y conclusiones. El contenido
de cada capítulo gira en torno a una idea o tema principal
expresado en el título acompañando a la palabra
"técnica", pues ella es el elemento al que va
referido dicho tema y desde el que adquieren sentido no sólo
las informaciones contenidas en cada capítulo sino, también,
cada uno de ellos en el conjunto de la obra, de modo que ésta
manifieste unidad. La elección del tema central de cada
capítulo ha venido dada por los resultados de la
investigación al analizar los escritos del autor desde la
categoría de "técnica".
Las inflexiones teóricas o etapas que caracterizan el pensamiento de
GB son consecuencia de la función categorial que en cada momento concede
a una determinada idea dominante. Desde esa categoría reinterpretará
el sentido de todas las demás ideas. La elevación de una cierta
idea a la condición de categoría sucede en virtud del estado sentimental
predominante durante un cierto período de tiempo de la vida del autor.
Desde este substrato sentimental-vital (motivos) se explica el cambio en la
orientación de la reflexión intelectual (razones), así
como la elección del tema central en cada momento. Esto no significa
que en cada inflexión teórica el autor haga tabla rasa de todo
lo anterior. Nada más lejos de la verdad: en cada etapa GB hace suyo
un autor con el que siente una mayor afinidad sentimental y, por tanto, intelectual,
de manera que, sirviéndose de las categorías fundamentales del
pensamiento de dicho autor, reinterpreta bajo su luz temas y problemas propios.
Es así como GB nutre y hace madurar sus temas de forma original: cuando
el autor afín ha sido agotado, o no suministra el tipo de alimento adecuado
al grado de desarrollo de la criatura filosófica gestada por GB, lo busca
en otro. En tal sentido, puede afirmarse que GB concibe su actividad filosófica
como un acto vital y a servicio de la vida; como un acto genesíaco y
gestador en sentido no sólo metafórico del término sino
también biológico, aunque con proyección transcendente.
Pues bien, la ordenación de los capítulos
de nuestro estudio ha respetado este hecho en la medida en que ello
era compatible con una secuenciación significativa de sus
contenidos, de manera que se ha procurado combinar el respeto a la
evolución del pensamiento del autor sobre la técnica,
con el grado de sistematicidad oportuno que demanda la exigencia de
unidad.
Teniendo en cuenta lo dicho, la ordenación de
los capítulos es la siguiente:
1- En el primer capítulo se hace una
presentación breve, pero suficiente para nuestro propósito,
del panorama de los estudios actuales sobre filosofía de la
técnica tomando como referencia la obra de Carl Mitcham )Qué
es la filosofía de la tecnología?. Sobre dicha
base proponemos el pensamiento de GB sobre la técnica como
una filosofía en la que se dan cita las dos tradiciones
fundamentales de la filosofía de la tecnología que,
según Mitcham, existen: la ingenieril y la de las
humanidades, así como una tercera posible (la de la Teoría
Crítica de la sociedad), y todo ello no sin antes discutirle
al autor estadounidense la oportunidad de la expresión
"filosofía de la tecnología", la cual
preferimos sustituir por la de "filosofía de la
técnica".
Por todo lo anterior, presentamos la figura de GB como
un autor fundamental en el panorama de la filosofía de la
técnica en virtud de la complejidad y riqueza de temas,
perspectivas y posibilidades que convergen en el pensamiento
plasmado en su vasta obra. En este sentido, su aportación
fundamental a la filosofía de la técnica puede
concretarse en el hecho de que su pensamiento sobre la técnica
resulta ser un lugar de convergencia o síntesis de las
tradiciones citadas. Tal circunstancia resulta especialmente
importante y significativa toda vez que, según Mitcham, esa
sería la tarea aún pendiente de la filosofía de
la tecnología. Que el pensamiento de GB sobre la técnica
cumple tal función quedará patente a medida que
discurran los capítulos siguientes de nuestro estudio.
Así, pues, la filosofía de la técnica
de GB puede presentarse, argumentadamente, como un modelo-propuesta, el primero
quizás, de labor sintetizadora de las tradiciones de la filosofía
de la técnica y, por ello, como un tipo original y precursor de
filosofía de la técnica, es decir, repleto de las posibilidades
que se abren ante la presencia en él de las luces y sombras, de los aciertos
y desaciertos que cada cual pueda descubrir desde su perspectiva intelectual-y-vital.
En definitiva: la filosofía de la técnica
de GB es una síntesis de tradiciones diferentes y hasta
antagónicas de la filosofía de la tecnología
que, por lo que de precursora tiene, exige su inmolación
fecundativa, es decir, su transformación en humus nutriente
de nuevos desarrollos en este dominio; mas siempre desarrollos con
capacidad para evitar algo que GB no toleró de ningún
pensamiento, incluido el propio: su muerte a manos de la
fosilización en forma de dogma
antihistórico-y-antidialéctico.
2- En el segundo capítulo se trata de advertir
la peculiar conexión entre técnica y universo físico,
toda vez que aquélla es un fenómeno humano que, por
sus características definitorias, tiene efectos causales
sobre la realidad materio-energética, es decir, posee poder
para transformar eficiente y eficazmente lo real. Así, en
este capítulo se comienza por una aproximación inicial
a la definición de técnica para mostrar su conexión
simultánea con los dominios físico y humano. A partir
de ahí se analizan dichos dominios destacando su
especificidad, encontrando las condiciones de posibilidad de ese
híbrido llamado "técnica" y poniendo al
descubierto sus fundamentos antropológicos y cósmicos,
en base a los cuales GB podrá definir la técnica como
el dominio estricto de la causalidad o, de otro modo: poder eficaz
de transformación de lo real desde y hacia modelos humanos;
poder por el que el hombre resulta el único ser al que
aplicar con propiedad el término "creador" o
"causa", y a sus obras el de "efectos". La
técnica, pues, es concebida por GB como paradigma, o ejemplo
antonomástico, de acción creadora.
3- El tercer capítulo aborda la relación entre
técnica, verdad y tipos vitales. En su etapa histórico-vital,
GB centra su esfuerzo intelectual en mostrar que tanto la manera de entender
el ser, el modo de desvelarlo, como la actitud ante él son correlativas
y tienen su origen en el sentido predominante con que el hombre vive la realidad
y se vive a sí mismo, lo cual marca y define, retrospectivamente, una
época histórica. Tal sentido, a su vez, es el que generan los
sentimientos que le surgen a la intimidad humana en su trato con lo real (universo
o significado), al que, para poder hacer frente, reviste de sentido. Descubre
GB que cada época histórica viene caracterizada por un mayor grado
de formalismo intelectual (filosófico, científico...) que la anterior,
acompañado de lo que denomina reducción óntica y categorial.
Lo paradójico consiste, según el autor,
en que a medida que aumenta el conocimiento formal o abstracto y,
correlativamente, disminuye el sensorial (o la dependencia sensorial
del intelectual), tanto más fácil le resulta al hombre
un trato operacional con lo real. Desde esta posición teórica
GB caracteriza las diferentes épocas históricas de la
vida humana y afirma que la técnica es la forma actual de
desvelamiento del ser inventada por una intimidad humana
crecientemente compacta, frente a la correlativamente menor, o
decreciente en proporción inversa, consistencia de la
realidad externa a ella. La técnica aparece entonces como un
tipo de verdad caracterizada por la eficacia en el dominio de lo
real. Ahora bien, a pesar de ser la técnica la forma
dominante de descubrimiento del ser en la época presente, en
cuanto fenómeno humano no es exclusivo de los tiempos
actuales sino que ha estado presente en todas las épocas
históricas aunque valorado diferentemente en virtud del tipo
de sentimientos y actitudes de la vida humana ante el ser. Lo dicho
involucra una crítica a Heidegger.
4- El cuarto capítulo se estructura en torno a
la idea de técnica como "mundo admanual". En este
sentido, somos respetuosos con la trayectoria filosófica de
GB, pues el período histórico-vital deja paso a una
serie de escritos donde su deuda con Heidegger se hace más
patente, pero también su crítica superadora. Al avance
obtenido en la etapa anterior añadirá GB uno nuevo,
fruto del diálogo crítico que mantiene con el
pensamiento del autor alemán desde mediados de la década
de los cuarenta y, especialmente, durante los años cincuenta.
El avance bacquiano consiste en poner de manifiesto la
estructura transcendente-transcendental (Mundo) a la que remite o
alude, como a enraice antropológico peculiar, el fenómeno
técnico o trato instrumental de los entes por parte del ser
humano (mundo admanual). Pero lejos de creer, como Heidegger, que la
transcendencia humana reside y descansa en la transcendentalidad, GB
considera que ésta no es sino un estado más, y no el
superior, de la auténtica transcendencia humana o
transfinitud transfinitante, es decir, transfinitud que, por serlo
conscientemente, se autopotencia arrastrando para ello consigo el
universo en un torbellino ascendente. Sólo desde la
transfinitud puede contextualizarse la brecha antropológica
en el pensamiento de GB y, en consecuencia, la función
humanizadora de la técnica. Por esta razón, en lugar
de concebir una purificación del ser del hombre por
modalización en dirección al pensamiento puro, como
hace Heidegger, GB propone una purificación por
transustanciación práctica del hombre y del universo.
La valoración de la técnica en ambos autores resulta,
en consecuencia, distinta: mientras que para Heidegger el trato
admanual es una forma de caída de la transcendencia humana,
la más baja, pues involucra necesariamente un contacto
directo, práctico, con el universo empírico
resultando, en consecuencia, forma de estar en el mundo (estado) a
superar, GB, en cambio, valora el componente transcendental de la
técnica sabiéndolo integrar con el rechazado por
Heidegger, por lo que encuentra en la técnica la única
manera de salvar el Ser de los entes y a éstos en aquél.
Así, sólo por la transformación técnica
del universo podrá construir el hombre un mundo a su imagen y
semejanza; a la altura de su transcendencia, que no es sólo
intelectual sino transfinita y, por eso, únicamente llenable
con el Infinito. Sólo siendo Dios el hombre habrá
realizado su esencia (será hombre positivamente, sin
escisiones ni alienación), lo cual exige de la intimidad
vital no refugiarse en la serenidad del pensar sino salir a batallar
a campo abierto con el universo físico hasta que,
doblegado, le reconozca como creador suyo por haberlo hecho creatura
o efecto de sí. En ese momento el hombre podrá habitar
en un mundo al que poder llamar, sin complejos, "suyo".
Pero también pudiera suceder que el hombre perdiera en la
lucha.
5- En el capítulo quinto se analiza la estructura que
presenta el estado artificial de lo real en el pensamiento de GB durante las
décadas de los años 60 y 70. Se trata de una etapa en que la influencia
de Marx desplaza a la de Heidegger. En lo que respecta a la técnica,
lo apuntado no significa que renuncie a la herencia heideggeriana, sino que
conservando lo avanzado en dicha etapa lo nutre con savia nueva. En concreto,
respecto de la estructura de lo artificial, cuyo estudio sistemático
aborda nuestro autor a comienzos de la década de los sesenta, momento
a partir del cual se convertirá en tema y problema recurrente en su obra,
respecto de tal estructura, decimos, nuestro análisis muestra que tal
estructura no difiere básicamente de la que presentaba "Mundo"
en la etapa anterior, aunque ahora aparezca repensada desde categorías
marxianas. Por ello, puede afirmarse que la estructura básica definidora
de lo artificial en el pensamiento de GB es de procedencia heideggeriana, aunque
redimensionada posteriormente desde un enfoque marxiano.
En este sentido, GB profundizará en dicha estructura encontrando que
lo artificial presenta, a su vez, varios estados, distinguiendo dos grados básicos
de artificialidad de lo real.
Con el paso de los años, se advierte en el pensamiento de GB una radicalización
de las exigencias a cumplir por una realidad para ser denominada "artificial"
o "artefacto" y, en consecuencia, a la acción de la que es
resultado "técnica". Producto de dicha radicalización
en la exigencia de condiciones de artificialidad es lo que GB denomina "tecnema",
que fungirá como modelo de artificialidad a imponer a todo lo real, material
o espiritual, pudiendo hablarse, por todo ello, de una evolución artificialista
o tecnemática de su pensamiento como postura coherente con su
proyecto básico de transustanciar toda la realidad en creatura humana
y, correlativamente, al hombre en Dios; proyecto que, habiendo reabsorbido de
Heidegger todo lo que precisaba, encuentra en las categorías de la filosofía
de Marx el alimento adecuado a su nuevo y más maduro estado evolutivo.
6- En el capítulo sexto exponemos la relación
entre técnica e historia, mostrando cómo una de las
razones por la que GB no puede quedarse anclado en categorías
heideggerianas se debe a la concepción transcendentalista de
la historia que posee el autor alemán: historia como sucesión
de cosmovisiones o sentidos que no transforman causal, realmente, lo
real. Frente a esta concepción, GB defiende una "historia
real", es decir, una historia cuya inauguración acontece
cuando el hombre comienza a transformar por técnica el ser
natural. El progreso en dicha historia se mide por el grado y
calidad de la artificialidad alcanzada por lo natural, humano o no.
Tal crecimiento e imposición se produce en virtud del aumento
progresivo de la potencia transformadora de la acción
artificializadora-técnica, por lo que será el tipo de
técnica existente en cada momento aquello que defina una
etapa histórica. Luego la historia de la técnica y de
los artefactos constituye propiamente la historia real. Con esta
concepción de la técnica y de su relación con
la historia, GB no tiene dificultades en encontrar en Marx las
categorías adecuadas para su sistematización,
especialmente en las de "hallazgo" e "invento".
En coherencia con ello, en este capítulo se analizan también
los diferentes tipos de técnica y de artefactos que aparecen
en el pensamiento de GB, a la vez que damos solución a
ciertos problemas de interpretación que, sobre estas
cuestiones, pudieran surgir en la lectura de sus escritos como
consecuencia de la forma expresiva del autor y de cambios afectantes
al significado de ciertos términos, síntomas de la
citada evolución artificialista o tecnemática de
su pensamiento.
7- Llegados a este punto, y antes de exponer el
pensamiento de GB sobre la técnica en aquellos aspectos que
mejor denotan el transfondo socio-económico marxista (Cap.
8), hacemos un alto en el camino que dedicamos a exponer una serie
de aspectos peculiares a la filosofía bacquiana que,
recorriendo toda su obra, la definen como original. Se trata de una
serie de cuestiones relativas a su concepción de la filosofía
y del hombre, es decir, la clave del proyecto filosófico,
siempre presente, desde el que se vertebra cualquier tema sobre el
que recaiga la actividad filosófica de su pensamiento y desde
el que cobran su auténtica dimensión y sentido. Tal
clave unificadora o de sentido es condensable en una fórmula:
transfinitud transustanciadora. La técnica, en tanto
que elemento de su pensamiento, no será una excepción
a esa influencia mencionada; más aún: será, por
el lugar que ocupa en dicho proyecto, uno de los elementos, si no el
que más, expuesto a ella. Mostrar ese lugar de la técnica
en dicho proyecto o todo, y la influencia de tal todo en
el elemento técnica, es la tarea de este séptimo
capítulo. Desde esta perspectiva, técnica y mística
encuentran conexión en el pensamiento de GB constituyendo lo
que hemos dado en llamar tecno-mística.
8- La técnica, entendida como acción
transformadora de carácter creador, queda redimensionada
socio-económica y prácticamente al ser identificada
por GB con la categoría marxista de "trabajo".
Desde esta perspectiva, la técnica muestra una dimensión
económica que interesa a GB en tanto que remite a otra de
carácter antropológico, siendo esta otra dimensión
la que realmente le importa en cuanto afectada por la primera. GB
advierte cómo el modo de producción capitalista, por
su plan antropológico, supone un grave atentado contra la
tendencia del hombre a transustanciarse en Dios, es decir, en
creador y señor de un nuevo mundo. Según GB, si bien
capitalismo y comunismo coinciden en la intención de hacer
del hombre Dios, el primero, sin embargo, ve lastrado su poder
transustanciador por una concepción idealista y naturalista
del hombre, es decir, puesto que la especie humana es concebida como
universal abstracto sin poder transformador de lo real, sólo
el individuo natural será considerado sujeto de acciones
transformadoras de lo real y, por tanto, como real él mismo.
Por esta razón, del capitalismo dirá GB que es pecado
transteológico e híbrido de hombre
natural-sobrenatural, pues la forma en que el capitalista se adueña
y disfruta de las creaciones sobrenaturales del hombre, así
como el estado al que reduce al trabajador-creador por ello, es
natural (mihifacer: hacer todo, creaciones y personas, de
uno). Este pecado resulta especialmente flagrante en unos
tiempos en que las creaciones (productos, artefactos...) y el acto
creador (trabajo) son ya sobrenaturales o artificiales en segundo
grado.
Por su parte, el comunismo concibe al Hombre como
especie humana: entidad colectiva pero real, es decir, viviente y,
por tanto, actuante, eficaz o transformadora. Por esta razón,
cuando el trabajo, además de técnicamente organizado,
es acción de un sujeto social, aquél resulta
doblemente artificializado de modo que su potencia artificializadora
para transformar el universo en tecnocosmos será superior en
eficacia al desarrollado por un sujeto natural individual o
pobremente socializado. Desde esta perspectiva, el trabajo no sólo
es acción generadora de brecha antropológica, sino
también de otra dentro del mismo dominio humano al hacer
al hombre, además de diferente de otros animales,
diverso de sí mismo.
Pues bien, con en esta concepción del hombre y
de su actividad creadora el comunismo, según GB, consigue
unir sintética, indisolublemente, el carácter
orgánico, viviente, del hombre, por el que es real, con el
colectivo, mas de forma que cada individuo no sea ni se sienta un
cualquiera o Don Nadie (cosa). A este sujeto viviente colectivo
denomina GB "Supersujeto", pues no sólo es real
(viviente, creador, transformador), sino que lo es potenciadamente,
es decir: con la eficacia propia de todo artefacto montado,
exitosamente, por planes artificializadores. Tal es Nos, Sociedad o
Pueblo, en el pensamiento de GB, es decir, el sujeto que, como
artefacto viviente, está en mejor disposición que el
individuo natural para emprender con alguna posibilidad de éxito
la tarea que desde el fondo de su ser transfinito la vida se exige a
sí misma en cuanto humana o transfinitante: transustanciarse
en Dios; mas en Dios sobrenaturalizado él mismo, no
simplemente en la idea de Dios. Por todo ello, el comunismo es para
GB sólo una fase o momento del movimiento total de
transustanciación, a superar por una fase "positiva".
Mostrar cómo vertebra todo ello GB, y las razones para
hacerlo así, será tarea del octavo capítulo de
nuestro estudio.
9- En el capítulo nueve se exponen los límites
y peligros de la técnica, tal como los concibe GB.
Mostraremos cómo ambos temas siempre han estado presentes en
su pensamiento sobre la técnica, aunque en la década
de los cincuenta considere oportuno enfatizar los peligros alarmado
por el poder creciente de la técnica, concretado en la
transustanciación atómica, que no se ve acompañado
por el mismo grado de avance moral ni social. Tal cautela, sin
embargo, no conlleva renuncia a la técnica en ningún
momento, lo que equivaldría, como se demostrará, a
hacerla de su proyecto fundamental de transformar al hombre en Dios
y el universo en Tecnocosmos. El énfasis en los peligros
remite en la década de los sesenta, momento a partir del cual
prefiere resaltar las virtudes y posibilidades de la técnica
dando mayor importancia a la ausencia de límites en ésta;
una ausencia que considera constitutiva o esencial. Pero sería
igualmente equivocado creer que este énfasis de GB en los
aspectos positivos de la técnica suponga el olvido de los
peligros destacados en otros momentos: hacerlo sería tanto
como comprometer la marcha ascendente de la transfinitud. La cautela
bacquiana ante la técnica es una estrategia para mejor
salvaguardar la pretensión del hombre de transustanciarse en
Dios. Además, según GB, ningún peligro emerge
de la técnica: todos son exógenos, de ahí que
el tipo de soluciones que nuestro autor plantea sirvan para evitar
no los peligros de la técnica, sino los que acechan a ésta
que, por su poder, amplifica y agrava contra la vida.
10- El capítulo diez muestra que a partir de
1980 GB reinterpreta los temas principales de su pensamiento desde
la perspectiva tecno-científica, al hacer de la ciencia y
técnica "actuales" horizonte de sentido desde el
que el autor transfinita una vez más, la última, su
propio pensamiento. Con ello, la técnica alcanza en la
filosofía de GB, retrospectivamente, el lugar y función
a los que estaba llamada desde un principio: ser el pivote sobre el
que gira y bascula toda su filosofía, quedando de manifiesto
con ello que sus reflexiones filosóficas sobre la técnica
terminan metamorfoseándose en una inmensa e impresionante
filosofía de la técnica; una filosofía de la
técnica integradora de todas las tendencias existentes en
dicho campo y la más completa, quizá, de cuantas haya
habido hasta la fecha.
El presente estudio se cierra con unas conclusiones
generales donde se destaca la aportación de GB a la filosofía
de la técnica, a la vez que se recogen algunos aspectos
críticos con su pensamiento, indicando posibles vías
de diálogo con él en aras a una fructífera
superación del mismo.
Con todo ello creemos haber proporcionado una visión
suficiente de la filosofía bacquiana de la técnica,
entendiendo por tal lo dicho al comienzo de esta introducción:
servir de guía al lector que ingrese en el intrincado
laberinto de temas, problemas, sugerencias, planteamientos,
soluciones... que constituye la extensa, rica, intrincada,
sorprendente y, en ocasiones, hasta mareante, física y
filosóficamente hablando, obra y pensamiento de Juan David
García Bacca sobre la técnica. Pensamiento, siempre
audaz por actual y, en consecuencia, desconcertante o,
en términos bacquianos, atómico.