Este término empleado por GB, del que nos ocuparemos oportunamente ya que es clave para interpretar su pensamiento a partir de la década de los sesenta, existía ya en griego clásico, lengua de la que GB era perfecto conocedor, de manera que no puede considerarse seriamente la posibilidad de ser neologismo bacquiano. Parece más sensato pensar que el término "tecnema" utilizado por nuestro autor proceda del griego tecnhma que, por su significado: obra de arte, invención ingeniosa (Cf SEBASTIAN YARZA, F.: Diccionario griego español. Barcelona 1984, Ramón Sopena, p. 739), parece encajar bien, con independencia de los matices diferenciadores que pudieran hallarse en un análisis más detallado de la cuestión, con la idea básica que GB pretende transmitir mediante "tecnema": los artefactos que mayor dosis de artificialidad en su estructura pueden ser creados por el ser humano y, por tanto, con superior derecho a ser calificados como "creaturas" suyas, así como a fungir de paradigma orientador de la acción artificializadora de tipo técnico si ésta ha de ser causa de un Tecnocosmos auténtico y el hombre, correlativamente, hacerse Dios en Persona.