CAPITULO 5: EL ESTADO ARTIFICIAL-TECNICO DE LO REAL

5.0. Introducción.

Dedicaremos este capítulo a sistematizar la estructura de lo artificial que GB va elaborando durante dos décadas, desde finales de los años cincuenta1. Se comprobará que dicha estructura es la expresión madura de la perfilada durante el período existencialista, aunque repensada desde categorías nuevas (marxistas). La estructura artificial en este período viene caracterizada por su sentido de empresa dialéctica o metafísica (transustanciadora), condensable en el término tecnema. Profundizar en la potencia dialéctica de lo artificial, es decir, poner de manifiesto la potencia transformadora tanto de la acción artificializadora de carácter técnico como de sus resultados (artefactos), y notar de qué modo dicha estructura posee el grado de eficacia necesario para transformar y dominar lo natural en plan de transustanciación, es el nuevo avance que respecto de la etapa existencialista realiza nuestro autor desde el enfoque marxista, en lo concerniente a la concepción de dicha estructura.

5.1. El concreto artificial.

"Lo artificial -dice GB- es otro estado de la realidad" (TMTC, 92). Y en otra obra: "Todo concreto natural admite, en principio, una ulterior concreción artificial: hacer de modo que esté sirviendo para una finalidad (...). Se trata de un cambio de estado de la misma cosa" (M, 109).

Una cosa natural, como se verá, es puesta (queda potenciada) en estado artificial cuando sobre ella actúa la "referencia para"2. Por el mero hecho de entrar a servicio de otra cosa, lo natural se pone en estado artificial. "Servir para" no es propiedad esencial de cosa alguna, pues en el estado natural las cosas no poseen causa final. En este sentido GB distinguirá en una cosa natural entre "potencias" o "propiedades" (vg., la liquidez del agua), frente a "posibilidades" o "potenciaciones artificiales de una propiedad natural" (que el agua sea bebible sólo significa que da la casualidad de que hay otro ser al cual satisface)3.

En definitiva, y en formula condensada: "tipo de concreción artificial: estar siendo en ( ) material, y según ( ) estructura" (M, 111)4. O lo que es lo mismo: "estar siendo para" (ibid.); "según para" (o.c. 187), o estar "manos a la obra" (o.c. 109)5.

Dado que GB afirma que "concreto artificial es un estado plural" (M, 112) o, de otro modo: el estado general "estar siendo para" admite, a su vez, sub-estados: "Servir para, estar hecho para son dos tipos de concreción artificial" (ibid.), abordaremos en este apartado el problema de los grado o tipos de potenciación artificial que, según GB, admite lo natural.

5.1.1. El artificial de primer grado.

Dice GB: "De un objeto artificial coajustado según conexiones del tipo simple servir para diremos que se halla en estado de concreto artificial de primer grado" (M, 113).

Se trata de un primer grado de artificialización pues lo natural no sufre grandes cambios en su estructura: "En el coajuste peculiar al simple servir para, la materia natural sufre, en principio, una mínima o nula transformación en material -el agua se la saca del río, se la encauza por canales, se la da forma en la botella... A su vez, la estructura altera poco o nada la forma natural: la manzana sacada del árbol, y colocada en las conexiones peculiares de una casa, de un comedor, en un frutero... poca alteración parece sufrir" (o.c. 112).

Por tanto, la "referencia para", cuando es de tipo "simple servir para", provoca una artificialización de "primer grado", de modo que, en rigor, no es posible afirmar que el concreto artificial resultante haya sido hecho para servir, sino que simplemente sirve para. Así, dirá GB: "El agua es agua -y no otra cosa-; mas está sirviendo de agua corriente en una acequia para regar huertas; en cañerías, para usos domésticos y ciudadanos; en la botella, para beber, etc. El agua no serviría para tales menesteres o concreciones artificiales para los que tan coajustada está el agua; mas el agua está sirviendo para; no parece estar hecha para tales finalidades, al modo que la manzana sirve para alimentarnos, mas no parece estar hecha para tal servicio nuestro" (o.c. 112).

La transformación es tan escasa que la artificialización pasa inadvertida para el sujeto, de modo que es característico que en tal grado lo artificial sea vivido con sentimiento de naturalidad: "Es un dato que "antes de toda cuestión o proyecto, nos hallamos en un mundo o mundillo de cosas concretas artificiales, encajadas según la estructura servir para, tan sencillamente y sin más encajadas que no resalta la transformación que se haya hecho a materia y a forma (naturales)". Sin mayores remilgos bebemos agua en fuente o en vaso, y sin preámbulo alguno hablamos con hombre en casa o en calle" (M, 112). En este sentido, se puede afirmar que la referencia "servir para" no es tan sólo "simple", sino también irresaltante: "irresaltante servir para" o "servirse de" (CSFA, 107). De otro modo: en el estado o potenciación artificial de primer grado las cosas resultan familiares, es decir, naturales, cotidianas, y de ahí la facilidad con que puede pasar inadvertida su artificialidad. El artificial de primer grado, pues, casi no "contrasta" ni "resalta" sobre el fondo natural que le sirve de base6.

Tal mínima transformación óntica introducida por la referencia para en lo natural, cuando lo es del tipo "simple servir para", queda de manifiesto en la pobreza de su estructura, de la cual GB da constancia mediante la diferencia que establece entre los términos "compuesto" y "montado": "Diremos que un concreto natural o artificial de primer grado está coajustado por composición, mientras que un concreto artificial de segundo grado se coajusta por montaje" (M, 114)7.

Pues bien, todo lo anterior habla de la proximidad óntica entre el concreto artificial de primer grado y el natural, como consecuencia de su escasa modificación. Pobreza estructural de lo artificial de primer grado que, como puede suponerse, no satisface los anhelos profundos de la transfinitud transfinitante constitutiva de la vida humana superior.

5.1.2. El artificial de segundo grado.

Respecto de una realidad artificializada, dice GB: "si las conexiones según las cuales está montado son del tipo estar hecho para -y por tanto sirve para-, se dirá que se encuentra en estado de concreto artificial de segundo grado" (M, 113). Y en otra obra: "acudirle al hombre hacer algo para que sirva para..." (CSFA, 57)8.

En rigor, según GB, sólo el artificial de segundo grado merece propiamente el calificativo "artificial". Que esto es así lo demuestra el hecho de que al definir el estado "concreto artificial", GB lo identifique, conscientemente o no, con el de segundo grado, de forma que el de primero queda excluido: "Una cosa se halla en estado concreto artificial si, además de ser ella y no otra, está siendo (hecha) de muchas cosas de un orden o de varias de diversos órdenes, está siendo en cosas de otros dominios, y está sirviendo para una obra, por haber sido hecha para ella" (M, 108). Con ello se comprende que se refiera al de segundo grado como "lo artificial por antonomasia" (M, 113), o "lo típicamente artificial" (o.c. 196)9.

Como consecuencia de lo dicho, únicamente al artificial en segunda potencia o grado le será aplicable con propiedad la expresión "real-de-verdad", pues son "concretos artificiales en que sus componentes han sido coajustados según el plan de estar hecho para de modo que tanto la materia como la forma naturales de las cosas empleadas estén sufriendo una real y notable transformación" (o.c. 113); "concretos artificiales de segundo grado para cuyo montaje es preciso violentar la materia natural, hacerle perder su forma inmediata, a fin de que todo: materia y forma, se coajusten cual material y estructura, dando un objeto artificial hecho para una finalidad o funcionamiento determinado, por un proyecto y designio" (ibid.).

Por otra parte, la potenciación artificial en segundo grado puede afectar tanto a un concreto natural como a un concreto artificial de primer grado: "transformar todo concreto -natural o artificial de primer grado, en concreto artificial de segundo grado" (M, 113). Obviamente, podemos preguntarnos si lo mismo puede suceder con un artificial de segundo grado. La respuesta es afirmativa, y se concreta en lo que GB denomina, como veremos, "tecnema" o, propia y rigurosamente, "invento".

En cualquier caso, la existencia de los artificiales de segundo grado es, también, un "dato"10. )Será su estructura más adecuada que la del artificial de primer grado para funcionar como condición de posibilidad de un posible creciente acercamiento del hombre al límite Dios? Y, si es así, )en qué medida? Dejemos por ahora la cuestión en interrogante, sirviéndonos de él como indicador de la intención que preside la organización de los materiales que componen este capítulo.

5.1.2.1. "Artefacto" como artificial de segundo grado.

Una vez presentada la doble potenciación que la referencia "servir para" puede realizar sobre un concreto natural (en principio), según sea "simple servir para" o "hecho para servir para", cuestión por otra parte que, como se vio en el capítulo anterior, no es nueva en el pensamiento de GB, pasaremos a ocuparnos con mayor detenimiento de la estructura definidora del artificial de segundo grado o, propiamente, "artefacto". Para ello, comenzaremos mostrando la equivalencia entre artificial de segundo grado y "artefacto".

Dice GB: "Artificial no tiene sentido sino referido a natural, cual fondo de resalte y contraste", esto es: lo artificial "contrasta" porque "está contra" lo natural: no procede de lo natural dejado a su inercia; a la vez, "resalta sobre" lo natural, sobre sus formas, funciones..., actuando así lo natural de fondo de resalte 11. Por esta razón, dirá en otra obra: "Los dos términos de la relación correspondientes al sustantivo artefacto son artificial-natural. De su unión surge un artefacto (constructo) que es un contexto especial de natural-artificial" (EFC, 58); "natural es dado como término de correlación con lo artificial; y lo artificial, como término inverso de esa misma relación que, designada con una frase (...) llamaremos natural-artificial, naturifacto-artefacto (constructo)" (o.c. 58-59). Y sintetiza así lo que denomina "entramado relacional de artefacto":

"Abarca cuatro relaciones de transformación:

1) de forma en proyecto;

2) de fin en designio;

3) de causa eficiente en etiólogo;

4) de materia en material

tomando tal relación a partir de lo natural; y las inversas, si salimos de lo artificial" (EFC, 60).

Este entramado relacional se corresponde, por lo dicho hasta aquí y como aún habrá ocasión de comprobar mejor a medida que avance nuestro estudio, con la estructura del artificial de segundo grado perfilada en la Metafísica. En rigor, "artefacto" es "lo hecho para que sirva para", es decir, el resultado de la acción artificializadora o "constructo", de ahí que afirme: "lo natural es reabsorbido por lo artificial, reunificado de original manera; y el resultado es un artefacto" (EFC, 60). Tan es así que, como se verá, para que un artefacto lo sea realmente, no basta con que esté hecho, sino que, además y sobre todo, debe funcionar, es decir, hacer lo que es; hacer aquello para (según) lo que ha sido hecho (es).

Como se dijo, en el artificial de primer grado la materia y forma del concreto natural apenas o nada son transformadas, sin embargo "En un artefacto lo natural queda descalificado o reducido a material que entrará a servicio de una forma nueva, introducida según proyecto y designio por decisión de un etiólogo. (...) lo atificial, un artefacto o constructo, surge por transformar causal formal intrínseca en proyecto (plan), causa final interna en designio, causa eficiente interna en etiólogo, y, por el mero hecho, queda descalificada la materia y reducida a material" (EFC, 59-60); y en otra obra: "Los artefactos no tienen esencia, sino plan. (...) Un artefacto tiene plan, es decir: es una cosa real que es ella (identidad mínima), y es de otras; mas tanto lo que es como aquello de que es están sometidos a la condición de que tal cosa total sea para una función fija. Un artefacto es algo montado -o lo que de lo natural pueda ser montado y admita montaje" (M, 186-187).

Por tanto, "artefacto", estrictamente hablando, coincide con la definición de "concreto artificial" que, a su vez, como se dijo, sólo lo es el artificial de segundo grado12. Por ello podrá afirmar: "Todo artefacto es, pues, un concreto montado según para; y, por secuela, es tal y de tales materiales" (M, 187). Lo demás son "naturifactos"13.

Además, artefacto, en cuanto resultado de la acción artificializadora, es efecto o creación, pues es resultado con éxito, o, como se dirá, funciona, y de ahí que GB afirme: "Una cosa es efecto si se le nota el que ha sido hecha según un proyecto, designio, decisión y éxito de otra cosa" (TMTC, 41); "Ser lo que una cosa es por virtud de un plan exitoso es la definición a la vez genética y esencial de efecto" (o.c. 42)14.


5.2. La estructura del estado artificial.

Nos ocuparemos ahora de lo característico del estado artificial calificable como "típicamente artificial" o "artificial por antonomasia": el de segundo grado, y, en consecuencia, de los constructos o artefactos en que se concreta.

5.2.1. Proyecto (plan) como causa formal.

"El orden artificial -dice GB- es un tipo de realidad cuya existencia no tiene esencia, sino plan o proyecto y designio" (ACC, 137); "tipo de realidad con proyecto o plan" (o.c. 132); "lo artificial, un artefacto o constructo, surge por transformar causa formal intrínseca en proyecto (plan) (...)" (EFC, 59). Parece, pues, por la forma expresiva, que plan y proyecto sean términos equivalentes.

Pero es posible encontrar otras expresiones en que la diferencia es manifiesta, y ello en una misma obra. Sea el caso siguiente: "dos inventos: (plan: proyecto y designio)" (EFC, 105).

En cualquier caso, sin embargo, con ello se está haciendo referencia de un modo u otro a la primera relación de transformación indicada anteriormente: "de forma en proyecto", y de la que en otro escrito dice: "Haber inventado planes es el equivalente supernatural de inventar "esencias"" (ET, 46); "La técnica actual ha inventado la manera de superar las causas formales -esencias y formas-, por planes. Es supernatural en el orden de causa formal. Plan es el sustituto, por eminencia, de esencia. Infinidad desdefiniente de lo propiamente definible o confinante que es "esencia"" (o.c. 48). En dicha obra, lo concerniente a "plan" se aborda bajo el epígrafe "causa formal", y en la anterior, dice: "[causa] formal (proyecto)" (EFC, 59). En otra obra dice: "Proyecto, podríamos decir en lenguaje figurado, es causa formal (forma) artificial" (TMTC, 94). Y en Metafísica: "Mesa no tiene esencia, cual parecen tenerla la circunferencia o el manzano; mesa se constituye por proyecto, y proyecto es el sustituto de esencia, o esencia de tipo artificial: forma externa y externamente reformante; (...). Proyecto sustituye (...) a esencia" (M, 135). Proyecto o plan, pues, como causa formal artificial.

En consecuencia, proyecto o plan, con independencia del matiz que puedan presentar15, ponen de manifiesto una transformación fundamental: de esencia o forma natural en algo nuevo que, de forma genérica, GB denomina, también, "modelo" o "estructura": "Son formas nuevas; y no violentaríamos demasiado el uso si, en vez de "forma" empleáramos la palabra modelo"" (ET, 44-45); "molde o modelo, o con un término más abstracto y usual: estructura" (TMTC, 28); "invento de forma (estructura)" (o.c. 95). Y en esta operación transformadora reside lo estrictamente técnico de la misma: "Entre una esencia o un compuesto sustancial (natural) y una mezcla, natural o violenta, existe, descubierto por la técnica -es la técnica misma realizada- un término medio; y, mejor, otra solución o modo de hacer realidades firmes y "automóviles". La de plan." (ET, 46).

Respecto de "estructura", dice: "Los concretos artificiales implican un proyecto de indiferenciación y nivelación de materias o su reducción a materiales. (...). Sobre tal material neutral y unificado, cual sobre espejo, resalta una estructura, es decir: "un coajuste de relaciones determinadas entre constantes indeterminadas" -entre materiales" (M, 110); "el entramado de relaciones a rellenar por material encajable en relación" (o.c. 190). En definitiva: "Una estructura es, pues, un coajuste de relaciones determinadas entre material indeterminado" (M, 111).

Por su parte, gracias al proyecto las ocurrencias se hacen reales: "Toda ocurrencia ante un material requiere, para hacerse real, un proyecto,- invención de proyecto" (TMTC, 93). Esto sucede porque el proyecto estructura las ocurrencias: "ocurrencias articuladas en proyecto" (o.c. 95); "Un proyecto: conjunto de condiciones correlacionadas en un contexto inventado" (CSFA, 146); "En todo concreto artificial, y por virtud del proyecto propio de tal estado, las referencias se sueldan en estructura" (M, 110). O lo que es lo mismo: "plan fija la estructura" (M, 190), de modo que él será aquello que determine en última instancia, a partir de la ocurrencia o invención inicial, qué sea lo "técnicamente factible" (CSFA, 148). Tales proyectos, dice GB, "suelen, en nuestros días, comenzar por estar enmaterializados en papel, o en maquetas; a veces en libros, con esquemas, gráficos, fórmulas, tablas..." (TMTC, 94). Y en otra obra: "Todo instrumento o máquina moderna ("automóvil") lleva, adjunto o un folleto aparte o pegado en algunas de sus caras, el "plan" propio: tantas redes eléctricas, tantos aisladores, tantos condensadores, tantas válvulas... dispuestos según el orden propio del aparato. Son su plan de montaje, de reparación y de funcionamiento" (ET, 46).

Según lo anterior, proyecto es el plan de montaje inventado del que depende lo técnicamente factible, a partir de una ocurrencia inicial. En lo dicho, se observa, pues, un doble sentido del término "proyecto":

a) En cuanto plan propio de un artefacto: "su" plan de montaje o proyecto, diferente del que tenga otro artefacto distinto: "Quien ante una sílice (...). Al acudirle hacer de ella un cuchillo, precisamente le acudió un conjunto de operaciones coordinadas unas, subordinadas otras, característica siempre de cuchillo, -bien diversas del proyecto de hacer de rama remo" (TMTC, 93). Se habla entonces, vg., de "invención de un plano de avión" (EFC, 102). A esto llama GB, propiamente, "proyecto técnico" (TMTC, 41).

b) En cuanto artificial de segundo grado, todo artefacto posee proyecto o plan en lugar de forma, de modo que, en este caso, con el término "proyecto" se hace referencia a un elemento fundamental de una realidad estructurada artificial o artefactualmente, y en tal sentido universal hay que entenderlo cuando GB afirma: "Proyecto es, pues, invento -u ocurrencia estructurada- de un conjunto de operaciones para objetivar en un material una forma inventada. En este aspecto se puede hablar lo mismo de proyecto de barca que del de máquina de escribir; del de remo que del de avión..." (TMTC, 93).

A nuestro juicio este doble sentido que hemos advertido encuentra su explicación en la participación o concreción del componente transcendental Plan propio de Mundo analizado en el capítulo anterior. Desde ahí debe entenderse la expresión "el plan de estar hecho para" (M, 113), en su doble dimensión: a) concreta, como cuando dice: "plan "hacer lápiz"", lo cual implica, como se verá, proyecto técnico, designio, decisión y éxito16 concretado en "lápiz" (en este caso estaría refiriéndose a "plan" o "proyecto" como concreción de "Plan"); b) "plan" en el sentido más general de empresa: "Entendamos por empresa actividad planificada, es decir: actividad estructurada según proyecto, designio, decisión y éxito. (...) se trata de actividades inventadas, de ocurrencias" (CSFA, 42); "Plan es un invento del hombre en cuanto empresario (creador; invento integrado de proyecto, designio, decisión; y a realizar con la metacategorías de material y ocurrencia" (TMTC, 96).

Hay, pues, niveles en el grado de concreción del componente proyecto o plan, mas siempre, en cualquier caso, reflejo alusivo o "factum transcendentale" de Plan como componente de Mundo y, por tanto, de la transcedencia del hombre frente al universo natural. Dicho en lenguaje propio de la época heideggeriana: "lápiz" sería plan-proyecto "re-caído"; "empresa", plan-proyecto "caído". Pero tal estado, no se olvide, es para GB condición de posibilidad para la realización de su proyecto fundamental o, como se verá en otro capítulo, ocasión de lucimiento para la transfinitud humana; no traba insuperable ni a evitar.

Tal transcendencia, por otra parte, es puesta de manifiesto por la misma existencia de "ocurrencia" o "innovación psicológica" (TMTC, 41), y de la que dirá, en tanto que de tipo proyecto o plan como esencia artificial: "Tales formas artificiales surgen en nosotros, no caen del cielo. Son la mostración propia y tangible de que el hombre es creador" (TMTC, 94). Mas creador sólo de tipo intelectual: "Desde el punto de vista del entendimiento (imaginación...) natural proyecto es acto artificial intelectual" (ibid.) o, lo que es lo mismo, el proyecto, en cuanto causa formal, está guiado por "razones" o "por qués", no por "motivos" o "para qués"17, y de ahí que lo técnico en sentido estricto, como se verá, pueda prescindir de designios-valores.

Por otra parte, considerando el artefacto como centro de referencia, el plan o proyecto en cuanto causa formal resulta "forma externa y externamente reformante" (M, 135), pues son creación del intelecto humano, que luego ha de transferir a un material adecuado mediante procedimientos oportunos. El proyecto, pues, en cuanto causa formal, está constituido por "ideas y modelos de quien los ha hecho" (ACC, 30), por donde se muestra su implicación con la existencia de un dominio causal estricto, tal como se vio en su momento.

Además, cuanta mayor dosis de invención o artificialidad presente el proyecto, más rigurosamente podrá ser calificado el ente artificial que lo enmaterialice de artefacto, y de ahí que afirme GB (en clara referencia a los dos grados de artificial) que "Desde el punto de vista de causa formal: [se dan] inventos en que se utiliza la forma natural de las cosas o sus propiedades inmediatas, con pequeña transformación; frente a invención de formas" y así: "Con pequeña transformación de su forma natural los troncos adoptan la forma de barca; mas el hierro del casco de un barco de guerra, el aluminio de las alas de un avión, las aleaciones adecuadas de teclas de máquina de escribir... son casos, corrientes ya, de formas inventadas, e impuestas al material natural con diversos grados de profundizamiento en su realidad, de anulación de sus formas naturales" (TMTC, 88)18.

5.2.2. Plan como esencia de tipo "empresa".

Como se ha dicho con anterioridad, en ocasiones GB entiende por "esencia de tipo artificial" sólo el proyecto o plan, mientras que designio sustituye a causa final. Sin embargo, en otras ocasiones parecen fundirse ambos términos en la estructura de aquello que sustituye a esencia: "un ente artificial se caracteriza porque tiene como externas dos causas: la eficiente y la final; o sea: su proyecto y su designio, y ese proyecto y designio sustituyen ventajosamente al término esencia" (ACC, 137). Tal sustituto de esencia natural es el "plan": "los artefactos no tienen esencia, sino plan" (M, 186); "plan es el sustituto, por eminencia, de esencia" (ET, 48). En esta última obra de referencia, GB trata el término "plan" bajo el epígrafe "causa formal", separándolo de la causalidad final que aborda en otro epígrafe diferente. Ni siquiera, como vimos, plan y proyecto son términos usados en estricta equivalencia, y ello en una misma obra: en ocasiones ambos designan lo mismo, mientras que en otras "proyecto" y "designio" son dos componentes de "plan".

Este vaivén terminológico queda resuelto si se advierte que "plan" es en realidad el término de mayor comprensión, de modo que incluye, entre otros elementos, tanto a proyecto (técnico) como a designio, denominando a todo ello "empresa". Y así dirá GB: "los componentes intrínsecos típicos de plan. Son (1.1.) proyecto; (1.2) designio; (1.3) decisión; (1.4) éxito. Sus componentes previos típicos son: (2.1.) ocurrencia; (2.2) materiales" (CSFA, 146).

Plan aquí equivale a "Entwurf" o acción planificadora transcendental (kantiana)19. Y desde esta perspectiva GB afirmará que "Plan" consta de seis componentes20, que hacen que el hombre natural ascienda a moderno o actual: a "empresario" de una "Empresa" sin precedentes históricos.

Es a este plan al que se refiere GB cuando, como se vio, decía que "Un artefacto tiene plan", es decir, es él, es de otros, y todo ello sometido al para o función fija extraída del contexto natural. Este es el plan genérico que transforma lo natural en artificial, y resulta sustituto de esencia "por eminencia". Tal se sigue de notar qué entiende GB por esencia: "Convengamos en aplicar la palabra esencia a un peculiar estado de una realidad, caracterizado porque, al hallarse en él tal realidad, es ella (y no otra) y es de ella (está hecha de elementos de su propio y solo orden) y es para ella (ni sirve ni puede servir para otros usos o funciones)" (M, 186)21.

Pues bien: "un ser con esencia -dice GB al modo aristotélico- es un ser que tiene intrínsecamente las cuatro causas" (ACC, 134), y más en detalle: "En un naturifacto, definido por contraposición a artefacto, -o sea dentro de tal relación-, etiólogo (decisión, proyecto y designio) se hallan reabsorbidos -interiorizados, asimilados-; y, por tal reabsorción, trocados en esencia, -en naturaleza. Dicho clásicamente desde el punto de vista del artefacto: en un naturifacto las causas eficientes (etiólogo), formal (proyecto), final (designio) son intrínsecas a la materia misma, al ente mismo" (EFC, 59).

Por tanto, si plan es el sustituto "por antonomasia" de esencia, su estructura, en cuanto sustitutiva, deberá contener todos los elementos a sustituir: las cuatro causas, y eso es justamente lo que, como se vio, GB denomina "plan" como "empresa". En tal sentido dirá: "un objeto artificial se caracteriza: primero, porque no tiene esencia; segundo, porque tiene material y forma internos; pero tercero, su causa eficiente y su causa final caen fuera de su realidad" (ACC, 134).


5.2.3. Designio como causa final.

Designio es, según GB "finalidad inventada (...), e impuesta a un proyecto (inventado)" (CSFA, 42); "designio o finalidad inventada o artificial (...) designio suple (...) a finalidad (causa final)" (M, 134-135); "designio o fin inventado" (TMTC, 42). Justamente por este aspecto de invención, el designio o causa final artificial es externa al artefacto: "mesa no tiene finalidad propia, interna, como parecen serlo bienestar real (salud) respecto del animal; lozanía, respecto de una planta; la finalidad de una mesa le adviene por un designio: finalidad inventada para ella por el hombre" (M, 135).

En definitiva: se trata de "tomar, aun a lo triplemente formado, como material en bruto para hacer algo con él (proyecto) en vistas a que sirva para (designio)" (CSFA, 57-58).

Si se repara en lo afirmado por GB se advertirá que hay dos referencias "para". Una afecta directamente al artefacto: "finalidad inventada para ella [la mesa] por el hombre", y que no puede llamarse propiamente fin último pues no se ordena al hombre como causa final ciertamente última; la otra, que toma como analogado central al hombre y a la que se refiere GB con la expresión "reflexividad final del "servir para"" (TMTC, 228). En este sentido, y respecto de lo artificial de segundo grado dirá: "el designio va guiado por valores, que son algo tan artificial, mas bien real a su manera, como auto frente a la función natural de caminar, un avión respecto de la función natural de volar de un ave" (M, 135). Notar este aspecto del artefacto, en tanto que enmaterializador de una doble finalidad, resulta fundamental para comprender la postura de nuestro autor sobre lo artificial.

En efecto: el designio, en cuanto tal, parece estar referido a la función del artefacto: "invención de un designio, -vg., el de volar" (EFC, 102); "la ocurrencia de un designio o fin inventado, -escribir, dibujar...-" (TMTC, 42). Detrás de esta idea está la de considerar un artefacto como la demostración real y eficiente de que las funciones naturales de los entes naturales pueden ser aisladas, purificadas, de su concreto natural sin dejar por ello de existir tales funciones, probándose así que los cuerpos naturales no son esenciales a la función: "No consta, sin más, que una propiedad o función de una cosa pueda actuar sola, separada de su contexto natural. Un artefacto es, primero, la mostración concreta de que una propiedad o función, inserta en determinadas conexiones naturales, puede actuar separada de su natural contexto. Se trata, pues, de un abstracto real, abstracto extraído de su concreto natural. (...) artefacto es, primero, la realización comprobada de que una función o propiedad de una cosa -viviente o no-, puede actuar separada de su natural concreción" (M, 183-184). En consecuencia podrá afirmar: "avión es artefacto de ave; avión está hecho de suyo, según su plan de montaje, para volar y sólo volar"22.

Nótese cómo dice "según su plan de montaje", o sea, según su proyecto o plan, de modo que hay dos elementos: plan o proyecto que ordena o estructura, y "según" o "para", es decir, el proyecto conlleva una finalidad o referencia "para". Más en este caso tal finalidad consiste en el cumplimiento por parte del artefacto de la función pertinente, es decir, que funcione: volar, caminar, medir..., sin referencia, en cuanto tal, al hombre. En tal sentido, afirma GB que "Todo concreto natural admite, en principio, una ulterior concreción artificial; hacer de modo que esté sirviendo para una finalidad", y añade: "y sirviendo tan bien que, sin notárselo expresamente, nos transfiere sin más y eficientemente a la obra. (...) Se trata de un cambio de estado de la misma cosa" (M, 109). Es, pues, la propiedad aislada aquello que funge de causa final a la que se ordena el plan de montaje y a la que transfiere la referencia "para". Por tanto, la causa formal o proyecto hace también de causa final, mas sin referencia al hombre, sino al propio artefacto aún inexistente que resulta entonces fin a conseguir con la acción artificializadora y que, de ir todo bien, funcionará; será artefacto real al funcionar con éxito.

Por otra parte, si bien lo artificial "surge por transformar causa formal intrínseca en proyecto (plan)", y proyecto es "forma externa y externamente reformante", tal como se vio, también surge por transformar "causa final interna en designio" (EFC, 59); es decir, en causa final externa, y de ahí que GB distinga entre finalidad y teleología: "Distingamos terminológicamente entre finalidad y teleología; reservando esta última palabra, por su artificialidad y exhibicionismo de logía, para finalidades externas, metas fijadas y presentes temáticamente, cual suelen serlo las de la voluntad no dada aún a la acción; y, por contraposición, emplearemos la de finalidad para los coajustes de cosas mediante una referencia transmitente, atemática, actuante" (M, 109).

Designio, pues, como "teleología" o "reflexividad final", externa al propio artefacto en tanto que aquélla procede del hombre: "desde el [punto de vista] de la voluntad natural, designio es acto artificial voluntario" (TMTC, 94), frente a proyecto, que es acto del entendimiento, pero, al igual que él, "creación" suya. Por esta razón dirá GB que los artefactos "miran" al hombre, resultando él causa final real, y ellos, realidades con doble "objetividad"23.

Tal doble objetividad remite al tema de la causalidad: efecto como algo hecho a "imagen" y "semejanza" de la causa: "siendo nosotros la causa final a que se ordena todo ello: mesas, sillas, aparatos que tenemos delante, son medios al servicio del hombre", de modo que "toda la técnica moderna se ha constituido bajo este programa de convertir el universo (...) de reformarlo de tal modo que sea efecto del hombre y que sea para el hombre; es la manera de humanizarlo; estará hecho, pues, técnicamente a imagen nuestra, de nuestras ideas y nuestros proyectos, y a nuestra semejanza, a saber: para nuestros fines, comodidades y usos" (ACC, 30).

Lo anterior supone que, además de la finalidad propia de todo artefacto (función a realizar con eficacia: volar...), tal función o "para" ha de estar sometido a un "para el hombre" en tanto que analogado central, es decir, a "designios, limitados a valores y por valores"(M, 135); a "designios valorantes" (CSFA, 64). Aún más: "En general, el designio, recorta las alas del proyecto, según finalidades, posibilidades sociales, económicas, políticas, normas estéticas... Designio es, pues, finalidad inventada, e impuesta a un proyecto (inventado)" (CSFA, 42). Designio, por tanto, remite a "motivos".

Así, pues, cuando GB hace afirmaciones como las siguientes: "el designio -el para qué- inventado-, la "causa final" inventada" (CSFA, 148); "el designio: el para qué" (TMTC, 94), no debe nunca entenderse como "finalidad", sino como "teleología", de modo que siempre el "para qué" haga referencia a un "para quién". Se trata, claramente, de lo que en la etapa existencialista resultaba concreción de la estructura de "Mundo", en tanto que constituido por los elementos transcendentales Plan y Designio, siendo este último propiamente el que constituía Mundo. Por esto mismo, cuando el "para qué" (finalidad) es puesto a servicio de necesidades humanas (teleología, designio o acción designante: para mí), el artefacto resulta, como se verá oportunamente, un "bien" y de ahí que GB afirme: "Designio es palabra restringida aquí a significar: causa final artificial. El designio se guía, pues, por fines, valores, bienes inventados"; "Designio es, pues, invento de nuevos fines, -valores, bienes...; (...) Designio es invención de causas finales artificiales" (TMTC, 94). Designio remite, como se dijo, a un acto de voluntad, y en tal sentido a motivos: "la pregunta (...) )"para qué comer con cuchara, tenedor, cuchillo, manteles...?", no admite respuesta natural. "Para comer más cómoda, limpia, dignamente!..." es respuesta que presupone ocurrencia e inventos de nuevos valores, de nuevos bienes" (ibid.). Resulta claro, pues, que aquí "designio" o fin inventado no es ya volar, escribir..., es decir, la función tomada como fin a enmaterializar en artefacto, sino referencia al hombre (analogía antropológicamente centrada).

)Ahora bien, qué significa exactamente "fines inventados" y "acto artificial de la voluntad"?. "Hay fines naturales -dice GB- y los hay artificiales (...) fines naturales, y medios naturales para alcanzarlos -frente a fines artificiales- inventados: ellos y los medios" (TMTC, 91), y así: "Entre aviador y bípedo hay diferencia plusquamespecífica; la hay en cuanto a materia, forma, potencias y fines, -bienes inventados, valores nuevos" (o.c. 92).

Por lo dicho, notemos lo siguiente: a) volar no es fin inventado por el hombre, pues volar es acto natural de las aves, pero no del hombre; b) comer es acción natural del hombre natural orientada a saciar su hambre (fin natural)24, más puede conectarse a valores y bienes inventados ellos mismos: comer con tenedor para mayor dignidad, limpieza...); c) puede suceder que el hombre invente todo: acciones, bienes y valores.

Pues bien, a pesar de las diferencias, en cualquiera de los tres casos se observa algo común: el hecho de que el hombre decida tomar algo como fin, bien porque lo invente, bien porque lo descubra en otro, es acto siempre novedoso, imprevisible de antemano. Es imprevisible qué pueda funcionar como fin para el hombre, incluso en el caso de algo natural; se trata siempre de una ocurrencia o invención para la que podrá haber causas necesarias, pero no suficientes. Se trata, en rigor, de tomar una función o cosa como realidad artificializable. En tal sentido hay que entender lo que dice GB cuando afirma: "invención de un designio, -vgr. el de volar" (EFC, 102). Mas todo ello debe orientarse hacia el hombre si de simple proyecto ha de elevarse a designio.

La cuestión queda más clara si acudimos a la definición diccionarial del término "designar" e introducimos en ella un pequeño cambio; por tal variación aparece claramente lo que GB quiere significar: "señalar o destinar una persona o una cosa como fin"25. Según esto designar es para GB el acto volitivo espontáneo (invención) de tomar algo o alguien como fin y, en última instancia, sólo "alguien", mostrando así lo que de intencional hay en tal acto libérrimo de la voluntad y engarzando, con ello, con lo que de Designio hay en "Mundo": designio o "para mí" que, en rigor, es un "para nosotros"; "para el Hombre": Pueblo o Sociedad26.

Hemos llegado, pues, por otro camino a notar el doble sentido de "designio" mas, en rigor, siempre referido a un Designio si la técnica ha de poseer una dimensión auténticamente antropogénica y cosmogónica: técnica como medio (instrumento-herramienta) adecuado de un hombre que quiere nacerse a creador de un mundo nuevo que, hecho a su imagen y semejanza, entre a su servicio (efecto), pudiendo así habitarlo y usarlo como dueño y señor de nuevo tipo que el natural (diverso de él); como señor que no debe a la voluntad de un superior su posesión y disfrute, pues la posesión será secuela de un acto de creación esforzada. Estas ideas serán más explícitas cuando GB acometa la crítica a la propiedad privada por su condición de traba para la tecno-divinización del Hombre y del universo, como se verá oportunamente.

Otro aspecto que debe ser notado es el concerniente a la relación temporal entre proyecto y designio. Dice GB: "invención de un designio, vgr., el de volar,(...) secundada por la invención de un plano de avión, -cosa que ni nace ni se deriva, por necesidad, del invento del designio"; "no basta con semejante designio; es preciso que la inventiva halle un proyecto" (EFC, 102). Parece, pues, que designio anteceda a proyecto. Pero en otro lugar afirma: "Para que un proyecto -complicado o sencillo, bien o mal articulado- se realice hace falta la invención de un designio"; "Los mejor articulados proyectos, técnicamente perfectos, pueden quedarse archivados por no haberse inventado el designio: el para qué. (...). Ante tantos inventos, como hacen acto de presencia en una feria internacional, los empresarios se preguntan para qué, y descartan de sus designios la mayoría, -no tienen dichos inventos un para qué. Son proyectos sin designio" (TMTC, 94). En este caso es claro que el proyecto antecede al designio.

Esta aparente contradicción se resuelve al considerar que el termino "designio" está siendo utilizado por el autor, en cada caso, de modo diferente: a) en el primero, designio es la función o "para" fijo del artefacto, la purificada del naturifacto o inventada por el hombre; b) en el segundo, referido al aspecto valoral, es decir, que la función (el artefacto montado con éxito) no encuentra conexión con un "servir para", de tipo valores, bienes..., de modo que lo único conseguido es que el artefacto funcione (eficacia), pero sin utilidad humana: el avión está hecho para volar y por eso sirve para volar, pero precisa de un designio a servicio de hombre (volar para viajar, bombardear...). De este modo, al designio, entendido como finalidad funcional, sigue un proyecto que lo enmaterializa (plano), de manera que surje un artefacto que funciona (éxito), y por eso dice GB: "descubrimiento, -a la luz de los dos inventos-, del carácter de materiales de ciertas materias (naturales); (...) el montaje de materiales, según tales inventos descubre, por patente, la realidad y la verdad del artefacto, -o su falsedad real de verdad: no funciona, no marcha, no explota..." (EFC, 102).

Por tanto, si tal esfuerzo proyectivo, ingenieril o, propiamente, "técnico" (proyecto técnico), para lograr que el artefacto funcione (haga lo que debe) no encuentra conexión con el designio en segunda fase o potencia de transcendencia (utilidad para el hombre), resultará que el artefacto funciona pero es inútil: no es un bien, porque no tiene valor o, de otro modo, su único valor es su propio funcionamiento: sirve para funcionar, exclusivamente.

Cuando eso sucede la técnica resulta, por así decirlo, narcisista o endogámica. En tales casos no sucede que "el designio va guiado por valores" (M, 135), pues al designio inicial le falta orientarse hacia valores: )para qué volar?, quedando entonces el proyecto a servicio de la función, no del hombre. Designio es, en rigor, para qué y para quién simultáneamente, tal como se vio en el capítulo anterior. Es al designio en el segundo sentido, como posterior al proyecto, al que se refiere GB cuando dice: "En general, el designio, recorta las alas del proyecto, según finalidades, posibilidades sociales, económicas, políticas, estéticas... Designio es, pues, finalidad inventada, e impuesta a un proyecto (inventado)" (CSFA, 42).

En rigor, por tanto, habría que hablar al modo en que lo hace GB cuando dice: "designio propio, y sus valores"; "designio -y, en el fondo los valores-" (M, 135), dejando así clara la diferencia entre ambos, aunque en la práctica deban ir juntos si la técnica ha de servir al hombre, y no ser mera técnica ebria de sí y ciega para con el hombre: técnica narcisista o endogámica.

Desde lo anterior se entiende que GB afirme: "La operación, y posibilidad en que se funda, de trocar en es ilimitada de suyo, porque se constituye por sólo proyecto, sin designio -sin la limitación impuesta por valores; mientras que la operación, y sus posibilidades, de trocar por va enderezada por designios, limitados a valores y por valores que, a su vez, frenan el desenfreno de la operación, entitativamente ilimitada, de trocar A en B, cualquier ente en cualquier otro ente. (...). Es decir: los valores mantienen diferencias y diversidades, en principio irreductibles, dentro del campo de las cosas, cada una de ellas trocable en otras -de suyo sin límites-, imponiendo a la operación trocar por límites insuperables" (M, 135).

"Trocar en" es, según GB, la operación característica de la técnica, justamente por resultar operación "metafísica" por la cual surge el mundo artificial, frente a la de "trocar por", que es operación "ontológica"27. "Trocar en" es operación constituida básicamente por "proyecto", o, como se dijo: "el designio restringe el proyecto (técnico), (...) restringen lo que técnicamente (proyecto) sería factible" (CSFA, 148). A ello se refiere GB cuando dice: "los mejor articulados proyectos, técnicamente perfectos". Y puesto que pueden inventarse multitud de proyectos para enmaterializar fines (funciones), dirá GB que la categoría de "invento" posee una "amplitud, de suyo infinita" (CSFA, 58). A su vez, "De la amplitud propia de un proyecto emergen pluralidad de designios" (ibid.). Proyecto, pues, como campo de novedades o apertura a posibilidades, no sólo técnicas, sino teleológicas, pero estas últimas resultan restrictivas del proyecto.

Ahora bien, si sucede que "el designio -el para qué inventado-, la "causa final" inventada (...) desborda al proyecto", entonces, dirá GB, "la técnica no está a la altura del designio" (CSFA, 148). Esto sucede cuando no existe un material adecuado: "mientras no invente un material perfectamente adecuado, divergerán proyecto y designio" (ibid.). En tales casos no es el designio lo que actúa como límite, sino la falta del material en que tomar realidad (encarnadura o, mejor: enmaterialización) todo ello o, también, el estado de desarrollo en que se halle la técnica en un determinado momento histórico28.

Pues bien, según lo anterior, )cuál será la situación cuando el designio sea hacerse Dios y exista, además, material para realizarlo? Independientemente de la respuesta que pueda darse a semejante pregunta, resulta claro que una técnica con finalidad (función y eficacia) pero sin teleología (orientación antropológica) resulta peligrosa para la transcendencia del hombre: para el Designio, que, en definitiva, como se vio en su momento, es el elemento por el que, en rigor, surge Mundo.

5.2.4. Finalidad como plan de eficacia.

Al distinguir GB entre finalidad y teleología, reservando este último término para finalidades externas al artefacto (designio), y definiendo finalidad como "los coajustes de cosas mediante una referencia transmitente, atemática y actuante", el autor nos obliga a profundizar en esta referencia a fin de notar su importancia para la estructura del artefacto.

Tomando como ejemplo un lapicero29, dice GB que posee identidad mínima (es él), que está hecho de otras cosas: madera, carbón... (es de otros), y que está siendo en otro: en vista, y advierte:

"Empero su propia concreción es la de para: sirve para escribir, y sirve para tal función porque ha sido hecho para ella. Al funcionar como lápiz, tal finalidad se coimplica y coajusta tan apretadamente con su tarea y su obra que no se destaca la finalidad frente a obra. No se trata, pues, de una relación, cual lo es la de igual, o las de menor, mayor...; sino de una referencia o relación transmitente, cual hablamos de mecanismos de transmisión... Y, en rigor, nos hallamos transferidos, pues el lápiz, al estar siendo tal, nos transfiere tan directamente a su obra que desaparece él -sin aniquilarse, por supuesto-, para que venga al ser la obra -los trazos sobre el papel. Forman, pues, trazos y lápiz un concreto, en que quedan superadas las distinciones entre lápiz y papel; al ser lo que son, lápiz y papel, dejan de ser un plural y resultan un singular: la escritura sensible.

Lo que se ha dicho por modo de ejemplo del lápiz y papel cabe repetirlo de casi todo lo que ante nosotros está presente. Llega un momento en que objetos visualmente independientes -silla, mesa, diván, florero... -se sueldan en sala; calle, casa, árboles..., en ciudad: libros, sillas, mesa, estanterías... en biblioteca. La transferencia para, o el coajuste de cosas independientes, da concretos reales" (M, 108-109).

En definitiva: "Todo concreto natural admite, en principio, una ulterior concreción artificial; hacer de modo que esté sirviendo para una finalidad, y sirviendo tan bien que, sin notárselo expresamente, nos transfiera sin más y eficientemente a la obra. (...) Se trata de un cambio de estado de la misma cosa" (M, 109).

Por tanto: "referencia para", "transferencia para" o "referencia o relación transmitente, atemática y actuante", son expresiones equivalentes. Pero debe aclararse lo que dice GB.

En primer lugar hay una transferencia o relación transmitente, luego hay, cuando menos, dos polos en relación: uno que transfiere y otro que recibe; también algo que va del uno al otro. En segundo lugar, el desplazado es el hombre: "nos hallamos transferidos", y el polo receptor es la obra del artefacto, lo hecho por él, en este caso la escritura sensible. El polo desde el que el hombre es transferido es el artefacto lapicero, que funge como vehículo o médium en el tránsito, pues por su medio se activa el proceso: él es, "al estar siendo tal" (funcionamiento), el que "nos transfiere", y ello "sin más y eficientemente", de modo que él pasa, en cuanto artefacto objetivo o temático, a segundo plano para dejar que aparezca su obra.

En definitiva: al funcionar un artefacto, al hacer aquello para lo que fue concebido (función), lo que resalta ante el hombre es su obra o efecto, en la cual está presente eficazmente (funcionando), pero atemáticamente, el propio artefacto. También resulta atemática o inadvertida la propia atematicidad. De todo ello surge "un singular, la escritura sensible", que es un concreto real artificial en virtud de que "la transferencia para, o el coajuste de cosas independientes, da concretos reales". Obsérvese, por otra parte, cómo cosas sueltas se "sueldan" o globalizan en todos de tipo "mundo" o, como se dijo en el capítulo anterior y aún se verá, "mundillo".

Nótese ahora lo siguiente. Que un artefacto tiene plan, implica, según GB, que todo su ser, incluidos los materiales de que está hecho, esté sometido al para o "función fija", que es la función o propiedad natural purificada, y así diga: "Según el plan propio de artefacto la función (el para) determina material y tipo" (M, 187). Esto es:

"Todo artefacto es, pues, un concreto montado según para; y por secuela, es tal y es de tales materiales (...) Tal para no tiene, de suyo, sentido de finalidad conscientemente prefijada, y menos antropomórficamente destinada. Ante todo, el carácter de novedad, creación, invento -propio de todo artefacto (...) elimina sin más, el poder tomar tal novedad o invención como finalidad prefijada, y asignarle, declarada y veladamente, antes de que sea real, conveniencia alguna con intenciones, deseos, gustos o satisfacciones humanas" (o.c. 187).

No deja de sorprender la afirmación de que tomar algo como función, vg., volar, sea acción ajena a cualquier acto volitivo. Pero no es realmente de la función en cuanto tal a lo que está haciendo referencia GB, sino, como ya se dijo, al hecho mismo de tomar cual "fin" tal función o propiedad, que es "ocurrencia" y, por tanto, imprevisible y previo a todo acto volitivo y consciente; premeditado.

Por otra parte dice GB: "Sustituyamos, en adelante, la partícula para por la de según", y así afirmará: "cada artefacto, en la medida en que lo sea, está montado según una función o propiedad, desvinculada al máximo de su sujeto natural que es siempre algo en máximo de concreción. Según toda y sola tal función o propiedad, pues todo artefacto está montado según el plan de máxima finura en su orden"(M, 188).

Según lo anterior, en virtud de su estructura "hecho para servir para", el artificial de segundo grado no tiene otra finalidad que la de su eficacia; es decir, la acción constructora del artefacto tiene como única meta hacer que el artefacto funcione según el plan de máxima finura (eficacia), de manera que un artefacto está montado según el plan de servir para la función con el máximo de finura (eficacia). Plan, ahora, pues, como plan de eficacia o "máxima finura en su orden". Y este es el plan propio, definitorio, de todo artefacto; el plan común a todos ellos: "todos y cada uno de ellos funciona según un cierto plan, siempre el mismo: aislar realmente una propiedad (o función) natural (...) para que estando toda y sola en un material apropiado y montado según esa y sola función o propiedad, resalten éstas en toda su eficacia y sólo en ella" (M, 189).

Por lo anterior, GB podrá afirmar que lo artificial posee mayor eficacia que lo natural, de modo que decir de algo que es artefacto, "no es ni calificación ni descalificación alguna, sino simple comprobación de una manera de estar montados y de sus especial funcionamiento, en principio más eficaz, unilateralmente más eficaz que todo eso en mundo natural, y de eficacia purificada y reducida y atenida sólo a ella misma, de modo que se note qué es lo que da de sí -sola y a solas, toda y sola" (o.c. 190); "artificial no sólo no es sinónimo de inoperante, sino, al revés, de eficacia purificada en un orden" (CSFA, 149).

Por otra parte, el grado de eficacia conseguido está en función del montaje: "cuanto mejor esté montado tanto más cada pieza ejecutará una sola función y toda ella" (M, 189). Ahora se comprende que afirmara: "avión es artefacto de ave; avión está hecho de suyo, según su plan de montaje, para todo y sólo volar, sin tener que ser viviente" (M, 184).

Del plan de eficacia no puede afirmarse que sea particular de cada artefacto: "su" plan o plano, pues es característico de todo artefacto que lo sea realmente, con independencia de la función para la que fue construido. Eficacia, pues, como fin universal y atemático (artificial en función de ser) de todo objeto artefactual temático (artificial en función de ente). Desde esta perspectiva se comprende que afirme GB: "artefacto es, primero, la realización comprobada de que una función o propiedad de una cosa -viviente o no-, puede actuar separada de su natural concreción" (M, 184), y ello de forma más eficaz.

En definitiva: técnica como conjunto de acciones artificializadoras guiadas por el valor de utilidad, mas entendiendo por "utilidad" la eficacia con que el artefacto realiza la función para la que fue ideado y construido, independientemente de su valor para el hombre (designio).

Podemos ahora decir, por tanto, que todo artefacto posee finalidad, pero no necesariamente designio o teleología, y que tal finalidad es, en rigor, doble: como plan de eficacia (común a todo artefacto) y como función peculiar (volar, medir temperatura...). Desde esta perspectiva se puede comprender que GB denomine finalidad a la función. En realidad, es el plan de eficacia el que resulta transferencia atemática y actuante, es decir, el funcionamiento, no la función, ya que es en al acto de hacer aquello para lo que fue hecho cuando el artefacto lo es (es su ser) realmente, haciendo en ese momento que el hombre quede transferido al resultado de su funcionamiento (obra) sin darse cuenta.

Artificial, pues, es la realidad y dominio por ella fundado en que rige un funcionamiento eficaz o eficacia funcional, y tanto más cuanto mayor sea el grado de artificialidad. Pero )qué será de un mundo artificial que no sepa, quiera o pueda orientar su finalidad intrínseca (creciente eficacia en el funcionamiento) a designio con valores; a una finalidad externa y, concretamente, a la fuente de los valores que, para GB, reside en hombre (teleología), de modo que sea impotente para transustanciar los artefactos en bienes?

5.2.5. Material y ocurrencia.

Se trata de dos elementos característicos de lo artificial, y aunque de ellas se tratará también al presentar la categoría de "invento", diremos aquí lo suficiente para dejar convenientemente perfilada la estructura de lo artificial en este momento30.

Dice GB: "En todo concreto artificial la referencia para transforma la base de concreto natural en mero material. (...) Todos estos materiales, tan diferentes, con la misma función: madera, plástico, metal..., quedan nivelados en una categoría ónticamente neutral: la de material. Con tal de que sirvan para la función correspondiente, tanto importa uno como otro". (...), en principio, el proyecto implicado en un concreto artificial es indiferente al material, y sólo pide materiales de ciertas cualidades; las materias que las llenen, sean por lo demás tan diferentes y diversas cuanto fueren, son equivalentes", por lo que concluye: "Los concretos naturales tienen materia; los artificiales, material" y "Los concretos artificiales implican un proyecto de indiferenciación y nivelación de materias o su reducción a materiales"(M, 109-110).

En definitiva, y como se dijo: "Todo artefacto es, pues, un concreto montado según para; y, por secuela, es tal y es de tales materiales". Es por tanto la finalidad, entendida como eficacia-función, la que transforma materia en material, y de ahí lo típico de la operación "trocar en" en cuanto característica de lo artificial. Al rebajar materia a material lo natural-esencial es puesto en estado de ser (apertura a posibilidades) o, por la inversa, se descosifica, desesencializa o "desnaturaliza" (desentifica): "Al hombre natural le ha acudido (...) desnaturalizarlo. Lo natural es un simple dato, material disponible" (TMTC, 92-93); es decir, tomar las cosas naturales "cual transformables" (CSFA, 57).

Cualquier realidad (formas, materias, causas eficientes, fines, bienes, acciones...)31 puede ser puesta en tal estado de transformabilidad, y por eso dice GB que rebajar cualquier realidad natural o esencial a "material" es "la ocurrencia típica y básica del hombre en cuanto creador o sobrenaturalizador de sí y de lo demás" (TMTC, 93); ocurrencia a la que en otra obra califica de "primera gesta (histórica)" (CSFA, 58).

El proyecto-plan, como se vio, es causa de estructuración, mientras que el material se limita a dejarse modelar por ella (recuérdese la definición de "estructura"), y por eso dirá GB: "En un artefacto lo natural queda descalificado o reducido a material que entrará a servicio de una forma nueva, introducida según proyecto y designio por decisión de un etiólogo" (EFC, 59).

Al proyecto, sin embargo, le es indiferente el tipo de material, aunque dentro de unos límites, es decir, mientras quede a salvo el plan de eficacia, de modo que el material sirva para la función de que se trate, y de ahí que en Metafísica recalque tal matiz con la expresión "en principio". Por esta razón dirá que es a la luz de proyecto, que se descubre "que ciertas materias (naturales) pueden servir de materiales para construir (...)" (EFC, 101). Por tanto, es la finalidad (función-eficacia) la que en rigor descubre el carácter de material que posee lo natural.

En este sentido, puesto que tomar una función como finalidad es algo imprevisible (invento u "ocurrencia"), será esta innovación psicológica la que desencadene el proceso de transformación de materia en material mediante la "referencia para", del mismo modo que la ocurrencia de un plan o proyecto desencadena el que tal o cual vaya a ser la estructura en la que encaje el material. Por esta razón dirá que "son, todo ello, patencias: luz mental que se hace y surge porqué sí en alguien" (o.c. 102). En cualquier caso, es claro que para GB es siempre una ocurrencia mental, aquello transcendente que hay en el hombre en cuanto creador, lo que desencadena el proceso de transformación de materia en material y su encaje en estructuras.

Por otra parte, si los materiales no son adecuados, tal como se dijo, designio y proyecto divergerán, excediendo en ocasiones lo pretendido por el designio de lo permitido (técnicamente factible) por el proyecto y resultando de todo ello una falta de eficacia. Por eso, es importante notar que el designio también debe intervenir en el rebaje de materia a material si no se desea este tipo de discordancia.

En este sentido, en referencia al descubrimiento del carácter de material de una materia, dice GB: "descubrimiento, -a la luz de los dos inventos [en referencia a proyecto y designio]-, del carácter de materiales de ciertas materias (naturales); nuevo tipo (coordinado) de patencia" (EFC, 102). Y así: "Técnica incluye, pues, (...) la estructura compleja de dos inventos (de designio: valores, y de proyecto) más un descubrimiento (lo natural se descubre de manera no suya: cual material de... para..., por muy patentes y estabilizadas en especies que estén sus propiedades). Dos inventos más un descubrimiento son modos de patencia" (o.c. 105).

5.2.6. Decisión.

Tener un proyecto y asignarle un designio guiado por valores no es suficiente para la existencia de lo artificial. Los actos volitivos no quedan completos sin una fase decisoria. Por esta razón dirá GB que es preciso "decidirse (valientemente, a la aventura) a realizarlo" (CSFA, 58). Esta necesidad de decidir viene dada por el propio tipo de realidad que es el hombre en tanto que ser metafísicamente "caído" o lastrado de finitud, y por tal acción u "ocurrencia" sus anhelos, ideas..., no quedan en ficciones: "Mas como tales proyectos y designios no se realizan por virtud de la naturaleza, externa o interna del hombre, es preciso un acto de voluntad original, extranatural: la decisión de realizarlos" (CSFA, 42); "Como lo artificial no nace de por sí y sin hacer nada el hombre, no basta con ocurrencia articulada en proyecto y designio; o invento de forma (estructura) y de fines. Hace falta inventar un tipo de decisión -acto artificial de la voluntad- por el que el hombre se aventure a realizar los inventos formal y final, preparado a ver qué resulta de tal novedad. (...) La decisión desencadena, pues, el proceso (inventado) de enmaterializar proyecto, según designio, -de encarnar forma y fin artificiales" (TMTC, 95). Por tanto, "decisión, no veleidad o novelería" (CSFA, 148).

De la decisión dice nuestro autor: "acto original y supernatural de la voluntad" (CSFA, 148); "acto voluntario de tipo nuevo, sobrenatural" (TMTC, 235). No obstante hay decisiones "naturales", cual comer, ver, caminar...32, aunque, en rigor, la decisión "no es (...) un acto natural, sino artificial, de la voluntad, aunque la voluntad natural haga de material de la decisión, cual el hierro (natural) es material del acero" (TMTC, 95).

Voluntad, pues, como fuente del acto designante y ahora, también, del decisorio. La Decisión no es para GB un acto particular (tal o cual decisión), sino categoría universal: "Decisión es palabra singular para designar un conjunto conexo de decisiones, de ordinario múltiples y escalonadas en serie de decisiones" (TMTC, 236). Decisión es acto susceptible de instrumentalización en el dominio de lo artificial, de modo que resulte actitud típicamente artificializadora: decidirse a realizar un invento, y lo mismo puede decirse de los otros componentes de plan y, por tanto, del plan mismo33.

Por otra parte, y en relación a algo ya dicho respecto de designio y proyecto, dice GB: "proyecto-designio-decisión son realizadas-y-limitadas por el material disponible o inventable" en una época histórica (CSFA, 149). Precisamente por esta razón, dado el dominio que sobre la base física del universo va adquiriendo el hombre actual, sus decisiones tendrán un especial sentido por sus consecuencias, de modo que ascenderán ya a decisiones de carácter metafísico al afectar al destino de su ser y al de todo el universo; nuevo tipo de decisiones: "decisiones metafísicas" acordes a designios también "metafísicos"34.

Por decidirse, el hombre resulta "etiólogo" o causa eficiente: causa que provoca trastornos reales en lo real, de modo que a diferencia del hombre como inventor de proyectos, fines, designios, valores..., lo inventado por su transcendencia y transcendentalidad (espíritu) logra (no necesariamente y, por tanto, de forma sorpresiva) enmaterializarse y funcionar (éxito), haciendo que su carácter de creador o inventor ascienda a estado real-de-verdad al crear artefactos mentales y materiales reales de verdad también.

5.2.7. Montaje.

Dice GB: "un concreto natural o artificial de primer grado está coajustado por composición, mientras que un concreto artificial de segundo grado de coajusta por montaje" (M, 114); "las cosas naturales: físicas o mentales, puedan ponerse en estado de artefacto, desmontándolas de su contexto y montándolas según plan" (o.c. 187); "El montaje es el equivalente artificial de una cosa, hecha según plan (artificial)" (o.c. 190); "Todo artefacto es, pues, un concreto montado segun para" (o.c. 187).

En tanto que montado, un artefacto presenta, "al menos por ahora, la peculiaridad (...), de un Todo que está tan sólo en el todo, mas no en cada una de sus partes o piezas" (o.c. 191). En rigor, tal tipo de todo es de tipo "Total", frente al viviente, que presenta aspecto de "Todo" u "holismo"35, y así dirá GB: "un Total está todo en el todo, mas no está todo en cada una de sus piezas" (ibid.), y afirma: "en esto se centra justa y puntualmente la diferencia radical entre ente natural y ente artificial" (o.c. 192).

A la propiedad o modo de coajuste por montaje llama GB "aditividad", o, como se verá inmediatamente, "presencia inmediata de la pluralidad homogénea". Notemos, pues, qué sea eso de una "pluralidad homogénea" que hace acto de "presencia inmediata".

"Cada artefacto -dice GB- consta de un conjunto mayor o menor de piezas, cada una, de suyo con su propia función" (M, 189); "está montado con piezas, no con partes" (ibid); "Un artefacto determinado se monta con 2, 3, 4..., piezas, ni más ni menos; tales o cuales. Por ser desmontable, cada pieza lo es de por sí, y se lo puede volver a montar con ellas. (...) Aditividad significa, pues: presencia inmediata de la pluralidad homogénea, n (c)" (o.c. 197), y así: "los n elementos de un objeto artificial (...) conservan dentro del Todo su numerosidad y numerabilidad" (o.c. 196).

Montar, desmontar, y volver a montar, de modo que el artefacto vuelva a funcionar, es algo que no sucede en lo natural, lo cual pierde su función de modo irreversible si es sometido a semejante proceso. Un artefacto no muere, un ente natural sí.

Ahora bien, la independencia de cada "pieza" y su correspondiente función no están reñidas con el hecho de que todas ellas formen un "todo" o conjunto (pluralidad homogénea), aunque lo sea de tipo "total" o desmontable. En este sentido, desde una perspectiva lógica, no debe confundirse la comprensión y la extensión del conjunto que es el artefacto: "todo artefacto, o ente en estado artificial, se distingue -lógicamente al menos, y con realidad lógica-, del conjunto de sus piezas, de sus n piezas; mas no está todo en el todo ni todo en cada una de sus piezas; es un todo finito, tan finito o definido que posee perfil" (M, 193).

"Perfil" es nombre con el que GB se refiere al aspecto de conjunto o "Todo", de tipo "Total" o "aparencial", no "real-de-verdad" o riguroso "Todo"36, que posee lo artefactual. Del "perfil" dice que es: "dimensiones y forma bien determinadas, afinadas y afiladas, de modo que finura y filo son condiciones de su funcionamiento" (M, 197). Por tanto, todo artefacto, cuanto más lo sea, más reduce su aspecto conjuntual al mínimo lógico exigible, por contra a los vivientes. Parece que GB quiera poner de manifiesto una dimensión formalista en los artefactos mismos, y tanto más cuanto más científicamente (formalmente) montados estén.

En resumen: "Lo típicamente artificial", se caracteriza, según GB, por encontrarse en estado de Total o Todo aparencial; por no tener partes, sino piezas, y por no tener coordinación biunívoca o conexión total entre pieza y pieza37.

En lo artefactual, pues, estamos ante el "tipo general de estructura: el de piezas-total: (...) de artefactos o constructos" (EFC, 32).

En rigor, y por lo dicho, es el montaje, por lo que de especialización de funciones o división del trabajo conlleva, la causa de la creciente eficiencia de lo artificial: "la eficiencia creciente de lo artificial se basa sobre la división de lo natural, sobre la división del trabajo: a cada propiedad se la pone a trabajar sólo y totalmente en su orden; se la saca del concreto natural (...), y así realmente abstracta dará todo y sólo lo de ella -sin las limitaciones de la concreción, sin los compromisos de la unidad concreta" (M, 300). Proceso, sin embargo que, exacervado, como se verá, resulta peligroso al generar un mundo no artificial sino "artificioso"38.

La mayor eficacia de lo artificial sobre lo natural reside, justamente, en el montaje, y por él se diferencian, como quedó dicho. Montar es acción guiada por planes racionales y, en la medida en que eso sucede, la eficacia del artefacto aumentará, de modo que si el artefacto está montado según planes científicamente elaborados, el artefacto poseerá una eficacia superior lograda por un tipo de vida espiritualmente superior: la intelectual científica. Los artefactos científicamente montados, serían los productos isomorfos con un tipo de vida científica. Tales productos, como veremos, reciben en GB el nombre de "tecnemas". Mediante el montaje el hombre consigue enmaterializar su transcendentalidad: su capacidad ideativa y planificadora: el ser "principio de razón suficiente".

Ahora bien, como se verá más detenidamente, la creciente eficacia conlleva, cual característica y tendencia propia, la mecanización y consiguiente calculabilidad de lo natural, de lo viviente, que "se torna en pieza" y "obra, por cierto, con la seguridad de una máquina, con su calculabilidad en principio rigurosa" (M, 191). Tal forma de ser es, justamente, la muerte de la vida: "su" contrario esencial: "a medida y proporción en que en un viviente una parte degenere en pieza (...) especializándose tanto en ella que sea toda y sólo para ella, tal parte funcione mecánicamente, artificialmente, y el viviente tienda a artefacto, a máquina, es decir: a morirse" (M, 191). Todo ello introduce un elemento paradójico en el pensamiento de nuestro autor, que habrá de resolver si desea, como sucede, abogar a la vez por técnica y vida39.

5.2.8. Exito.

El éxito o funcionamiento del artefacto está en función del montaje. En rigor, el montaje es el equivalente artificial a la gestación y nacimiento del viviente. Si todo va según lo previsto la creatura nacerá sin contratiempos que hagan peligrar su ser. Mas la seguridad plena de que la creatura está bien, sólo es posible adquirirla una vez venida al mundo. Del mismo modo, y en referencia a plan-designio-material, dirá GB: "Júntese el montaje (con éxito: el aparato funciona, resultó que funcionó)" (EFC, 105).

En efecto: toda decisión presenta un componente de incertidumbre "frente a la seguridad, sin novedad, de lo natural. Tal decisión enfrenta, pues, a una probabilidad (riesgo), -de sí o de no; de así o de asá" (TMTC, 95). Por tanto, que el ente artificial funcione, que haga aquello para lo que fue montado y, en consecuencia, resulte auténtico artefacto, presenta carácter de imprevisibilidad, novedad o sorpresa, y ello por muy seguro que estén sus inventores: "Dado el margen ineliminable de probabilidad -éxito o fracaso (riesgo)- la nueva realidad: aguja, timón, plomada, barca, vestido, avión... funcionará o no en concordancia con proyecto y designio" (ibid.); "adviértase que antes de que se note que tales artefactos realmente marchan, o funcionan, es decir: que una propiedad o función natural es aislable sin perder su eficiencia, del contexto o concreto natural, no se puede preveer si realmente funcionará o no. Se trata de un hallazgo, ocurrencia, casualidad, invento, más o menos notables y de mayor o menor alcance" (M, 184); "Que un artefacto (...) sea, en realidad de verdad, tal, no consta antes de su existencia eficaz -sino en ella y después de ella. Por tanto, que funcione es una novedad (...) Su realidad precede a su posibilidad. No es posible antes de ser real, sino al serlo, y habiéndolo sido. Posibilidad retrospectiva" (M, 185). Y en rigor, "Tal sucede, sobre todo, la primera vez -y es la decisiva- de enmaterializar un invento" (TMTC, 95).

Si lo montado hace aquello para lo que fue concebido, el montaje habrá sido un éxito, resultando artefacto: "Exito (...) hallarse con la sorpresa-admiración de que tal aparato funciona según su proyecto y en consonancia con su designio, reafirmando así la decisión con lo decidido -con la objetivación de su funcionamiento" (CSFA, 148). Y así: "el montaje de materiales, según tales inventos descubre, por patente, la realidad y la verdad del artefacto, -o su falsedad real de verdad: no funciona, no marcha, explota..." (EFC, 102); "A tal concordancia -no necesaria: por tanto con su dosis de facticidad o riesgo- no llamaremos sencillamente verdad; llamarémosla éxito, y a su falsedad, fracaso. Se trata de un nuevo tipo de verdad (falsedad) frente a la natural" (TMTC, 95).

Se entiende, pues, que GB diga, tal como se vio, que un artefacto es "primero" la mostración del funcionamiento de una propiedad natural aislada de su contexto natural, y que no consta sin más que tal cosa vaya a suceder antes de que realmente suceda.

Exito es, pues, un tipo de verdad especial: verdad artificial o "técnica" o, si se prefiere, verdad transcendental eficaz: verdad como eficacia, tal como se vio en el tercer capítulo del presente estudio. Y así lo dice expresamente el autor cuando se refiere a éxito con las fórmulas: "verdad transcendental (inventada)" (CSFA, 149); "verdad técnica" (TMTC, 197) o, mejor: "verdad del tipo transcendental técnico" (EFC, 153). En definitiva, verdad técnica o transcendental de verdad, es decir, eficaz40.

Este tipo de verdad implica que un artefacto lo es realmente cuando hace su función (éxito), resultando así verdadero, es decir, real, mas con realidad de verdad: "verdaderamente tal" (EFC, 101). En consecuencia, puede afirmarse vg., ""esto es un verdadero telescopio" (...) realmente tal, -real telescopio, verdaderamente tal..." (ibid.). En definitiva: "Esta creación (invención, descubrimiento, montaje) constituye la verdad transcendental" (ibid.) La verdad lógica, consecuentemente, pasa a depender de la transcendental, pues sólo después del funcionamiento exitoso del artefacto es posible afirmar que "es verdad que esto es un verdadero telescopio" (ibid.).Todo ello es lo que está implicado cuando GB afirma respecto de los artefactos: "Sólo después de inventados con éxito son lo que son por lo que hacen efectivamente" (TMTC, 97-98).

El éxito o verdad transcendental técnica apareja una gama de tonos sentimentales propia, pues afirma GB que quien notó funcionar un artefacto lo "notó con asombro -tipo de sentimentalidad peculiar ante inventos" (M, 185): "Lo sorprendente, admirable, asombroso (...) según los casos, reside en que lo natural se haya dejado descuartizar de esa manera, y que sea real una propiedad o función puesta a solas de su natural contexto o concreto, y a actuar toda y sola en material recreado según tal plan" (M, 189)41.

Ahora bien, el carácter novedoso del artefacto pasa pronto, así como el tono sentimental que lo acompaña. Quizá tras la primera y decisiva vez de su funcionamiento. Luego, el funcionamiento mecánico, reiterado y reiterativo, del artefacto en virtud de lo que de montaje tiene (mecánico, piezas, calculabilidad) hace que pierda su carácter de novedad o invento y pase, crecientemente, a la categoría de "cualquiera" y de "cotidiano" (familiaridad, naturalidad: como caídos del cielo).

5.3. Artefacto, técnica y metafísica: el tecnema.

En la actualidad, la estructura del artificial de segundo grado va adquiriendo una contextura peculiar: la científica. Por esta razón, para diferenciarlos de los artefactos de épocas pasadas, GB denomina a los de la época actual "tecnemas". Por su estructura, los tecnemas resultan más eficaces para aguantar el tirón de lo natural o "connaturalización" que por diversas causas sufre el mundo artificial42, de modo que la estabilidad de mundo artificial parece imponerse frente a la del natural: "Los auténticos artefactos reabsorben lo natural, hacen desaparecer sus formas de aparición e impiden que lo natural, -que es pieza de ellos, no parte-, reabsorba, por interiorización, las causas, -reabsorba al etiólogo" (EFC, 63); "Es claro que la relación natural-artificial posee un término privilegiado por absorbente: lo artificial" (TMTC, 97)43.

En efecto: según GB "Lo más fino de las matemáticas y lógica -lo teórico, por excelencia-, ha pasado a ser teoría de lo físico, de lo real, y teoría directiva de la técnica, de la praxis ordenada, planificada" (CTHFA, 11); "En matemáticas están impresos nuestros enseres (...). Son, en verdad, los enseres de nuestro mundo -no los aparatos de los anteriores- matemáticas impresas (...) con reales y eficaces improntas" (ET, 114). Pues bien: "Haber caído en la cuenta de que lo físico se compone, en amplio margen, de estructuras matemáticas y de materiales (...), y que, por tanto, es realmente posible una técnica o plan de reconstrucción y trato de lo real según estructura y materiales (...) constituye no sólo un descubrimiento de la ciencia moderna, sino una fuente de inventos, aplicable a todo" (M, 111). Esto significa que "El Logos o ese Logos que es el universo matemático, ese otro que es el lógico... se han hecho artefactos máquinas, industria, capitalismo, Iglesia, Estado...- por obra y gracia del hombre: él mismo el primer artificializado (...). Además de la razón o logos innato en lo natural el hombre ha inventado el inyectar o injertar mayor, mejor y progresiva o planificadamente más sutil y firme racionalidad -matemática, lógica, política...- en lo natural; hacerlo supernaturalmente racional" (CTA, 190-191); "estamos embarcados ya: embarcados en técnica" (CTHFA, 16)44.

Por todo ello, si "Plan es un invento del hombre en cuanto empresario (creador); invento integrado de proyecto, designio, decisión; y a realizar con las metacategorías de material y ocurrencia" (TMTC 96), tal plan consistirá ahora, actualmente, en potenciar mediante una dialéctica artificial la natural, de modo que todo quede convertido en mundo artificial o "tecnocosmos" de manera irreversible45. Tal plan resulta, evidentemente, aventurado: "La técnica no es un procedimiento para inventar y usar aparatos (...) la técnica es la aventurada empresa inventada por el hombre de dar a todo un nuevo tipo de ser: el artificial..." (CTHFA, 16). Se trata de una "Empresa, verdaderamente ontológica" (CTA, 191), pues consiste en "transformar la racionalidad natural en sobrenatural, (...) a la Naturaleza en Artefacto" (ibid.) y, correlativamente, "al hombre, de animal natural con racionalidad en Artífice" (ibid.), o "Logos o Razón" (o.c. 190)46, y ello por técnica y ciencia. Empresa o plan novedoso: "la primera empresa ontológica que en el mundo ha sido" (o.c. 191); "Se trata de algo nuevo en la historia de la humanidad" (CTHFA, 16).

En rigor: "Tal es el programa definidor del hombre en cuanto moderno. Tal su empresa. Tal su aventura", y de ahí que "El griego, el romano, el medieval no corrieron tal aventura ni les acudió tal empresa ni se hallaron expuestos a sus peculiares peligros" (CTA, 191). Empresa, además, en la que "estamos embarcados". Desde esta perspectiva dirá GB: "Estado artificial (de una realidad) es estado de enmaterialización con éxito de un proyecto-designio-decisión (de un plan) del hombre en cuanto empresario" (TMTC, 97).

Esta afirmación es fundamental, pues contiene todo el proyecto filosófico bacquiano: metafísica como técnica transustanciadora, y viceversa:

""plan o proyecto (...) de desvincular toda propiedad y función de su contexto natural, y hacer de cada una invento o artefacto (...) Tal proyecto es, de suyo, metafísico: transtornador y transmutador de lo físico o natural. Y entendido en esta amplitud y desmesura, no consta que sea realizable o posible antes de haberlo realizado. Y antes de tal realización o de su fracaso real, tampoco se puede demostrar que sea imposible. Luego la técnica moderna es, por el plan intrínseco que lleva, técnica metafísica. Y, al revés, la metafísica actual no tiene sentido, real de verdad, sino como técnica: cual invento, o novedad de novedades.

Ser y ente en plan de novedad" (M, 186).

Y en una obra posterior: "La ciencia actual planifica la realidad. Lo cual viene a decir lo mismo que las siguientes fórmulas: la ciencia actual es el proyecto, designio, decisión y éxito de transustanciar la realidad natural en realidad artificial; la naturaleza, en plan; o sustituir esencia por plan; ciencia actual es, pues, metafísica real, -plusultranaturaleza. (...) Las categorías de una metafísica real actual son: material, ocurrencia, proyecto, designio, decisión y éxito" (TMTC, 96); correlativamente: "El hombre, en cuanto metafísico real actual, toma su naturaleza (esencia) cual simple material (en bruto); a sus ocurrencias (imaginativas, desiderativas, volitivas) les da nivel de proyecto-designio-decisión; y crea un mundo de cosas que son su ser nuevo con éxito" (ibid.). Por tanto: "Metafísica de empresario" (ibid.).

En definitiva, se trata de un proyecto filosófico de rebeldía contra lo dado: "No aceptar definitivamente ni el universo ni su mundo tal cual son dados -ni en cuanto a significado ni en cuanto a sentido-, sino tomarlos cual material en bruto, a transformar- (...). Artificialización de lo natural"; y esto "caracteriza a una filosofía cual (empresa) transustanciadora" (CSFA, 23)47. Proyecto que, oportunamente, calificaremos de luciferino o diabólico, cuya causa radica no en un afán de pecado sino en una condena: la de ser hombres, es decir, transfinitos transfinitantes.

Y todo ello en tono de aventura, pues esta artefactual (artificial) empresa no tiene garantía de éxito. Lo artefactual, en principio y a causa de su propia estructura, va contra lo natural: artefacto como funcionamiento de una propiedad natural sin los inconvenientes de estar siendo en un concreto natural. Así, pues, plan (proyecto sin designio) de la técnica: abstraer las funciones sin el viviente o naturifacto correspondiente y hacerlas más eficaces, pero en tanto que eso requiera terminar con la vida es algo que, como veremos en otro capítulo, obliga a GB a tomar sus precauciones frente a la técnica desaforada48.

La eficacia planificada es peligrosa para la vida, que es, junto con la técnica, categoría fundamental entre otras, del pensamiento de nuestro autor. La operación "trocar en" por la que surge mundo artificial es, por su estructura misma, una tendencia frenética que no está orientada por designio ni valores, y de ahí que diga GB: "amplitud y desmesura"; y en otra obra: "desmesura del Colosalismo, peligro intrínseco del plan puramente ontológico de la técnica" (CSFA, 350).

)Cómo, pues, no calificar de aventura peligrosa, y por múltiples y bien fundadas razones, el hecho de emprender, planificada y decididamente ya, el camino iniciado por el hombre con su acción artificial-técnica, aun antes de haberlo notado y que, tras siglos de potenciación isomorfa con su vida mental, hoy se desvela, y nos desvela, intranquilizándonos, en su verdadera dimensión entitativa, es decir, como metafísica transustanciadora de todo lo real? De otro modo: técnica como instrumento a servicio de una vida superior, cuyo grado de suprema espiritualidad es la ciencia y antonomásticamente la de tipo actual; técnica como efecto o creatura, que cada vez lo es en mayor grado, surgida del poder creador que radica en la base del universo físico a través o mediante esa otra creación suya que es la vida humana, y que se va erigiendo en Causa y Razón de un nuevo Mundo, el artificial, hecho a imagen y semejanza suya como corresponde a todo auténtico efecto que surja de una auténtica Causa (Artífice, Creador).

Técnica, una vez más, como fenómeno de proporciones antropológicas y cósmicas o, mejor: antropogénicas y cosmogónicas.

5.4. Conclusiones.

La estructura de lo artificial, tal como la concibe GB en su etapa de madurez, presenta básicamente los mismos elementos que en el período heideggeriano. Se advierte, sin embargo, un progresivo aumento de la presencia de la ciencia en todos ellos según avanzan los años, hasta llegar al concepto de "tecnema". Esto significa, a nuestro juicio, que GB va integrando en forma dialéctica (en espiral) los avances conseguidos en épocas anteriores con análisis cada vez más precisos y profundos sobre la estructura de lo artificial, en que el interés se centra en el poder transformador de la acción artificializadora.

Así, del estudio de la estructura del universo físico (etapa tomista), GB pasa a centrar su interés en la vida y, en concreto, en la vida superior, descubriendo la ciencia como el estado superior de la vida mental que, a su vez, es el tipo de vida superior por su capacidad amiboide, es decir, para tener, por hacerla, historia.

Posteriormente, en un tercer momento, GB centra sus análisis en la transcendencia de la vida mental o propiamente humana, mostrando que si las acciones del hombre en el dominio físico tienen sentido humano, éste les viene de su conexión con la transcendencia (transcendental y transcendente) de la vida mental o superior. Luego, influenciado por la filosofía transformadora de Marx, GB realiza un análisis más detenido de la estructura de lo artificial, resaltando aquellos elementos que hacen de la acción artificializadora de tipo técnico el caso más poderoso de acción transformadora de lo real natural.

Pues bien, en este sentido GB se esfuerza por mostrar que la capacidad transformadora de la acción técnica queda potenciada en la medida en que se estructura científicamente (plan-proyecto artificiales) y se orienta antropológicamente (designio-valores-decisión artificiales), mientras que si persisten en ella elementos naturalizados su poder transformador disminuirá en proporción inversa: a mayor número y grado de naturalismo en y de sus elementos, menor eficacia transformadora, tanto en extensión (cantidad de cosas artificializadas) como en calidad (radicalidad de la transformación).

La artificialización de la técnica mediante dicho modelo es reciente históricamente, de ahí que a pesar de la creciente expansión de la tecnociencia en todos los dominios no exista aún, según GB y en rigor del término, un Mundo Artificial, sino mundillos o regiones artificializadas: "Mundo artificial es, por lo pronto, un proyecto del que no consta ni siquiera que sea posible" (M, 186).

Así las cosas, GB insiste durante esta época marxista de su pensamiento en la importancia y necesidad de advertir lo que de empresa aventurada implica el proyecto de hacer Mundo artificial. Respecto de la estructura de lo artificial, tal advertencia queda especialmente patente en los componentes "éxito" (fracaso) y "plan" (como empresa).

Por tanto, con la exigencia creciente de artificialización de los componentes estructurales de cualquier realidad siguiendo el paradigma de la racionalidad científica para que dicha realidad merezca, en rigor, el calificativo "artificial", el filósofo navarro pretende no sólo delimitar y restringir la significación del término "artificial", sino llamar la atención sobre ciertos aspectos de lo artificial de manera que, una vez concienciados (hallazgo), puedan ser potenciados (invento) dotando así a la acción artificializadora no sólo de mayor eficacia transformadora, sino de una mayor probabilidad de éxito para su proyecto de hacer Mundo Artificial y, correlativamente, del hombre Artífice (Dios).

Se trata, en definitiva, de que mediante la clarificación de la estructura de lo artificial, pueda actuarse sobre ella para reducir (que no eliminar) la incertidumbre del resultado: sobre lo que tenga de aventura, consiguiendo aumentar el grado de seguridad en virtud del carácter previsor (calculabilidad) característico de la racionalidad científica, haciendo, de este modo, que la aventura resulte empresa. Eficacia y probabilidad, por tanto, mano a mano junto con la esperanza, pues el éxito no es seguro, de que Mundo Artificial o Tecnocosmos sea una realidad. Tecnocosmos, pues, como invento o creación: realidad por-venir, es decir, cuya existencia (realidad) precede a su esencia (posibilidad).

Todo lo anterior habla de una función práctica (transformadora o meta-física) de la filosofía en GB: llamar la atención sobre ciertos elementos, en este caso la estructura de lo artificial, para luego decidirse, si es el caso, a potenciarlos o eliminarlos en favor del proyecto de hacer del universo Tecnocosmos y del hombre, Dios.

El presente capítulo trata, además, de poner de manifiesto la vertebración y continuidad entre los desarrollos sobre la estructura de lo artificial y la siguiente idea rectora del pensamiento bacquiano sobre la técnica: la ciencia, en cuanto espiritualidad suprema de la vida superior o mental, y en grado máximo representada por el formalismo científico actual, constituye la quintaesencia de la transcendencia transcendental humana, de su intimidad, y de ahí que resulte imprescindible su transferencia a lo natural si éste ha de ser artificializado real y profundamente. Tal artificialización ha de hacerse, además, mediante una acción técnica estructurada ella misma también con formalismo científico "actual" y siempre, en cualquier caso, considerando la eficacia como función o valor antropológica-y-transcendentemente centrado: utilidad transcendente o transfinita (abierta a infinitud, no a indefinición), como se verá en el capítulo 8.

La ciencia, el formalismo científico, es, para GB, un estado, el superior, de la transcendencia transcendental humana, y su poder actual reside no sólo en descubrir el ser de lo real (ciencia en estado contemplativo), sino en alterarlo (transcendentalidad kantiana) según su conveniencia (transcendentalidad heideggeriana) mediante modelos formales eficaces o ideas-fuerza (W. James). La vida se descubre entonces a sí misma como espontaneidad creadora con intimidad, pero con un tipo de intimidad que es capaz de crear ideas cuyo poder se deja sentir en lo real físico, tal como se dijo en otro lugar.

Cuando la estructuración de las creaciones de la transcendencia transcendental en estado imaginario (capacidad ideativa de proyectos, planes, designios, decisiones...) se hace según moldes científicos (formalismo), y en especial si el formalismo es "actual", se descubre que tal acción resulta especialmente apta o adecuada para transformar y dominar lo real físico y ponerlo al servicio del hombre supernatural (transcendental transcendente marxista).

Es claro, por tanto, que existe continuidad con la etapa precedente, y tal continuidad, esencial para hablar de proyecto filosófico nunca abandonado y siempre impulsado, es la que deseamos resaltar en nuestro estudio sobre la filosofía de la técnica de GB. Nuestro autor convierte sus conquistas filosóficas de etapas precedentes en "materiales" para nuevos inventos teoréticos al abrir los viejos materiales a nuevos enfoques categoriales. Todo ello hace que su reflexión sobre la técnica sea siempre la "misma", pero nunca "idéntica".


1 La obra Metafísica, clave para este período, fue publicada en 1963, pero GB la escribió, según puede deducirse de ciertos comentarios del autor (Cf o.c. 15 y 498) entre diciembre de 1958 y febrero de 1962.

2 Cf M, 108.

3 Cf PPH; TMTC, 201.

4 Y advierte: "y en el paréntesis ( ) cabe todo, en principio -hombres, plantas, astros, agua, relaciones humanas, belleza, derecho, objetos materiales..." (M, 111).

5 Y esto, dice GB, es un "dato" (Cf M, 111).

6 Sobre "contraste" y "resalte", se verá más adelante.

7 Este aspecto es también el que resalta cuando afirma que los inventos de siglos anteriores son de tipo "llovizna", u ocurrencias sueltas, sin plan unificante, en contraste con la compleja y planificada estructuración (montaje) de los actuales en máquinas mayores de las que tan sólo son piezas (Cf vg., EFC; TMTC; CTHFA). Por estas razones, se seguirá, como se verá, que según GB, en rigor, el artificial de primer grado no merece propiamente el epíteto "artificial", sino sólo el de segundo, y así diga: "un Total está todo en el todo, mas no todo en sus diversas piezas. Y que en esto se centra justa y puntualmente la diferencia radical entre ente natural y ente artificial" (M, 192).

8 El mismo aspecto es puesto de relieve en ET, 82.

9 Por esta razón no dimos al comienzo la definición del concreto artificial, limitándonos a presentar algunos aspectos que permitieran introducir el tema fácilmente. Por lo mismo, los análisis más detallados de la estructura de lo artificial se reservan para un momento posterior.

10 Cf M, 113.

11 Cf TMTC, 42.

12 El término "artefacto" hace referencia a las realidades artificiales de segundo grado; por lo mismo, los tecnemas serán más propiamente artefactos que los de segundo grado en virtud de su mayor artificialidad estructural. En realidad, en la filosofía de GB, el término "artefacto" (como los de "artificial" e "invento") funciona a modo de lo que podría denominarse variable actualizable; es decir, su significado sufre un desplazamiento progresivo para ir asimilando los avances ónticos, denominando en cada momento de la evolución categorial-vital de la vida mental al tipo superior de artificial isomorfo con ella; de otro modo: "artefacto" designa el tipo de artificial resultante o isomorfo con cada tipo vital, de modo que no puede tener siempre el mismo significado porque singular, individuo (imperfecto y perfecto) y persona no artificializan en el mismo grado ni de la misma forma lo natural: no lo hacen "creatura" o "efecto" en la misma medida. Para tipos de artefactos cf M, 189.

13 En ocasiones parece usar el término "naturifacto" como equivalente a artefactos muy simples o de primer grado; en otras, como entes naturales. Quizá sirva para ambos en virtud de la escasa distancia entre un artificial de primer grado y los concretos naturales. Esto explicaría la afirmación de GB, según la cual en otras épocas históricas no había artefactos (Cf EFC 58-59).

14 De este modo, según GB, se elimina la tautología encerrada en el principio de causalidad formulado como "todo efecto tiene una causa", de manera que el efecto resulta creación, y la causa, creador o artífice, tal como se vio en su momento. Cf también TMTC, 42.

15 Recuérdese también el matiz de adelantamiento temporal que presentaba proyecto frente a plan, pero la equivalencia entre ambos en virtud de la común etimología alemana (wurf).

16 Cf TMTC 41-42.

17 Cf RM.

18 En la medida en que no sólo las formas, sino los demás elementos que analicemos, se artificialicen o resulten invento o creación humana (efecto suyo), tanta mayor transformación sufrirá lo natural, y como tal imposición de formas, designios, etc., artificiales es creciente desde la antigüedad, disparándose en la actualidad, GB podrá afirmar que "la transustanciación de universo en mundo es gradual" (TMTC, 87).

19 Cf CSFA, 146. Recuérdese, además, lo dicho en su momento al respecto en capítulo anterior.

20 Se trata de cuatro categorías y dos metacategorías (Cf vg., CSFA, 149; TMTC, 91, 93, 96)

21 También en ACC, 132.

22 "auto (...) para la sola y toda función de caminar"; "sillón (...) para esa sola función: estar cómodamente sentados; "termómetro (...) para notar temperatura"; "pila atómica (...) para aprovechar toda y sola, y por tanto al máximo, la propiedad de desintegración de ciertos cuerpos" (Cf M, 148). Lo mismo puede consultarse en ET, 45-46. Tal es la razón que da en ET para negar que lo natural sea realmente un "compuesto" (Cf o.c. 46), contrastando con lo que, explícitamente, afirma en "Metafísica" respecto de "composición" y "montaje".

23 Cf M, 337-338.

24 Cf TMTC, 94.

25 La definición de la RAE, dice: "señalar o destinar una persona o una cosa para determinado fin".

26 Cf M, 135 ss.

27 Cf M, espec. 120-136, 295, 299, 318 y 425.

28 Cf CSFA, 148.

29 Este ejemplo que trae en Metafísica lo expone también, aunque con mayor concisión y claridad, en TMTC (Cf pp. 41-42).

30 En rigor, material y ocurrencia son "metacategorías básicas que definen lo artificial" (TMTC, 93), las cuales en ocasiones parecen formar parte de "plan", resultando un total de seis elementos: cuatro categorías y dos metacategorías (Cf CSFA, 149). En otras ocasiones quedan fuera, resultando el "plan" compuesto sólo de cuatro (Cf TMTC, 91 y 96).

31 Cf vg., TMTC, 93; CSFA, 149.

32 Cf TMTC, 42.

33 Cf TMTC, 236.

34 Cf vg., M, 214.

35 Cf M, 191.

36 Cf M, 193.

37 Cf M, 196.

38 Cf M, 300 ss. También CSFA.

39 Sería de sumo interés la realización de un trabajo comparativo de la estructura propuesta por GB para definir lo artificial frente a lo natural, con los problemas suscitados al respecto por Jaques Monod en Azar y necesidad y, hecho esto, aplicar las conclusiones del estudio a otro ocupado en analizar sus implicaciones para la concepción bacquiana de "Sociedad", a ver en su momento, como artefacto viviente u organismo artefactual, es decir, "Supersujeto".

40 Cf EFC, 101, 105, 157.

41 Sobre lo artificial y sus sentimentalidades, Cf M, cap. VI.

42 Cf M, 210; CSFA, 67.

43 No es ésta la postura que mantiene en Metafísica, donde se muestra pesimista sobre la posibilidad de una completa imposición de mundo artificial sobre el natural debido a la mayor "estabilidad" de éste (Cf o.c. 220). El optimismo de GB crece progresivamente durante la década de los años setenta, llegando a convertirse en un entusiasmo desbordante que se plasmará en las obras de nuevo cuño publicadas hasta su muerte. El simple detalle de calificar a los tecnemas como "los auténticos artefactos" (EFC), frente a lo "artificial por antonomasia" que en Metafísica corresponde al artificial de segundo grado, pone de manifiesto la potenciación de tal grado de artificialidad por su planificación científica "actual", y la esperanza que la tecnociencia conlleva para el proyecto filosófico de GB. En cualquier caso, la radicalización advertida no afecta a la articulación de la estructura básica de lo artificial artefactual que hemos venido perfilando, sino solamente a la exigencia de una cada vez mayor presencia y acción rectora de la vida superior (vida intelectual o mental) en estado de racionalidad científica (artificialización por formalización o espiritualización en grado supremo, de lo natural) en los constituyentes de dicha estructura básica.

44 Frente a otras épocas, en la nuestra es "dato" lo artificial, la técnica, no lo natural, y de ahí que GB diga, pascalianamente, que "estamos embarcados" (Cf CTHFA, 16; CTA, 191). En otras épocas, en cambio, quizá fuese lo natural lo dado inmediatamente (dato) por no ser grande ni importante la presencia de lo artificial (Cf EFC, 58).

45 Cf CSFA.

46 Utiliza GB las mayúsculas porque se refiere a hombre como Hombre o Sociedad: "El Logos se hizo Sociedad; el hombre es -va haciéndose ser- Logos o Razón" (CTA, 190). Lo mismo sucedía, como se ha visto, en Metafísica.

47 Para mayor detalle, Cf CSFA, 21-28.

48 El freno adecuado será, según GB, "el plan de comunismo, en cuanto empresa ontológico-antropológica" (Cf CSFA, 350). Sobre ésto se verá en un próximo capítulo.