LA PIEDRA ANGULAR: CONCEPCIONES DEL TIEMPO EN HEIDEGGER
por Arantxa Serantes(*)

Las concepciones del tiempo, fueron en filosofía, fundamentalmente de dos tipos. Unas tendieron a sustentarse en la física y tendieron a dar una visión objetivista del tiempo. Otras se sustentaron en la introspección y en el análisis psicológico y dieron una versión del tiempo como principio de subjetividad. Ya en Aristóteles pueden advertirse dos doctrinas de tiempo, una física y otra psicológica: una doctrina, la más conocida, que define el tiempo como medida y número de movimiento respecto al antes y después (télos,como punto de reposo del movimiento y el punto de partida) y otra doctrina que determina el tiempo a partir de las facultades o disposiciones anímicas,como son la memoria y la capacidad de expectativas. En esta orientación anímica se inscribe el célebre análisis de San Agustín del tiempo, desarrollando en las "Confesiones" un análisis que está muy presente en toda reflexión heideggeriana sobre el tiempo.

En la nueva ciencia y en la filosofía, la ciencia y la filosofía de la modernidad,el tiempo, al igual que el espacio, tiende a presentarse como dato y premisa "objetiva y absoluta" a partir de las cuales pueden determinarse las leyes principales de naturaleza concebidas mecanicísticamente. Newton diferencia entre el espacio y el tiempo absolutos y objetivos y tiempo y espacio relativos al lugar y al movimiento. El tiempo,en cualquiera de los casos, pierde su relatividad a un cuerpo y a su movimiento, deja de decirse de la cosa, de la sustancia y asume el carácter de un hecho previo incuestionable a partir del cual puede llegar a conocerse el funcionamiento y las leyes de la naturaleza. En Kant se asume la concepción newtoniana del espacio el tiempo como formas a priori de la sensibilidad, formas, por consiguiente, localizables en el sujeto y que sólamente desde el análisis de este y de sus modos de aproximarse a las cosas puede llegar a determinarse en su objetividad.El tiempo en particular aparece, en Kant, como forma subjetiva de aprehensión sensible de los fenómenos, modo a través del cual éstos se presentan no ya como si fueran externos al sujeto, extensos y coexistentes o espaciales, sino a modo de fenómeno intensivo que totaliza puntualmente todo el espacio y copresente en una contemporaneidad en la que el punto es rebasado en la sucesión numeral de los ahoras. Esta sucesión permite captar, como hecho subjetivo,el fenómeno extenso,acomodándolo a la naturaleza misma del sujeto,el cual se desvela en su estructura íntima temporal, determinada y limitada por la sucesión temporal en la que se resuelve.

Heidegger cigra la temporalidad como un radical de la finitud en su proyecto ontológico más genuino a la vez que la exploración de la temporalidad constituye el eslabón principal de la exploración ontológica. El tiempo es definido como sentido del ser del Dasein. Pero este sentido del ser del Dasein es,a su vez, una indicación fenomenológica (en sentido hegeliano) del sentido del ser del ser, sentido que intenta ser desvelado en los textos posteriores al célebre Kehre (cambio metódico que debe interpretarse, con todas las rectificaciones del caso, en el sentido semejante al giro que produce Hegel en su pasaje de"Fenomenología a la Lógica":

De hecho esa finitud afecta radiclamente al ser, que es pensado en radical e intrínseca vinculación con la nada, todas las veces en el que no es ser sin tiempo de la ontología postplatónica sino el ser-tiempo en el que su carácter fundamental, en el sentido de fundamento explícito,fundamento-abismo, despide al ente como presencia, la cual presencia tiene en ese ser fundamental eso donde se constituye como tal presencia.

Esta vinculación intrínseca del tiempo finito y ser, esta concepción ser-tiempo,permite que el tiempo sea concebido de modo originario como tiempo finito, como tiempo que adviene a partir o desde un fundamento y que eso dá lugar al ente que se constituye en presencia y que se abra a las dimensiones del advenir, del presentar y del "ser sido" raíz de una "cuarta dimensión", el lugar tópos y ahí donde el ente tiene lugar y acontece. La ontología, a la vez que se funda inconscientemente en la concepción vulgar de tiempo, tiende a su vez, por lo mismo (por efecto de la propia inconsciencia) a negar el carácter temporal del ser y a afirmar la atemporalidad o eternidad del ser respecto al ente (finito y contingente). De ahí que se convierta al ser en objeto separado, en objeto teológico, cruzando el proyecto ontológico con un proyecto teológico, o interpretando el metá de la metafísica como referencia a un ser supremo,eterno y absoluto,fuera del mundo y fuera de lo temporal, a saber, Dios, primer motor y sustancia primera y separada. En Heidegger, por el contrario, la asunción radical de la naturaleza temporal del ser, derivada de la naturaleza fundamental del advenir respecto al ente en que se produce como prae-essentia,como presencia, exige una concepción ontológica radical purificada de toda hibridación de ontología y teología.La ontología de Heidegger es, por esta razón, una ontología de la muerte de Dios, una ontología que no permite la concepción de ningún ser purificado de referencias temporales, contingentes y finitas.En este sentido, el proyecto ontológico heideggeriano parece conjurar el proyecto filosófico Nietzscheano. La revelación del ser de la temporalidad se compenetra con la revelación de la estructura y sentido mismo del ser. Ese ser-tiempo auroral que permite advenir al ser bajo el modo de presencia. Subrayar la diferencia de fundado y fundamento, ser previo y ausente será el cometido heideggeriano posterior a Ser y Tiempo en el que realiza su concepción ontológica.

Para mí, la piedra angular es la humanización del discurso, porque la humanidad da sentido al tiempo vivido y al tiempo futuro como última palabra de sabiduría.

Bibliografía
Hitos: Martin Heidegger
Introducción a la metafísica: Martin Heidegger
La secularización de la filosofía-hermenéutica y postmodernidad: Gianni Vattimo
Introducción a Heidegger :Gianni Vattimo
Historia de la filosofía y la ciencia: Ludovico Geymonat

(*) humanista y articulista