Hacia 1880, el íntimo discípulo, amigo y compañero de escuela, Machado y Álvarez expones su distanciamiento del krausismo declarando no comprender ya algunas afirmaciones del filósofo alemán, al mismo tiempo que vindicaba la teoría evolucionista... Entre el ángel caído y el mono que se levanta -concluye- prefiere descender del mono.