|
NOTAS
31 "Pero la luz llega a cansar. Y cuando la vida se rebela contra
la importunidad "cierra" los ojos, le vuelve las espaldas y
se encierra uno bien, las tres reacciones vitales las hemos hallado en
los estoicos" (ITF, 87). Por tanto, una actitud de hastío
y dos de rebelión. En total, tres potencias de cierre.
32 Cf vg., ITF, 82-83.
33 Expresión con la que GB traduce el término "Stimmung",
de Heidegger (Cf vg., NGFC, 201).
34 "Aburrimiento plenario" es la expresión que utiliza
GB para traducir el "Langewille" de Heidegger (Cf ILF, 192).
Otras expresiones equivalentes son: "aburrimiento total"; "así
con mayúsculas, para designar este tipo supremo (...) el Aburrimiento";
"aburrimiento plenario y supremo" (ILF, 192-193). De este aburrimiento
total proceden otros aburrimientos, como vg. los de tipo "cotidiano"
que pueden surgir durante una reunión (Cf vg., ILF, 192-193; SNHSJ,
90; Ex, 60).
35 El sentimiento de "hastío" añade al de aburrimiento
un matiz de molestia ante la presencia machacona de aquello de lo que
ya se está cansado o desganado. En este sentido GB utiliza la expresión
"dar todo en ojos" y, por tanto, "da enojos", "hastío"
y "fastidio", es decir, da "en-ojos en forma airada"
(Cf Ex, 156-157 y 159). El aburrimiento no resulta necesariamente hastío,
puede resultar simplemente "desgana", con su correspondiente
grado supremo: "desgana cósmica" (SNHSJ, 90);"desgana
universal" o "Desgana" (ILF, 192-193). Este matiz es importante
para notar el origen sentimental del tipo de técnica que comienza
a surgir a partir del Renacimiento y de su actitud isomorfa ante lo real,
pues la conciencia o intimidad hastiada no sólo se sentirá
desganada, sino ofendida, de modo que la reacción defensiva de
la ineidad será más virulenta, llegando, como se verá,
a la peligrosa actitud de "vanidad" característica de
la técnica moderna.
36 "Es el oficio y función del sentimiento dar sentido a la
realidad" (Ex, 40). Ahora bien, hay dos modos de hacerlo, según
GB: los sentimientos "ónticos" descubren la finitud humana,
su consignación a universo o facticidad; los animales no los poseen,
de modo que no puede percatarse de su finitud (Cf Ex, 157), por lo que
tampoco la técnica surgirá en ellos como reacción
defensiva o, como se verá, arma de salvación de la vida
(sindéresis). Los "ontológicos", en cambio, dan
"logos" o sentido humano a las cosas (significado), transformando
universo en mundo (Cf ILF, 196-197; Ex, 58). En esta transformación,
los sentimientos actúan como fuerzas de cohesión o totificadoras:
dan unidad de sentido o significado vivido de totalidad: "vemos con
una parte del cuerpo, pensamos con una parte el alma, pero sentimos con
todo nuestro ser, con toda nuestra realidad, con nuestra existencia integra.
El sentimiento nos hace sentirnos de todo en todo, íntegramente",
y añade: "Por esto Heidegger, para hacer síntesis conscientes,
reales, irá a buscar ciertos sentimientos que den sentido total,
unificadora en total, de todo lo nuestro y ajeno" (Ex, 61). En rigor,
los ontológicos hacen simultáneamente la doble función,
pues descubren las cosas como seres que lo son para mí (Cf Ex,
60-61). Con los estoicos griegos comenzaría, según GB, una
rudimentaria distinción entre ambas funciones (Cf Ex, 169).
37 Cf ILF, 195; Ex, 59-61 y 157. Desde el punto de vista transcendental
GB, como Heidegger, considera que los "poderes transcendentales"
del hombre, es decir, aquellos por los que se "adelanta" a los
"hechos" están inicialmente "caídos",
lo cual significa que la conciencia se encuentra, naturalmente, en un
estado "miriapódico", "intencional" o "extrovertido"
(Cf Ex, 151-157), de modo que "tiene que" apoyarse o tratarse
con cosas o "seres especiales" (específicos, particulares:
"esta" idea, "este" bien, "este" color...),
es decir, "a-tender" o "in-tender" hacia ellas (Cf
ILF 197; Ex, 60-61). Por ello, GB dirá que la "raíz
honda" del "aburrimiento" proviene del tener que estar
"consignados" sin remedio al universo de los seres (Cf vg.,
ILF 192-194; SNHSJ, 90). En GB, el estado de caída, el ser "de
hecho", afecta a la intimidad vital en cualquiera de sus manifestaciones
(sensible, intelectual...).
38 El concepto de Ser "se origina no de una abstracción intelectual,
sino de la desgana o aburrimiento puro, de un sentimiento original con
efectos metafísicos" (ILF, 193). Al afirmar esto, GB defiende
la "inversión que en la valoración de los conceptos
universales introduce Heidegger" (ILF, 194), al hacer depender su
existencia del sentimiento (Cf ILF, 192-193). Por la importancia que GB
concede a la conciencia sentimental es claro que influye en él
la tradición filosófica romántica que, pasando por
Heidegger, el filósofo bilbaíno Unamuno expone menos técnicamente
que el autor alemán, pero con mayor fuerza vital (Cf Cap. a él
dedicado en NGFC). El aburrimiento hace la nada de seres (Cf SNHSJ, 94).
Resumidamente: "Hastío, fastidio, desgana, son sentimientos
con poder sobre el tipo de presentación de los seres, con influencia
sobre el conocimiento. El conocimiento posee cual poder y potencia propios
los de definir, diferenciar, separar, distinguir. El hastío profundo
puede sobre los afanes del conocer, y sume -cuando se apodera de los abismos
del hombre, del hombre en su realidad de verdad (Dasein), no del hombre
distraído u "ómnibus" que viste el traje de diario
de todos los días, de los comunes pensamientos, de las opiniones
y valoraciones traídas y llevadas, propagadas y circulantes- todas
las cosas, todos los seres, por muy sublimes que sean, todas las ideas,
por muy claras y distintas que se ostenten, todos los valores, por muy
exigentes que sean en sus imperativos del "debe ser"... en "indiferencia",
en olvido" (SNHSJ, 89-90). Del concepto de ser, dice GB que "tiene
por contenido, por significado propio, el de "todos los seres en
bloque", sin distinciones ni privilegios para ninguno", de modo
que es "concepto "ninguneador", uniformador y plebeyo"
(ILF, 193). En este sentido posee "matiz de menosprecio, de indiferencia,
de "ninguneo"" (ibid.). Otras expresiones para lo mismo
son: "monta tanto" aplicada a la relación de los seres
con el Ser (Cf ILF, 193); también la calderoniana "todos a
una" (Cf ILF, 193; SNHSJ, 90-91). La inversión valorativa
afecta ahora a la consideración clásica del ser como ápice
de claridad cognoscitiva, pues por el concepto de ser "lejos de atender
a sus esencias, se desentiende de ellas. Es, por tanto, un concepto con
funciones antiontológicas, antidefinitorias, anticognoscitivas"
(ILF, 194). Así: "Toda la ontología anterior a Heidegger
había supuesto implícitamente que el concepto de Ser se
obtenía por una operación intelectual y que era el supremo
de los conceptos, el que ocupaba la copa del árbol de Porfirio.
Ahora nos sale Heidegger con que su origen es sentimental, y lejos de
ser ápice de los conceptos puros es el destructor y ocultador sistemático
de todos, pues se halla, respecto de ellos cual callada niebla que todo
lo sume en indiferencia y pone en grisácea uniformidad" (SNHSJ,
90). Esta "aberración" fue "barruntada" ya,
según GB, por los escolásticos primitivos al sostener que
el concepto de ser no poseía unidad positiva, pues de ser así
resultaría una irreverencia al poner a Dios al mismo nivel que
los demás seres (Cf ILF, 194). El concepto de Ser es, por todo
ello, un poder transcendental, pues dice GB: "El concepto, si es
que se lo puede aún llamar así, de Ser nos liberaba de tenernos
que estar tratando con cada uno de los seres en particular, los nivelábamos
en él a todos en el trato con el Yo, transcendíamos y nos
elevábamos sobre sus diferencias y exigencias de ser afirmados,
negados, explicados, definidos..." (ILF, 200), es decir, les damos
carácter científico o universalidad, necesidad y conexión
deductiva (Cf o.c. 209). En este sentido dice GB refiriéndose a
Heidegger: "sea cual fuere, en definitiva -recuérdese que
el primer tomo, el único publicado, de Ser y Tiempo, no da la respuesta
a esta pregunta: )qué es el Ser?-, es claro que por Ser tiene que
entender, y va entendiendo, un constitutivo positivo, de estilo forma
a priori, a distinguir cuidadosamente de entes y cosas, un constitutivo
positivo, a priori, no cósico; y además permanente, pues
pertenece a la esencia del hombre de verdad" (NGFC, 181). De lo anterior
resulta que el concepto de ser, como el de Mundo, es poder transcendental,
por el que nos "adelantamos" (Cf ILF, 201-202). De este aspecto,
en relación al trato admanual o técnica, se tratará
en un próximo capítulo.
39 Sobre cómo la vida instrumentaliza sus propias creaciones intelectuales
se verá más adelante. Respecto del concepto de Ser, como
se verá en otro capítulo, éste será transformado
en "concepto formal de Ser" en Suárez, que es concepto
de ser elaborado técnica, científicamente, lo mismo que
el de existencia o "concepto objetivo de ser" es la formulación
técnica del "que" descubierto por el aburrimiento ya
en los estoicos (distinción sentido-significado). En ambos casos
el concepto de Ser funciona ya como instrumento (estado de enser o temático),
y no como órgano viviente (estado de ser o atemático), a
servicio de la razón vital.
40 Cf ILF, 194-195.
41 Afirma GB: "El concepto de Ser nace, por tanto, de ese hecho bruto
que es tener que estar en un mundo de seres, de los que se puede uno evadir
de uno en uno, mas no de todos en bloque. El concepto de ser proviene
de la decadencia (Geworfenheit) o caída del hombre al mundo, al
universo de cosas que el no ha creado" (SNHSJ, 91). Pues bien, si
el hombre no pudiera liberarse también del concepto de ser o estado
de "intencionalidad global", entonces "continuaría
esclavo de lo real en bloque" (Cf SNHSJ, 91). Si el hombre no puede
liberarse de Mundo, Ser y seres, es decir, de las condiciones transcendentales,
no podría darse una auténtica metafísica, sino simples
modalizaciones (Cf ILF, 197-198, SNHSJ, 94; NGFC, 181-184). Por esa razón
es planteable esta cuestión: )en caso de que el hombre llegara
a transustanciarse mediante la técnica en Dios, desaparecería
el Aburrimiento y con él, por tanto, el concepto de Ser? )Será
la técnica el origen de un nuevo tipo de revelación o advenimiento
del Absoluto, de modo que la metafísica se transmute en un tipo
de mística inédita hasta el momento? Dejemos estas cuestiones
para más adelante, pero advirtamos que nuestro autor afirmará
que actualmente la metafísica sólo es posible como técnica,
y que ésta únicamente tiene sentido como metafísica.
42 Todo sentimiento muestra, descubre, por lo que remite a unas condiciones
de posibilidad necesarias, aunque no suficientes, para su probable surgimiento.
Desde esta perspectiva, la angustia, sentimiento más potente que
el aburrimiento, será denominada por GB "factum plusquamtranscendentale"
(Cf Ex, 159).
43 Cf EG, XX-XXII.
44 Es claro, por lo dicho, que el modelo de reproducción celular
funciona como categoría en el pensamiento de GB, resultando, así,
motivo que hace vitalmente convincente o digerible las razones y explicaciones
que configuran su teoría de los tipos vitales. Este aspecto apuntado
explica la utilización de la expresión "cáscara
de huevo filosófico" (Cf ITF, 67-68), para referirse al estado
de la vida intelectual del que emergen Descartes y Leibniz, rompiéndolo
(Cf o.c. 83), y resultando tal irrupción un nacimiento en sentido
riguroso, donde lo que viene al ser es un nuevo tipo de vida mental. Vida
y razón quedan, pues, esencialmente co-implicadas, de modo que
la razón evoluciona, tiene historia. Resulta interesante por demás
advertir en el pensamiento de GB la presencia del "huevo filosófico",
símbolo fundamental del hermetismo alquímico, en el que
resuenan los ecos del órfico "huevo cósmico".
45 Cf EG, XXI.
46 En ocasiones, con este término GB designa tanto la acción
de "cerrar" como la de "aguantarse" (Cf vg., ITF,
83, 92-93).
47 Cf EG, XXI.
48 Cf EG, XXII.
49 Este elemento resultará fundamental en su filosofía de
la técnica pues, como se verá oportunamente, será
parte de la estrategia que la vida humana deba poner en marcha para evitar
sucumbir victima de su propio desarrollo tecnocientífico cuando
se embriaga de racionalismo determinista. Así, en la década
de los ciencuenta la abstención o negación activa tomará
forma de "voto de pobreza" respecto de ciencia y técnica,
al no bastar ya la simple humildad, debiendo reforzarse ésta con
"voto" o esfuerzo voluntario de renuncia ante lo rico que de
ellas se encuentra siendo el hombre actual.
50 El esfuerzo es elemento fundamental en la filosofía de GB, y
no pierde ocasión para llamar la atención sobre su importancia.
Tal elemento resulta de especial relevancia en su filosofía de
la técnica pues, entre otros casos, mediante el trabajo técnica
y socialmente organizado el hombre, según nuestro autor y como
habrá ocasión de comprobar, va conquistando esforzadamente
su identidad como creador a la vez que su conciencia de tal. En ese proceso
el hombre se humaniza, lo cual no es afirmación analítica
o repetición insulsa sino afirmación sintética y
dialéctica con la que se indica que el hombre debe hacerse "mismo",
es decir, recuperase y reencontrarse por haberse hecho un ser para sí
de tipo superior a como lo estaba siendo naturalmente. Se trata de llegar,
por técnica y trabajo esforzados, a ser el mismo sin por ello quedarse
en idéntico. Este carácter esforzado o sacrificado ("significación
pantagruélica del esfuerzo" (FULCANELLI: Las moradas filosofales.
Barcelona 1977, Plaza & Janés, 50 ed., p. 425)) por el que
se alcanza la meta o victoria en la lucha contra el opuesto esencial es
clave en la filosofía hegeliana, y está presente también
en numerosas tradiciones que, como la cristiana o la hermética,
hacen de ella piedra clave de su verdad soteriológica.
51 Cf EG, XXXI.
52 El aspecto genesíaco de la vida actúa claramente como
transfondo categorial en esta concepción bacquiana de la epojé,
llegando a comparar el conocer heleno con el "significado bíblico
de "conocer": derramamiento de la propia sustancia en otro para
que surja otro ser nuevo, en este caso el sér intencional y su
expresión verbal en la proposición" (EG, XX). Expresiones
equivalentes son: "continencia intelectual" (EG, XX); "aguantarse
las ganas" (Ex, 186), para no derramar la sustancia intelectual sobre
las cosas o lo "otro" de sí.
53 Se trata de un proceso de purificación que GB compara explícitamente
con la copelación del oro (Cf Ex, 181).
54 El propio autor nota insuficiente el término "abstención"
para traducir el de "epojé" (Cf Ex, 157). "Sobreponerse"
significa "Dominar los impulsos del ánimo, hacerse superior
a las adversidades o a los obstáculos que ofrece un negocio"
(Diccionario de la RAE). Por su parte GB dice: ""sobreponerse",
epoché, o abstención por sobreseimiento de la causa planteada"
(Ex, 169). Por tanto, epojé como superación de la extroversión
conciencial al dominar el impulso in-tencional por sobreseimiento de la
causa. En términos del refranero popular: no hay mayor desprecio
que el no hacer aprecio.
55 Dice GB: "El pensar se pone a sobreseer la causa lógica,
a no tener que afirmar ni que negar; se pone y se obstina en no interesarse
por verdad o falsedad" (Ex, 169); "es un no importarme nada,
ni un ardite, la verdad o la falsedad, la importancia científica
de un principio o el valor secundario de una consecuencia" (o.c.
170); "suspende el juicio: y aun a las cosas y verdades más
visibles dice tranquilamente "ya veremos"" (ITF, 93). "Surge,
como erupción de la vitalidad mental en rebelión, el "negarse"
"a". Con ello la lógica y las ciencias todas pierden
la posibilidad de serme objetos, de presentárseme" (Ex, 169).
56 Cf Ex, 170-172. En otro lugar dice: "no es un acto de la voluntad,
definiéndola tal cual anda en los sapientísimos manuales
de filosofía al uso. Es algo más hondo y anterior a los
actos de la voluntad: es la vida la que "pone" a la voluntad
a querer; este "estar puesto a querer" -esa querencia vital-
es el viento que dará a la voluntad propiamente tal ímpetu
vital para querer realizar esto o aquello. (...) La libertad intelectual
es muy posterior a la libertad de la voluntad. (...) Este desinteresarse
vitalmente de todas las cosas, seres, verdades... es la suma ciencia del
saberse vivir, sin tener que vivirse desviviéndose en y por lo
que no es nuestra vida" (ITF, 91-92). En este sentido dirá:
"el "ponernos a" afirmar, negar, discutir, valorar, recordar,
querer, desear los objetos (...) es cosa que está positivamente
en nuestro poder, es acto nuestro enteramente libre (...). Y por ser acto
o decisión positiva libre y nuestra da fundamento suficiente, positivo,
independiente para una nueva ciencia, si es que queremos llamarla así,
que es la fenomenología. La libertad entra, por tanto, en la raíz
anterior misma al entender, al querer, al desear, al planear, etc. Sería
terrible nuestra esclavitud si, porque una cosa es verdadera o tiene tal
o cual atributo, tuviéramos, sin remedio, que afirmarla, atribuirle
tal predicado a costa de nuestros actos, reconocerle tal valor a costa
de los actos de nuestra voluntad... Nada se hace a costa nuestra si nosotros
no lo queremos, si espontáneamente no "nos proponemos a"
ello" (NGF, 72-73), y por otra parte que "sucede que uno no
está para afirmar o negar lo que dice o cuenta la actitud o instalación
natural, simplemente porque uno no tiene ganas de ponerse a afirmar o
negar. Y de esta falta de ganas no hay que dar cuenta a nadie. Es porque
sí, como la raíz de toda la libertad. "Causa sui""
(o.c. 73).
57 Cf Ex, 165-166 y 186.
58 "No se trata, pues, de contraponer a una afirmación una
negación, afirmándonos en la negación de igual manera
que antes nos afirmábamos en la afirmación. Esto es ser
simple hereje o disparatador, miriápodo sano o cojo. Se trata de
"negar-nos" a afirmar y a negar. No se trata de negar, sino
de re-negar. (...). "En mi tierra aragonesa han inventado los baturricos
una progresión de negaciones que van desde el simple "no"
hasta el no anonadante; no, re-nó, re-contra-nó. Eso de
que dos negaciones afirman resulta válido a lo más dentro
de la lógica pura; pero respecto de progresión anonadante;
no, renó y recontranó, el re-nó no es un "sí",
y menos aún nos vuelve a un "sí" el recontranó.
Renó y recontranó funcionan translógicamente, como
expresión de la existencial desgana, desgana invencible de todo:
de afirmar y de negar. Son funciones de "negarse a"" (Ex,
172-173).
59 Cf ITF, 119-120.
60 De acuerdo con Heidegger, GB admite grados en el poder de la negación
y, en consecuencia, tipos de negación (Cf Ex, 174-176). La epojé
pertenece al tipo "negarse a" (Cf o.c. 169-171), del que existen
"modulaciones" (Ex, 176). En cualquier caso todo negar procede
del la actitud vital básica anteriormente comentada, y previa a
cualquier matiz intelectual, que es la "gana unitaria" (Cf Ex,
171-172). La insistencia de GB en el aspecto unitario de la "gana",
a pesar de las diferentes formas en que ésta se manifiesta, advierte
sobre su condición de poder transcendental por el que el hombre
se pone más allá de las cosas, dejando de ser "insistente".
Compárese esto con lo que dice del espacio concebido por Kant y
Newton (Cf HFC, 85).
61 Cf también Ex, 169.
62 "Ser un negado" es versión bacquiana de lo que más
literalmente, cuando traduce a Heidegger, denomina "privación"
(Cf Ex, 176). No se alude con ello a dificultad alguna para el desenvolvimiento
de un sujeto en un determinado contexto instrumental (si así fuera
nuestro autor estaría refiriéndose a una actitud intencional
o "miriapódica" de tipo peculiar o especial), sino a
algo bien distinto: ""Sentirse un negado", en su fuerza
auténticamente existencial, es sentir tan íntimamente, tan
limpiamente la originalidad del ser del hombre, su alteridad radical frente
a todo que a uno le parezca suicidio, atentado contra su alteridad y soledad
altanera, darse a, apoyarse en las cosas. Se nota el hombre auténtico
"negado" para todo, pues afirmarse en lo otro es negarse a sí.
Es existir en absoluta pobreza de espíritu; existir, en términos
de Plotino, monos monoi, solo a solas de todo" (Ex, 176). Con todo,
"ser un negado" no alcanza la radicalidad del "renegado",
de ahí que prosiga: "El sentirse privado de todo y de todas
las cosas puede ser el paso inicial para descubrir que el hombre auténtico
es un "negado" para todo, un "negado" por asco hacia
lo "otro". Pero se da aún un temple existencial nuevo,
modificación original del "negarse a": "re-negar
de", o con términos de Heidegger, execración, maldición,
transgresión. Transgredir es pisotear y pasar por encima de todo;
sea lo que fuere -verdad-error, virtud-vicio, sagrado-profano...: transgredir
trasciende, por ejemplo, el pecar y el obrar bien; es liberarse de tener
que realizar un valor o de tener que realizar un contravalor; es pasar
por encima de esa imposición inclusa en el "deber", en
un deber que tiene que ser realizado, que exige de alguna manera tomar
carne en la existencia humana; y a pasar por encima de ella no es ir contra
ella y realizar lo opuesto, sino simplemente renegar de esa maldita exigencia
e intromisión del valor en la existencia humana. )De dónde
les viene a los valores, a la verdad, el derecho de entrometerse en mi
intimidad, presentarse con ese "deber ser": deber ser afirmado
o negado, deber ser reverenciado o blasfemado, deber ser realizado a costa
de mi carne y de mi sangre, de la sustancia espontánea de mi vida,
de la intimidad absoluta de mi conciencia?" (o.c. 176-177).
63 Otras, en cambio, son "discretas y modositas", cual las cosas
ideales en general o las matemáticas (Cf todo ello en Ex, 177-178).
64 Dice GB: "No podemos librarnos de ellos y ser a solas, ser simple
Yo, por negarnos a afirmarnos en ellos; se nos entran por la carne con
esa sutil punta del "deber ser ideal". No basta con que la existencia
humana no tienda hacia ellos; son ellos los que tienden hacia mí.
La angustia, al recogerse sobre sí, solo a solas, adopta entonces
el temple de protesta, de execración, de maldición, de blasfemia
iracunda, de sacrilegio desenraizante. Es el temple existencial de "renegado""
(Ex, 178). Y de ahí que afirme: "Y contra tales intentos y
atentados valores, ciencia...-, se subleva a veces la vida y "reniega
de todo"; maldice en firme, en sarta, en letanía; execra,
que es sacar a escobazos del santuario o lugar sagrado, que es mi intimidad,
todo lo santo y sagrado, lo venerable y valioso, por ser lo "otro",
hasta quedar solo a solas consigo mismo, recogido en sí y para
sí, angostado y angustiándose, doliente con ese transcendente
dolor que sobreviene al notar que, para ser Yo mismo, para estar en intimidad,
es preciso echar de casa tantas y tantas cosas, a veces bien valiosas,
que se me habían colado irreverentemente" (o.c. 177).
65 Cf EG, XXI; ILF, 53.
66 Cf también ILF, 206; EG, XIX.
67 Cf IGE, 62; ITF, 83; EG, XXXI; NGFC, 71-72. Otras formas de mayor potencia,
proporcionales a la fuerza con que el yo se iba sintiendo consistente,
le siguieron: la cartesiana o "primera soledad óntica"
o "cósica", de la que proviene la "asfixia"
de tipo "duda metódica", y que resulta previo necesario
para la venida al mundo de la "asfixia" kantiana o "reflexión
transcendental" en tanto que "primera potencia de soledad transcendental"
(Cf IGE, 11,15, 64 y 66 espec.). Heidegger llega a la angustia transcendental
o categorial (plusquamtranscendental la denomina GB, como se dijo en nota
anterior) al vivir de forma un tanto anormal lo que Kant vivió
con normalidad: el yo transcendental (Cf IGE, 63-71; Ex, 165-166 y 186).
Husserl elaborará técnicamente la experiencia de epojé,
dando como resultado una fenomenología transcendental en la que
la vida acaba perdiendo su libertad en las esencias (Cf NGFC, 66-81).
En cualquier caso, ninguna de las apojé históricas ha conseguido
liberar al hombre de "que", por lo que GB, como se verá
oportunamente, realizará una crítica a la transcendentalidad
por insuficiente y propondrá una transcendencia de tipo transfinitante
que englobe a la transcendental pero la supere al posibilitar e integrar
en su seno una técnica de carácter meta-físico, de
modo que la metafísica sólo tenga sentido como técnica.
En definitiva: superación de la transcendencia transcendental (intelectual,
mental) por la de transustanciación real de lo real.
68 "Mientras el hombre se siente como altavoz del universo, el panvitalismo
es la forma (así en singular) de la vida. No hay cosas: todo es
antropoide. Al retirarse la vida sobre sí misma por la epojé
lo antropoide baja a nivel de "cosa"; en el orden intelectual
la mente deja de tener que funcionar como altavoz del universo y se pone
en el plan vital de atleta, de acción intelectual. (...) Las palabras
y las ideas, al retirarse de ellas la vida, bajan a la categoría
de cosas. El sino del acto mental ya no es ser apófansis, transfiguración
de las esencias a través de las palabras, sino pro-posición,
ostentación espontánea de la vida a través de las
ideas y de las palabras. La luz que transfigura las esencias ya no es
la luz de la verdad; sino el lumen naturale de la vida" (ITF, 99).
69 "Careta" es término equivalente a "persona"
(Cf THFF, 40). Por esta razón GB dirá que considera el proceso
de formalización como un descenso de lo "antropoide"
a "cosa". En este sentido debe distinguirse en GB entre un antropomorfismo
"vulgar", según el cual "las mismas cosas son tales
personas" (ILF, 278), y que es propio de primitivos, y el griego
clásico, vestigio debilitado de aquél (Cf ITF, 49). Este
segundo significado hace referencia al modo de entender el griego el puesto
del hombre en el universo, en tanto que altavoz ontológico de una
supuesta racionalidad cósmica de la que él no es fuente,
sin notar que se trata de una proyección (extroversión)
suya.
70 Nótese, de nuevo, el empleo por parte de GB del término
"máquina" en sentido etimológico.
71 "Si pudiésemos retirar la vitalidad inferior de sus diferenciaciones,
notaríamos el molde y lo moldeado, la estructura del cuerpo como
cosa y la acción estructuradora vital. (...) La vida superior (...)
es amiboide; se encuentra, es cierto, con órganos ideales (creencias,
usos, ciencias, sistemas, lenguas, sociedad...) en que, antes de percatarse,
ha cristalizado su vitalidad; pero tiene el poder de retirarse, de volver
a la forma de vitalidad indiferenciada y al revés, volver después
espontáneamente a crearse los mismo órganos u otros nuevos
y nuevas funciones espirituales. En estos dos momentos vitales,-desdiferenciación
y diferenciación espirituales-, la vida toma conciencia de la estructura
de sus órganos (de la ciencia en cuanto cosa, por ejemplo) y de
la estructura de su diferenciación vital. Esta propiedad de la
vida superior es la raíz primaria de fenómenos como duda,
abstención, abstracciones, epojé o paréntesis fenomenológicos...
(fenómenos todos de liberación vital); y, en dirección
inversa, de actos como posición, pro-posición, afirmación,
negación, enárgeia... fenómenos de diferenciación
vital espontánea" (ITF, 103). Para la ciencia como "metáfora"
ideal o cuerpo constituido por una química orgánica ideal:
los conceptos, de los cuales algunos pueden elevarse a categorías,
Cf THFF, 19-21; ITF, 101-102.
72 La influencia de Ortega y Gasset es clara. La razón pura debe
complementarse con la razón histórica y aun con la vital.
Tres estados de la razón no tres razones diferentes (Cf NGFC, Cap.
dedicado a Ortega).
73 Cf ITF, 80.
74 Cf ITF, 25-26.
75 De forma condensada puede resumirse todo lo dicho en este texto: "En
el modo de vivir extrovertido y amorrado sobre las cosas, las formas de
espacio y tiempo y las doce funciones lógicas eran, por decirlo
así, caparazones animados por la vida mínima, en inmediación
vital con ellos; demasiado cerca para ser notados, si no como lo totalmente
otro, al menos como lo que pudiera funcionar de tal manera que las cosas
aparezcan como lo otro. El comenzar a funcionar el espacio y el tiempo
y las funciones lógicas como categorías es retrotraerse
la vida, hasta cierto punto, de esos caparazones, es dejarlos más
o menos secos, descoloridos, fríos, sin irisaciones; y entonces,
interpuestos entre la vida y las cosas, funcionarán en plan categorial.
Las cosas podrán entonces afectar (afficieren) y hasta hacerse
sentir (la Empfindung, de Kant) en tales caparazones, hasta cierto punto
desvitalizados, desconciencializados de conciencia inmediata, casi inconsciente
de sí misma; mas no podrán hacer conocer (Erkennen), determinar,
en su contenido inmediato y dado, el conocimiento. La vida, retirada en
sí misma, unificará, sintetizará, según sus
planes; y las ciencias adquirirán su forma transcendental"
(THFF, 212-213).
76 Cf Ex, 109; EG, XX-XXIII. Frente a la intuición de esencias,
en la nueva ciencia que surge con el tipo vital del individuo imperfecto
se deja la "preeminencia a la acción "relacionante",
a la función, como se dirá siglos más tarde"
(EG, XXVI). Es en este sentido que GB dirá, con término
bien significativo desde la óptica del presente estudio, que la
lógica estoica resulta ser un "problema de ingeniería"
(ITF, 105). Además, con la introducción del silogismo hipotético,
entre otros avances, los estoicos logran una mayor independencia de la
intimidad vital frente a las verdades, posibilitando así un mayor
grado de formalización o distanciamiento, proporcionando a la ciencia
una "estructura cinética o de contextura total". Por
todo ello concluirá GB que "toda ciencia constituida en plan
de ciencia "formal", con la característica básica
de la regla de sustitución, no con la de especificación
de géneros-, supone un primer grado de desvinculación entre
verdad ontológica por una parte y verdad óntica y ser por
otra, puesto que en una ciencia formal ya no interesan ni tienen importancia
la verdad o falsedad de las proposiciones empleadas ni su carácter
afirmativo o negativo" (EG, XXIX). En ello consiste, según
GB, lo peculiar de las fórmulas lógicas en cuanto "funciones
de verdad" (Cf ibid.). Por dicha desvinculación "se alcanza
algo sumamente importante para la historia de la ciencia: la posibilidad
de constituir una ciencia en plan "formal", es decir, con fórmulas
generales" (o.c. XXXI). En definitiva: "este primer intento
de la vida de ponerse en plan de intimidad, de liberarse de los objetos
y de las proposiciones que de ellos hablen trae consigo la creación
de una ciencia de estructura "formal"; a mayor abstracción
vital mayor abstracción científica" (o.c. XXX). Ahora
bien, en su conquista reside también su limitación, pues
dice GB: "cuando una ciencia formal tiene que servirse de la regla
de sustitución, y los objetos con que rellenar las fórmulas
no han cambiado y no hay otros, en rigor no se habrá llegado a
cambiar el tipo de ciencia, no se habrá libertado la vida de los
objetos" (o.c. XXXI), razón por la que considera en fase de
incipiencia lo logrado por los estoicos en el terreno de la desvinculación
entre verdad óntica y ontológica: "supone un primer
grado de desvinculación" (o.c. XXIX). Este defecto se debe
a la incipiencia con que el estoico vivió su intimidad, de modo
que su ejercicio de retirada sólo tuvo potencia para liberarse
del ser y de la verdad óntica, mas no para separarlos, al conseguir
construir realidades que sustituyesen a las esencias, pues en el momento
en que dejaba de realizar el esfuerzo de retirada y se entregaba al conocimiento
volvía a recaer sobre ellos, por lo que dice GB que "con todo
la verdad óntica y el ser eran su obsesión, o como decían
en bella frase, "se sentían en ciudad sitiada""
(Cf o.c. XXX-XXXI); "Este ponerse a abrirse a lo que sea es la sinceridad
y lealtad primordial, el amor primigenio a la verdad"; es decir,
"Esfuerzo totalmente diverso de ponerse a transformar, trabajar sobre,
fabricar, cambiar lo que sea en lo que deber ser, según fines y
valores" (Cf ITF, 118).
77 Oigamos al autor en una colección de citas, declarando qué
sea significado: "la estructura de lo real, (...) su contextura o
esencia" (ILF, 27): "la realidad bruta y firme" (o.c. 23);
"la realidad en su realidad de verdad" (o.c. 27); "la realidad
misma, (...) significado de las cosas en sí mismas" (ibid);
"todo esto que entra, en rigor, en el orden de lo real, del ser,
integra lo que podemos llamar "significado", contenido real
y entitativo" (o.c. 24); "la realidad -en su realidad de verdad,
pura, brutal, simple-" (o.c. 25); "a su significado puro [de
los seres], a lo que son en sí, sin dejarse afectar por lo que
pudieran ser para mí" (Ex, 34); "Que lo real, por muy
determinado que esté en cuanto a significado, estructura, esencia
y demás caracteres firmes que la ciencia dice tener, está
yermo de sentido, vacío de humanidad. (...) Porque lo real, por
muy determinado que esté en su esencia, se halla todavía
yermo y desierto, indeterminado y vacío de sentido humano"
(ILF, 26). Parece clara la sombra del nóumeno kantiano en lo dicho.
Tampoco parece hallarse lejos esta concepción de lo real de la
orteguiana de "enigma". En cualquier caso, GB propondrá
superar la distancia entre fenómeno y nóumeno mediante la
transustanciación de lo real por técnica y sus artefactos
resultantes o, desde una óptica marxista, por el trabajo y sus
productos, suturando por praxis la natural escisión entre trabajo
espiritual y material, que el idealismo potenció aún más
y resolvió a favor de la teoría.
78 Según GB, Kant "casi" es consciente de la función
simbolizadora de la vida al notar su actividad transcendental, de modo
que se acercó al noumeno y tocó el misterio, pero no pasó
de ahí (Cf IGE, 60 y 68). Kant no advirtió la transcendencia
de la vida, quedándose tan sólo en su transcendentalidad.
El racionalismo, menos prudente aún, irrespetuoso para con la razón
misma, habría pretendido descortezar el "que", "bloque"
o "existencia" (concepto objetivo de ser). El positivismo pretenderá
su negación, como habrá ocasión de comentar.
79 Cf ITF, 100-101.
80 Cf Ex, 39.
81 Para el heleno, como se vio, todo lo de la cosa quedaba patente ante
el hombre de manera necesaria y de ahí su identificación
entre ser, verdad óntica y ontológica. Es por ello que identifica
también sentido y significado: "significado es ni más
ni menos que aparición plena y radiante de una esencia a partir
de la misma oculta aún bajo forma de cosa; o si queremos otra formulación,
significado es la mostración y lo que muestra actualmente una cosa
bajo la manera final de "ser", como término del proceso
patentizador que arranca de ella misma en forma de cosa; mostración
del ser de-mostrándolo de la cosa" (ITF, 99-100). Como consecuencia
de esta confusión toda formalización o separación
entre ambos resulta imposibilitada, de lo cual se resentirá toda
su técnica, tal como se dijo, y como aún resultará
más claro al mostrar la conexión entre formalismo y operacionalidad.
82 De no ser así, no se diferenciaría de la vida animal.
En cuanto vida humana, el griego practicó un tipo de epojé:
cerrarse a lo sensorial, frente al primitivo.
83 Aquellos contenidos concienciales que Bacca denomina "significado",
tal como "dos y dos son cuatro" (Cf vg., Ex, 57; ACC, 146-148).
No son significados "puros", sino "remotos", pues
aunque parezcan carecer de sentido (sentimientos), y tal es el intento
de la ciencia, en realidad lo tienen, aunque fosilizado, lo cual es una
manera de tenerlo. El significado puro está más allá
del límite; el remoto, más acá pues no es otra cosa
que el significado puro "adobado" con algún sentido que
lo haga digerible para la vida. No es lo mismo un esqueleto que una momia,
ni dan la misma información. El significado remoto o ciencia está
ya jugando dentro del espacio abierto por la posición, de modo
que no puede resultar un simple "que", similar al que aparece
por la epojé o el hastío.
84 Cf EG, XXIII.
85 Dice GB: ""ponerse a" -significación del término
"thesis", actos téticos o posicionales, etc.-" (NGFC,
71).
86 Término utilizado por GB para traducir el Entschlossenheit,
Schlos, de Heidegger, con el que el filósofo alemán hace
referencia a la salida de la angustia y que nuestro autor amplía
para referirse a cualquier salida de sí de la vida previamente
ensimismada, independientemente del grado de retirada y, en consecuencia,
de exteriorización o entrega a las cosas (Cf vg., SNHSJ, 95).
87 Cf NGFC, 70.
88 Dice GB: ""afirmarnos en", del que provendrá,
como fenómeno derivado el simple y lógico "afirmar"";
"la gana de "afirmarse en" precede, está a priori,
respecto de la función lógica concreta de "afirmar"
cada verdad o proposición en su pluralidad y distinción"
(Ex, 171); ""Posición" es, pues, cualquier acto
intelectual (afirmar, negar, deducir...) en cuanto realizado por la vida
intelectual espontáneamente, sin serle impuesto por encandilamiento
ante la presencia deslumbrante de las cosas" (ITF, 92); "Esta
decisión o posición no es un acto de la voluntad (...).
Es algo más hondo y anterior a los actos de la voluntad: es la
vida la que "pone" la voluntad a querer; este "estar puesto
a querer" -esa querencia vital" es el viento que dará
a la voluntad propiamente el ímpetu vital para querer o realizar
esto o aquello" (ITF, 91).
89 Dice GB: "Esta acción transcendental (...) se la encontraba
hecha, pues nacía encandilado, extático, con los ojos abiertos:
era para el tan inconsciente como lo es para nosotros de ordinario abrir
los ojos. Como la vida vivía desviviéndose en y por las
cosas patentes, tenía que pasar desapercibido el esfuerzo vital
de abrirse, de hacerse patente y accesible a las cosas, estuviesen o no
patentes en sí mismas" (ITF, 90).
90 En rigor, "verdad transcendental" es acepción que
GB reserva al tipo de verdad kantiana, es decir, del tipo vital "persona"
en su primera fase. Para distinguirla de la ontológica del individuo
(perfecto o imperfecto), denomina a ésta última "verdad
ontológica clásica" (Cf NGFC, 260; EG, XIV). Distingue,
incluso, entre "verdad escolástica" (Cf NGFC) y verdad
ontológica clásica cartesiana (Cf EG).
91 "El entendimiento, mediante la abstracción, es capaz no
solamente de sacar la idea de hombre, de dos, de circunferencia (a), sino
lo que es más y viene especialmente a nuestro propósito,
de dar a tales ideas matiz de "ideal ": de norma, de término
de comparación para apreciar hasta qué punto una cosa real
se acerca a la idea (b). (...) El paso de abstraer de lo sensible una
idea no es constitutivo propio de la verdad ontológica, sino estadio
preliminar imprescindible; el levantar, o intentar levantar, una idea
a ideal, una idea a norma hace posible propiamente la verdad ontológica,
puesto que las cosas, por ser o realizar imperfectamente una idea, tienen
que referirse y compararse con tal idea en estado de ideal o norma, y
en tal estado es como las posee el entendimiento. Ahora bien: juzgar,
en cuanto operación mental perfecta, no se ciñe exclusiva
ni propiamente a decir lo que la cosa es, sino a decir lo que es por comparación
con lo que tiene que ser"; "El poder de levantar las ideas o
conceptos a normas o ideales hace que el centro de la adecuación
entre cosa y entendimiento quede centrado en el entendimiento, y a este
centramiento de la adecuación se denomina verdad ontológica"
(NGFC, 261-162).
92 Cf NGFC, 217-219.
93 Sobre esta misma idea dice GB: "Para notarlo hay que "hacerse
el desamorado", aunque uno se muera de ganas de verdad" (ITF,
110); "Sólo cuando la vida otorgó preeminencia al esfuerzo,
a la areté, sobre la luz y la vista se hizo posible a priori notar
las cosas como "objetos"" (o.c. 116). Con ello la vida
superior inicia una nueva andadura "Tipo humano a conseguir: el de
atleta mental, en vez del de encandilado o visual estático"
(o.c. 89); "Sólo a una vida de temple guerrero pueden aparecerse
las cosas como objetos, como enemigos, como términos de conquista
y botín" (o.c. 116).
94 En este sentido, Sócrates es, según GB, el primero en
notar el esfuerzo intelectual del entendimiento en su novísimo
estado "manual", y aunque se trate del momento "negativo"
del proceso, supone ya una "inversión de valores" respecto
del estado "mirón" anterior (Cf ITF, 73-75, 78-82, 87-88).
95 Dice GB: "Al retirarse de ellas, violentándose a sí
misma. -porque en el fondo estaba aún enamorada de ellas-, las
cosas pusieron cerco a la vida mental; aparecieron, pues, como objetos
(ob, jacio), como flecheros ideales" (ITF, 110); "Y es claro
que la verdad, la consistencia, la realidad de las cosas sólo se
nos puede manifestar cuando nos ponemos a afirmarlas, a tantear su seguridad.
En la actitud "ponerse a" es donde y cuando las cosas aparecen
como en sí." (NGFC, 74). Sobre el significado de "objeto"
Cf también vg., ILF, 54; IVF, I, 249; NGFC, 255. Todo ello no se
dio en el griego, para quien el término "objeto" era
desconocido por su condición de "argos" (Cf ITF, 90,
110-111, 115).
96 En rigor, dirá GB que "Es preciso experimentar por dentro
este temple "transcendental" (casi ya en sentido kantiano de
la palabra) de "soledad", de "aislamiento", de "recogimiento
entitativo-vital" para que se descubra la ob-jetividad de las cosas
y pueda darse a la palabra objeto su auténtico sentido de correlato
esencial del "hacerse patente" la vida; es decir, se llegue
a "notar" que "objeto" en cuanto tal (Gegenstand überhauput)
no tiene sentido sin un sujeto transcendental (Bewusstsein überhauput)"
(ITF, 112). Por eso afirma: "cuando la vida inicia la primera fase
de individuarse, -el distinguirse de-, aparece el aspecto de "objeto"
y la vida se nota como "sujeto" transcendental incipiente"
(o.c. 117).
97 Sobre lo característico de dicha concepción y trato,
además de lo dicho en su momento, véase NGFC, 304.
98 Cf respectivamente ITF y CPOM.
99 Los estoicos, hicieron dos descubrimientos: por el primero, como se
dijo, asistieron a la transformación de lo antropoide en cosa,
pues bien: "Por el segundo, -dice GB- notaron los mil matices de
la actividad vital que al diferenciarse creaba los órganos y funciones
del saber. Aurora simultánea del significado y del sentido. Por
tanto, doble aletheia, doble patentización; una, la verdad óntica,
la patencia de lo que las cosas son; otra, la verdad ontológica,
la patencia de lo que la vitalidad intelectual es. Y esta segunda patencia
es condición de posibilidad de la primera; es el logos del on;
la razón íntima que hace posible que algo se me presente
como ser. El programa que con ello se presentaba a la filosofía
era transcendental en muchos sentidos, comenzando por el vulgar de "importantísimo",
y terminando por el sentido kantiano de esta palabra" (ITF, 104).
100 Cf CPOM. Así, vg., de las palabras dirá: "Las palabras
quedan entonces oscurecidas, se reducen tal vez a pura corriente verbal
unida por mecanismos de la gramática. La palabra no es entonces
logos, lugar de aparición de las ideas" (IVF, II, 125). En
este sentido afirma que las palabras son positivamente falsas o falsarias:
"el falsario emplea el valor patentizante de una cosa en manifestar
otra; (...) hay que llamar falsario al que emplea el valor patentizador
del cobre para manifestar el oro inexistente" (ibid.).
101 Dice GB: "Al vivir los filósofos primitivos de la individualidad
desviviéndose "de" las cosas, éstas dejaron de
entrárseles brutalmente por los órganos de relación
con el mundo; pero continuaron haciendo acto de presencia reflejándose
en la cáscara ideal segregada transitoriamente por la unidad naciente
de la individualidad. Realismo por "reflejo" frente a realismo
directo. Siempre realismo. Este realismo vital por reflejo transforma
la manera de presentarse las palabras ante la conciencia intelectual.
Al desvivirse la vida "de" las cosas, las palabras se desviven
también de las cosas; de palabras-cristal pasan a palabras-espejo"
(ITF, 109). Sobre las ideas funcionando como medium quod o categorías,
cf. NGFC, 253-255.
102 Cf ITF, 99.
103 En tal nominalismo parece encontrar GB el origen histórico
de las definiciones operacionales modernas, pues afirma que, en virtud
de la "preeminencia de la construcción sobre la intuición
mental, las definiciones (...) pasan (...) a lugar secundario, a simples
fijaciones de nombres; pues la definición "da por hecha"
la cosa definida, cuando la acción constructora comienza por hacerla;
y una vez hecha, cual apéndice cómodo para la práctica,
se le asignará un nombre", y añade: "La conversión
de las definiciones "reales" clásicas en definiciones
"nominales" no conduce ni supone, como se dice por ahí,
a un "nominalismo", sino es simplemente expresión de
que el entendimiento agente o activo, de que la actividad constructora
mental, de que la espontaneidad del entendimiento domina sobre la pasividad
y encandilamiento del entendimiento clásico. Depende, pues, este
cambio de un cambio en el tipo de vida mental" (EG, XXV). Todo ello
puede observarse, según GB, en los numerosos avances que los estoicos
hicieron en el terreno de la lógica, donde realizaron las primeras
formalizaciones.
104 Dice GB: "En física moderna a todo observable corresponde
un operador: un tipo especial de operador, de manipulación que,
como la mano, es ciego, pero eficaz. De ahí que la relación
entre observable y operador sea una asociación, una coordinación.
(...) entre lo observable y su formulación conceptual no hay, en
rigor la relación de concepto a realidad conceptuada; los operadores
corresponden a un observable (...) han de ser obtenidos por "tanteo",
como operaciones que son de "mano", de "tacto""
(NGFC, 304). En cambio, en la física clásica "entre
cosa y su concepto o definición no hay, en rigor, asociación,
sino identidad; no cabe libertad alguna ni distancia entre objeto y la
definición suya. La distancia entre cosa y su concepto y definición
es mínima" (ibid.).
105 Dice GB: "por de pronto la ciencia física moderna, la
física cuántica sobre todo, (...) puede (...) continuar
sirviéndonos de ciencia-modelo" (Cf NGFC, 312).
106 Esta expresión es utilizada por GB, además de para referirse
al pueblo romano, también a otros pueblos de acción (Cf
ITF, 116). Así, los estoicos y otros autores de origen "fenicio"
se encontraban en ese estilo vital (Cf CA, 10).
107 Cf SCC, 110.
108 Sobre etimología relativa a términos emparentados con
"capere", Cf CA, 9-10; ILF, 47.
109 Para mayores matizaciones sobre el término "sindéresis"
Cf SCC 111.
110 Cf CA, 9; IGE, 21.
111 Cf CA, 18-19; ILF, 49.
112 Esta historieta es utilizada por GB para introducir pedagógicamente
la diferencia entre sentido y significado, y refiriéndose a ella
dice: "No hallo manera más deliciosa y perfecta de declarar
en qué se distinguen significado y sentido, o posición extrasentimental
y posición sentimental de los problemas filosóficos"
(Ex, 36). Puede encontrarse en otros lugares, vg.: ILF, 21-23 (a éste
pertenece la cita que da origen a la presente nota).
113 Toma GB la escena de la obra de Goethe Fausto, en que el protagonista
duda, al elegir la máxima que habrá de gobernar su vida,
entre la Fuerza, la Palabra, el Sentido o la Acción (Cf ILF, 106-107).
114 La elección es fundamental para el tema de la técnica,
pues "Acción" permite controlar la técnica para
que no devenga brutal. Con todo, no resulta suficiente cuando se queda
en meras normas morales (Cf ILF, 116-117), como tendremos ocasión
de comprobar en otro capítulo.
|