CÓMO LA VISIÓN DE NOSOTROS MISMOS
AFECTA A LAS CREENCIAS SOBRE LO EXTRATERRESTRE (*)
(*) Título original: "How Our View Of Ourselves Affects Beliefs About E.T."
Autor: Douglas Vakoch

Selección y traducción del texto: Roberto Aretxaga, Bilbao, 2002.
Versión original del texto disponible en:
http://www.space.com/searchforlife/seti_survey_020124.html


El artículo se publicó el 24 de enero de 2002 como parte de una serie que nos aproxima a los aspectos psico-sociales involucrados en la búsqueda científica de vida extraterrestre, especialmente cuando se espera que ésta sea inteligente. El texto nos permite comprobar cómo las ciencias humanas y sociales pueden colaborar con sus metodologías específicas a la mejor comprensión de las cuestiones filosóficas implicadas en dicha búsqueda, así como por su posible éxito. Desde una perspectiva técnica, el interés del texto radica en la refutación experimental que hace de la tesis antropocentrista, que podríamos formular así: la creencia en la existencia de vida extraterrestre tiene su origen en el sentimiento de antropocentrismo, por lo que carece de un fundamento objetivo que justifique su búsqueda (Véase, por ejemplo, Ruiz de Gopegui, Luis, Mensajeros cósmicos. Ciencia y enigma de los extraterrestres. Madrid: McGraw-Hill, 1994, pp. 70-71). En efecto, el artículo no sólo desmontaría empíricamente la relación de tipo causal establecida por razonamiento deductivo entre antropocentrismo y creencia en la existencia de vida extraterrestre sino que, además, mostraría estadísticamente la existencia de una relación de proporcionalidad inversa entre ambas creencias.

El autor: Douglas Vakoch es Doctor en Psicología y actualmente forma parte del equipo de científicos sociales del Instituto SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence: Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre), donde dirige y promueve la investigación de los aspectos culturales de la búsqueda de vida extraterrestre inteligente. Su formación en Religiones Comparadas (Carleton College), Historia y Filosofía de la Ciencia (University of Notre Dame) y Psicología Clínica (State University of New York) le ha llevado ha interesarse por las implicaciones teológicas, filosóficas, psicológicas y políticas de SETI. Igualmente, aplica sus conocimientos en psicolingüística y comunicación psicoterapeútica a la confección de mensajes interestaleres, labor por la que ha obtenidos numerosos reconocimientos. El Doctor Vakoch es también miembro del Comité SETI de la Academia Internacional de Astronáutica, del Subcomité de Política sobre Comunicación con Inteligencia Extraterrestre, del Subcomité de Comunicación y Educación y del de Arte y Literatura.



Una búsqueda de señales de extraterrestres tendrá probablemente éxito si dura lo suficiente. Y los humanos son la especie más importante de la Tierra.

¿Está de acuerdo o en desacuerdo con las dos afirmaciones anteriores?

En un artículo anterior de esta serie, vimos cómo el antropocentrismo y las creencias en la vida fuera de la Tierra pueden medirse a través de las respuestas dadas a unas pocas, pero bien elegidas frases -como las dos que abren este artículo. Y una vez que podemos medir con precisión las actitudes de la gente -como cómo son las personas antropocéntricas (centradas en lo humano) y cuán fuertemente creen en la posibilidad de vida fuera de la Tierra- buscar relaciones entre estos tipos de actitudes es un paso pequeño.

Utilizando las contestaciones a nuestra encuesta en Internet y analizando estos datos con algo de estadística básica, aprendemos que hay en realidad una significativa correlación, o patrón, entre estas dos actitudes. Específicamente, cuanto más antropocéntrica es un persona, menos probable es que crea que existe vida fuera de la Tierra.

Podemos interpretar este hallazgo de un modo estricto. Si las personas piensan que la humanidad goza de una posición privilegiada en la Tierra, es menos probable que piensen que existen otros seres en otros planetas. El impacto del hallazgo de vida fuera de la Tierra a menudo ha sido caracterizado como otra revolución copernicana. La teoría de Copérnico, como recordarán, desplazó la Tierra de su lugar privilegiado en el centro del sistema solar. Descubrir vida fuera de la Tierra -particularmente vida capaz de enviar señales de radio- podría darnos a los humanos un sentimiento comparable al de estar "descentrados", cuando nos acostumbremos al conocimiento de que no somos la única inteligencia en el Universo.

De las personas que utilizaron la encuesta en línea, el 40% se encontraban en el lado antropocéntrico de la escala -tomando cualquier lugar comprendido entre una ligera y una fuerte creencia de que los humanos ocupan un lugar privilegiado en el orden general de las cosas. El otro 60% tendía a ver a los humanos únicamente como una especie más entre otras de la Tierra.

Pero, incluso aunque nuestro estudio en Internet mostró un patrón en el sentido de que estas dos actitudes -el antropocentrismo y la creencia en la vida extraterrestre- están interrelacionadas, eso no cuenta toda la historia. Igualmente esencial, ¿con cuánta exactitud podemos predecir las creencias de la gente acerca de la vida fuera de la Tierra? De modo un poco semejante a como los astrónomos del SETI buscan señales artificiales que destaquen del ruido cósmico de fondo, los científicos sociales del SETI pueden buscar patrones en las respuestas que da la gente a las encuestas. Incluso aunque en nuestro estudio de Internet había muchas fuentes de ruido fuimos capaces, sin embargo, de encontrar un patrón claro en las contestaciones a la encuesta. Como apuntamos arriba, encontramos un patrón consistente en los datos: los encuestados más antropocéntricos eran menos proclives a creer en la existencia de vida extraterrestre ¿Pero cómo de sólido era este patrón?

Un modo de conseguir manejar la solidez del patrón que detectamos a través de nuestro estudio en línea es ver cómo se comparan nuestros resultados con un método más tradicional de recogida de datos mediante encuestas. Como resultado, a pesar de todos los retos asociados a los encuestas en Internet, hallamos el mismo patrón general que descubrimos en un modelo de investigación más común: una encuesta entre estudiantes pregraduados. En ese estudio anterior, empleando cuestionarios de lápiz y papel bajo condiciones de prueba estrechamente vigilada, encontramos una relación considerablemente más fuerte entre cómo son las personas antropocéntricas y sus creencias en la vida fuera de la Tierra.

Ese estudio contempló las respuestas de estudiantes universitarios de Hong Kong y los Estados Unidos. Al compararlos con la encuesta de Internet, fuimos capaces de hacer casi tres veces mejor la contabilización de las puntuaciones de los estudiantes americanos que hicieron la encuesta de lápiz y papel, y aproximadamente cinco veces mejor la de los estudiantes chinos. ¿Pero qué significan esos números?

Sin entrar en las complicaciones de la estadística, muestran que el patrón que encontramos empleando la obsoleta prueba de lápiz y papel era más sólido que el hallado mediante nuestra encuesta en línea. Aunque en ambos casos encontramos el mismo patrón (las personas antropocéntricas eran las menos proclives a creer en la vida extraterrestre), fuimos más capaces de predecir las respuestas de las personas a la encuesta cuando las examinamos en condiciones normales de laboratorio, que en la comodidad de sus propios hogares.

En nuestro próximo y último artículo de esta serie, daremos un paso más allá de los factores que influyen en las creencias de las personas sobre si la vida podría existir en otros mundos, al examinar las cuestiones hipotéticas: "Suponga que recibimos un mensaje de los extraterrestres ¿Cómo le gustaría que fueran los extraterrestres?". Como veremos, nuestras respuestas a esas preguntas pueden decirnos más sobre nosotros mismos que sobre la vida fuera de la Tierra.