BÚSQUEDA DEL ASCENSO DE LA VIDA MICROBIANA HACIA LA INTELIGENCIA EN EL SISTEMA SOLAR EXTERIOR: IMPLICACIONES CULTURALES (*)

(*) Trabajo presentado por el Dr. JULIAN CHELA-FLORES en el Simposio Internacional: "Origin of intelligent life in the universe: Evolution, distribution and originality" (Villa Monastero, Varenna, Italia, Del 28 de septiembre al 1 de octubre de 1998).

Título original: "Search for the Ascent of Microbial Life towards Intelligence in the Outer Solar System: Cultural Implications".

(Disponible en http://www.ictp.trieste.it/~chelaf/searching_for_ascent.html)
Traducción: Dr. Roberto Aretxaga, Bilbao, 2002.


Sobre el autor: JULIAN CHELA-FLORES es matemático y Dr. en Mecánica Cuántica. Entre otros cargos y actividades del profesor Chela-Flores, reseñamos los siguientes: miembro del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICIT, Caracas, Venezuela, 1981-1984), investigador en el Centro Internacional Abdus Salam de Física Teórica (ICTP, Trieste, Italia), profesor, y fundador, del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA, Universidad Simón Bolívar, Caracas, Venezuela), miembro de la Academia Latino Americana de Ciencias y del Instituto de Estudios Avanzados de Dublín (DIAS). Desde 1994 es miembro de la Sociedad Internacional para el Estudio del Origen de la Vida (ISSOL), y desde 1995 miembro de pleno derecho de la Academia de Esfuerzos Creativos (Moscú). También es miembro del Comité de Biología de la Academia de Ciencias del Tercer Mundo (TWAS), de la Sociedad Planetaria (TPS) y de la Asociación Europea de la Red de Exo/Astrobiología. Así mismo, es co-director de cursos de la ICTP/ICGEB Escuela Ibero-Americana de Astrobiología (IASA) y organizador y director de las conferencias del ICTP sobre evolución química y el origen de la vida (Astrobiología). En 1998 ocupó la Cátedra UNESCO de Filosofía.

De la ingente producción científica del Dr. Chela-Flores únicamente mencionaremos su última obra publicada: The New Science of Astrobiology. From Genesis of the Living Cell to Evolution of Intelligent Behavior in the Universe (2001).


RESUMEN

Debatimos nuestra perspectiva actual de la búsqueda de otra inteligencia en el universo en contraste con un amplio fondo cultural. Esta cuestión es de interés común para teólogos, filósofos y científicos entre otros. Resumimos posibles entornos donde podría comenzar el camino hacia la vida inteligente. Tratamos algunas implicaciones del ascenso de la vida microbiana hacia los seres inteligentes. Restringimos nuestra discusión a la búsqueda de los primeros pasos hacia la inteligencia en nuestro propio sistema solar. Más específicamente, limitamos nuestra atención al sistema solar exterior. Además del caso más evidente de Marte, son posibles entornos: los dos satélites galileanos de Júpiter: Europa y Ganimedes. Otra posibilidad interesante es la luna helada saturnina, Encélado. Como una consecuencia del nuevo conocimiento de la astrobiología, tratamos algunas cuestiones filosóficas y teológicas que podrían surgir del eventual descubrimiento de vida extraterrestre.

1. INTRODUCCIÓN

El estudio de las implicaciones de la búsqueda de vida extraterrestre sería menos difícil si nuestra cultura estuviese mejor integrada. Desafortunadamente, estamos lejos aún de tener una cultura unificada. Se ha dicho en el pasado que la cultura corre el riesgo de resultar "astillada" (1), si la especialización no se equilibra con un esfuerzo por prestar atención a las relaciones entre los diferentes aspectos culturales de nuestra comprensión de la naturaleza. En el primer Simposio de Varenna intentamos introducir el origen de la vida en el contexto del origen del universo en sí (2). Intentamos demostrar algunas relaciones entre el origen de la vida y otros aspectos de la cultura, a saber, la teología, la filosofía y el arte. Aunque no estemos todavía en modo alguno próximos a unificar todo el saber, el hechizo jonio (3) aún sería deseable. Ciertamente, tal objetivo fue perseguido en la antigüedad por los filósofos griegos en Jonia. En los albores del siglo XX el embrujo jonio actuó como fuerza conductora de un pequeño grupo de positivistas lógicos del Círculo de Viena. Este grupo incluía a científicos y filósofos que se reunían regularmente en Viena y Berlín. Con independencia de las limitaciones de los positivistas vieneses (5), discutir un problema dado en un contexto más amplio que el de la especialización, presenta hoy para nosotros una ventaja práctica: este contexto más amplio permitirá acceder a un orden más rico de metáforas, ejemplos y analogías. Esto, a su vez, facilitará nuestra discusión sobre el problema crucial del origen, evolución y distribución de la vida en el universo. Para simplificar nos referiremos a este estudio como "astrobiología". Más específicamente, nos centraremos en una cuestión profunda:
¿Estamos solos en el universo y, si no es así, cual es el lugar del Hombre en el universo?
Queremos evidenciar los cambios que la perspectiva actual de la astrobiología acarrea para los diferentes aspectos de la cultura, a saber, literatura, arte, teología, filosofía y ciencia. Comenzamos nuestro trabajo recordando cómo la cultura en sí surgió gradualmente mediante una serie de pasos.

2. LA EVOLUCIÓN DE LA CULTURA

2.1. Arte
Los registros más tempranos sobre la actividad cultural de los humanos corresponden a los trabajos artísticos. La "cultura" magdaleniense dejó algunos trabajos refinados de arte primitivo (6). Este grupo de seres humanos prosperó desde aproximadamente el año 20.000 al 11.000 antes de la actualidad. Podemos hacer referencia, por ejemplo, a pinturas de 20.000 años de antigüedad en las paredes de la cueva descubierta en diciembre de 1994 por Jean-Marie Chauvet en el sur-este de Francia. Verdaderamente, el nacimiento del arte en las cuevas magdalenienses es una de las más notables contribuciones a la producción de los humanos, que nos permite calificar a los grupos que produjeron esos elaborados trabajos más bien como culturas que como industrias, un término reservado para el grupo humano productor de utensilios característicos más que de objetos artísticos.

2.2. Escritura y literatura
Se ha aceptado tradicionalmente que los ejemplos más tempranos de un sistema de escritura son los hallados en los asentamientos sumerios del Creciente Fértil de alrededor del año 5.500 antes de la actualidad. Independientemente, la escritura fue introducida en el Valle del Nilo durante el período predinástico. Descubrimientos recientes indican que el sistema egipcio podría haberse anticipado al sumerio. Además de los grandes logros del Imperio Antiguo, la Esfinge y las pirámides, en las orillas del Nilo se produjo una notable literatura, que fue ampliamente traducida durante el siglo XIX. Estas composiciones son narraciones, cuentos, enseñanzas y poesía. Un ejemplo del Imperio Medio (muy probablemente la XII Dinastía, 1991-1976 a. de C.) es un corpus substancial de literatura religiosa, que incluye el "Ciclo de Canciones en Honor de Sesostris III" (7).

2.3. Teología
Las más antiguas manifestaciones de monoteísmo podrían remontarse al Imperio Nuevo (1379-1362 a. de C.). Aunque es discutible si el sistema iniciado durante la XVIII Dinastía puede denominarse monoteísmo, en el "Himno a Atón" se han señalado muchos paralelismos fidedignos con los versos del Salmo 104, no solamente en las palabras sino también en el pensamiento y la secuencia, anticipando esta parte de la Biblia en varios siglos (8). Sin embargo, la teología es un discurso sobre Dios, o la ciencia que trata de lo divino; el más temprano de tales discursos que influyeron directamente en la cultura occidental podría tan sólo remontarse a las tradiciones orales de los antiguos israelitas, las cuales fueron incorporadas al corpus principal del Antiguo Testamento. En lo razonamientos teológicos encontramos los registros más tempranos de debates sobre el lugar del Hombre en el universo, un asunto que es relevante para la astrobiología. En los textos antiguos anteriormente citados encontramos ya referencias tempranas al origen de la Tierra y al de la vida.

2.4. Filosofía
Los filósofos vinieron posteriormente en la evolución de la cultura. Su origen podría remontarse a la filosofía griega, pero su interés por la existencia del Hombre podría ilustrarse mejor con los esfuerzos preliminares de René Descartes (1596-1650), a quien por regla general se le considera el fundador de la filosofía moderna. Descartes es probablemente el primer hombre de elevada capacidad filosófica cuya perspectiva se encuentra profundamente influida por la nueva física y astronomía. Los argumentos cartesianos ilustran algunos aspectos relevantes para el presente contexto. Consideró los cuerpos de hombres y animales como máquinas; en particular, los animales como autómatas, completamente regidos por las leyes de la física. Asumió que los hombres eran intrínsecamente distintos de los animales por poseer un alma. Descartes intentó describir cómo interactuaban el cuerpo y el alma, y no es sorprendente que no tuviera éxito alguno. Para llegar a un debate continuo sobre el origen del Hombre, la ciencia tuvo que aguardar la llegada de Charles Darwin y sus contemporáneos.

2.5. Ciencia
Los científicos son unos relativos recién llegados a la cuestión del origen y evolución de la vida. El darwinismo no abordaba la cuestión del origen del Hombre en el universo a la manera dualista cartesiana (cuerpo/alma), sino que se circunscribía únicamente a los atributos observables del Hombre. Desde los tiempos de Galileo la aproximación científica difiere de la de los teólogos en el sentido de que ninguna apelación a la revelación se introduce en nuestros debates. Los científicos también difieren de los filósofos en que no se espera una apelación exclusiva a la discusión racional. En resumen, la evolución de la cultura, a través primero de la manifestación inicial del arte, de la escritura y de la literatura, finalmente condujo a esos aspectos de la cultura hacia términos de los cuales podrían formularse preguntas razonables sobre el origen y destino del Hombre. Los teólogos están interesados principalmente en los conceptos metafísicos de "espíritu" y "alma", los cuales no aparecen en la literatura científica; podría decirse que estos conceptos no aparecerían puesto que no son sujeto de análisis experimentales reproducibles. En cambio, la existencia del espíritu y del alma se fundamenta en la revelación de las enseñanzas tradicionales de las religiones monoteístas.

3. ¿CUÁL ES LA POSICIÓN DEL HOMBRE EN LA BIOTA TERRESTRE?

3.1. ¿Están los indicadores de una posición especial de los humanos en el conjunto de todas las especies terrestres?
Algunos biólogos han favorecido un punto de vista distinto del de los radioastrónomos que se han dedicado a buscar vida extraterrestre inteligente (SETI) (10). Las razones que subyacen tras esta dicotomía se pueden ilustrar con unos pocos hechos extraídos de la taxonomía. Desde la perspectiva de la biología, los seres humanos representan únicamente una simple especie entre 4 mil mamíferos. Incluso éste es un número pequeño cuando se le compara con los 30 millones de especies que se cree constituyen el conjunto de la biota terrestre. Un aspecto de esta desconcertante abundancia de especies, de la que los humanos son tan sólo una, ha conducido a la metáfora:

Si la historia de la evolución fuera a repetirse, un mundo tan alternativo estaría lleno de innúmeras formas de vida, pero ciertamente no de humanos.
Nuestro interés principal no es el origen y evolución de nuestra propia especie. Nuestro interés principal es más bien la probabilidad de que los principales atributos del Hombre surgirían de nuevo si la historia de la evolución volviera a comenzar en algún otro lugar, no en una hipotética tierra que sería milagrosamente reconstruida. Estamos interesados principalmente en la repetición de la evolución biológica en un planeta, o satélite, que pueda haber tenido todas las condiciones medioambientales apropiadas para la vida. Semejantes propiedades son, por ejemplo, un gran cerebro y conciencia. Estas características del Hombre evolucionaron a partir de los primates alrededor de los últimos 5 o 6 millones de años. Esto contrasta abiertamente con los moluscos. Los miembros de este gran filum de los invertebrados al que pertenecen los caracoles, mejillones y calamares, han sobrevivido desde el Cámbrico Inferior. Su primera aparición sucedió hace 500 millones de años, unas 100 veces antes que la del hombre.

3.2. No es necesaria una duplicación exacta de nuestra especie para hacer una réplica de nuestra inteligencia.
Los pasos evolutivos que llevaron hasta los seres humanos probablemente nunca volverían a repetirse tal cual en un entorno extraterrestre. Sin embargo, queda la posibilidad de que un nivel humano de inteligencia resulte favorecido por el efecto combinado de la selección natural y la evolución cultural. Esto es independiente de los detalles particulares del árbol filogenético que podría llevar hasta el organismo inteligente (no humano). Dicho brevemente, el papel de la contingencia en la evolución posee un efecto menor en el surgimiento de una propiedad biológica particular (12). Me gustaría ilustrar la inevitabilidad de la emergencia de propiedades biológicas particulares con un ejemplo de evolución convergente, un fenómeno reconocido por los estudiosos de la evolución durante mucho tiempo. En el filum de los moluscos, tanto las conchas del caracol caménido de Filipinas, como las de un caracol helmintoglíptido de Centro América, se asemejan a las de los miembros de los caracoles helícidos europeos (13). Estas especies distantes (se encuentran agrupadas en diferentes familias), a pesar de tener anatomías internas completamente diferentes, han llegado a parecerse exteriormente entre sí tras generaciones de adaptación a su entorno. A pesar de la considerable diversidad anatómica, los moluscos de estas familias distantes han tendido a asemejarse en una característica biológica particular, a saber, su concha calcárea externa. En esta fase, la cuestión de si nuestra inteligencia es irrepetible va más allá de la biología y de los factores geológicos mencionados en la metáfora relativa a la repetición de la historia de la evolución. De hecho, la cuestión es más bien del dominio de las ciencias del espacio, en particular, la cuestión de si estamos solos en el cosmos concierne a las medidas astrométricas de búsqueda de planetas extrasolares. Tal actividad ha conducido a la perspectiva revolucionaria actual de que los planetas solares no constituyen los únicos entornos que pueden conducir al origen, evolución y distribución de la vida en el universo (14). La presencia de una docena de planetas en la proximidad cósmica del Sol habla a favor de la ubiquidad de la vida en el universo. Parece plausible que si en algún otro lugar de nuestra propia galaxia existen los entornos adecuados, algunos de los atributos biológicos del hombre puedan haberse repetido.

3.3. Restricciones impuestas por la teología a nuestra perspectiva de la vida.
Una cuestión aparte es la concerniente a la búsqueda de vida microbiana en nuestro propio sistema solar. Por eso, creemos que es más apropiado desviar nuestra atención de Aintentar un completo y coherente recuento del fenómeno del Hombre@. En cambio, sentimos que el progreso de la biología molecular nos impone una búsqueda de un completo y coherente recuento de la primera transición trascendental en la evolución celular, al cual podríamos referirnos como el fenómeno de la célula eucariota (16). No es tarea fácil (17). Pero permítaseme detenerme a precisar la terminología.

4. ¿LA BÚSQUEDA DE OTRAS FORMAS DE VIDA CONDUCE A CONTRADICCIONES ENTRE LA CIENCIA Y LA REVELACIÓN?

Ya hemos revisado algunos argumentos que indican que el problema de la posición del Hombre en el cosmos depende exactamente de la evolución de microorganismos hasta el nivel en el que aconteció la eucariogénesis. Esto nos obliga a hacer de la posición de la célula eucariota en el cosmos el centro principal de nuestra atención. Creo que una ruptura tan radical con el pasado posee algunas implicaciones para nuestra comprensión del origen y destino del Hombre. No obstante, ninguno de estos argumentos queda fuera del alcance de la cuestión suscitada por el mensaje papal a la Academia Pontificia de la Ciencia (19). Este mensaje es un auténtico avance para mejorar el entendimiento entre la ciencia y la teología (20). A pesar de este importante paso, la aceptación de la evolución no ha llevado a un consenso entre científicos, ni sobre sus mecanismos ni sobre sus implicaciones. Sin embargo, a pesar de esta limitación, basaremos nuestros ulteriores argumentos en la teoría de la evolución de Darwin, lo que nos lleva a una discusión sobre algunas de las implicaciones que tal búsqueda podría conllevar para el diálogo entre ciencia y filosofía.

5. ¿CUÁL ES LA POSICIÓN DE LOS EUCARIOTAS EN EL COSMOS?

5.1. )Hay otros entornos del sistema solar favorables para microorganismos vivos?
En 1610 Galileo descubrió las cuatro grandes lunas de Júpiter con su telescopio, un instrumento revolucionario para su época. Desde 1993 disponemos del telescopio espacial Hubble en órbita terrestre. Pero en menos de una década nuestra creciente capacidad de comprensión del cosmos continuará cuando, en 2007, el telescopio espacial de nueva generación entre en órbita. Será mucho mayor y más potente que el Hubble. No obstante, todavía no estamos al completo con los instrumentos ópticos, puesto que no han sido desarrollados hasta el grado suficiente que les capacite para detectar planetas extrasolares similares a la Tierra. Sin embargo, los satélites del sistema solar pueden dar algunas respuestas parciales.

5.2. Las lunas de Saturno.
Encélado es un candidato obvio. Su morfología indica que en el pasado debió de existir actividad geológica con hielo derritiéndose en su superficie, dejando un terreno sin cráteres. La actividad geológica desencadenada por la proximidad de un planeta gigante no es un fenómeno único en el sistema solar exterior. Los géiseres de Tritón ya han demostrado este punto. Nuestro énfasis sobre esta cuestión no es baladí: ahora estamos convencidos de que la proximidad de una estrella no es la única manera de generar vida. En los profundos océanos terrestres, la actividad volcánica sostiene vida completamente al margen de la fotosíntesis solar. La universalidad de las leyes de la física, de la química y de la biología hacen pensar que si la vida puede desencadenarse en la Tierra por actividad geológica, lo mismo podría suceder también en algún otro lugar de los planetas del sistema solar, o satélites, bajo condiciones similares. Como Encélado posee una enorme porción de su masa encerrada bajo forma de agua helada, sería un posible objetivo para la búsqueda de organismos extraterrestres. Debido a la influencia de cometas y meteoritos, esperamos que se halle presente un amplio inventario de orgánicos. Este mundo helado sería el centro de atención de la astrobiología en un futuro lejano. Mucho antes, esperamos presenciar la exploración de otras lunas heladas mucho próximas a nosotros.

5.3. Los satélites galileanos.
Dentro aún del sistema solar exterior hay otros posibles objetivos para la búsqueda de microorganismos. Júpiter tiene cuatro grandes satélites descubiertos por Galileo Galilei en 1610. El segundo satélite galileano es ligeramente más pequeño que nuestra Luna, pero es quizá el anfitrión potencial más destacable para la existencia de vida extraterrestre. Se llama Europa. Este mundo está cubierto de hielo. Como se encuentra relativamente cerca de Io es de esperar que posea alguna actividad volcánica en su corazón de silicato. Éste podría ser una posible fuente de calor para fundir parte del hielo que envuelve su núcleo. Por esta razón, la cuestión de un océano europeo ha sido puesta de relieve y ampliamente debatida. Con gran probabilidad habría también un inventario de carbono y compuestos orgánicos. En resumen, Europa puede tener tres ingredientes que sabemos han jugado un papel esencial en la germinación de la vida en la Tierra: una fuente de energía, agua líquida y una cantidad de carbono suficiente (21).

5.4. Posibles experimentos biológicos en Ganimedes y Europa.
Ganimedes es comparable en tamaño a Titán, el cual, a su vez, es más grande incluso que Mercurio. Las imágenes enviadas a lo largo de dos años por la Misión Galileo Europa sugieren la presencia de un océano primitivo bajo la superficie (23). También hay alguna evidencia de la presencia de material orgánico importado por cometas y meteoritos. Además, la evidencia de una fuente de energía, un tercer requisito para la presencia de vida en algún momento del pasado, se encuentra en forma de calor asociado a un corazón metálico. Esto lo sabemos por el campo magnético del satélite, que fue descubierto por la Misión Galileo. Por tanto, Ganimedes es también, como Europa, un buen candidato para la búsqueda de microorganismos extraterrestres, en particular eucariotas. La misión Hidrobot/Cryobot propuesta por un equipo del Jet Propulsión Laboratory (JPL), en colaboración con varios otros centros de investigación (24), intentará descender sobre la superficie helada, donde podría haber algunos compuestos bioquímicos. Hay lugares en la Tierra donde existen condiciones medioambientales análogas a las de Europa. Un ejemplo se encuentra en los lagos antárticos de los Valles Secos. Sabemos que bajo todos esos lagos hay eucariotas, en particular diatomeas, sobreviviendo en condiciones similares a las encontradas en el océano de Europa. Esto suscita la cuestión de cuál podría ser un experimento biológico adecuado en el contexto de la exploración de Europa. Debido a la naturaleza del entorno medioambiental de Europa, la cuestión de diseñar un experimento biológico es radicalmente distinta de la experiencia previa en 1976 con la misión Viking a Marte (26). El desarrollo de un pequeño sumergible que pudiera penetrar bajo la superficie helada de Europa parece ahora una posibilidad. Por tanto, es viable, en principio, probar la existencia de microorganismos. Hay una amplia gama de posibilidades, sin duda muchas de ellas de mérito. Todavía, sentimos que, dadas las dificultades para avanzar en el problema de la distribución de la vida en el universo, averiguar qué camino evolutivo está siendo seguido por la vida extraterrestre es una cuestión de máxima prioridad. Esto nos ayudaría a determinar si la evolución de la inteligencia es posible vía desarrollo de una célula eucariota, el camino elegido por el único ejemplo de vida conocido hasta ahora por nosotros. Por el momento, el nivel mínimo de complejidad necesitado por una neurona (y finalmente para la evolución de un cerebro y conciencia) parece ser el eucariota. Una vez alcanzado el nivel eucariota de evolución, la pluricelularidad está abocada a continuar (27). Por estas razones, aparte de los muchos posibles experimentos biológicos que en principio son posibles en el restringido espacio que estará disponible para experimentos en el océano de Europa, u otros satélites helados, en el pasado hemos argumentado a favor de al menos un experimento biológico dedicado a la búsqueda del grado de evolución de microorganismos extraterrestres (28).

6. DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES.

6.1. ¿Hay vida en algún otro lugar del universo?
A pesar del importante progreso de la era espacial, la Tierra es el único lugar en el que sabemos con seguridad que la vida ha evolucionado, produciendo biodiversidad lo que es destacable: los más pequeños microorganismos cocos dotados de pared celular -también llamados "nanobacteria"- miden sólo 80-500 nm (29-30). Algunos de los mayores organismos vivos son los secuoya rojos [Sequoia sempervirens (Lamb.) Endl.] que pueden alcanzar hasta 100 metros (31). Habría que reseñar que hay nueve órdenes de magnitud entre las dimensiones de estos dos organismos vivos. Para la pregunta: )hay vida en el espacio?, no hay aún respuesta convincente. Pero el nivel de búsqueda de microorganismos extraterrestres, así como el de organismos pluricelulares inteligentes, ha aumentado tanto en los últimos años que únicamente podemos ser optimistas acerca de un posible éxito.

6.2. Algunas implicaciones de la evolución biológica.
Creo que sería útil reflexionar sobre las consecuencias filosóficas de la caída del punto de vista biocéntrico (32), que fue defendido en el pasado por el evolucionista Ernst Mayr (33) y el biólogo molecular Jacques Monod (34). Mayr fue tan lejos como para asignar a la vida extraterrestre una

"improbabilidad de proporciones astronómicas"
Por otro lado, Monod cree que:
"La estructura actual de la biosfera ciertamente no excluye la posibilidad de que el acontecimiento decisivo ocurriera solamente una vez".
Más recientemente, la posición biocéntrica ha sido sostenida por el paleobiólogo Simon Conway Morris (35):
"Si realmente estamos solos y somos únicos, y esta posibilidad, aunque implausible, no puede ser aún refutada, entonces tenemos responsabilidades especiales".

Claramente, si no estamos solos en el universo, hay algunas consecuencias teológicas y filosóficas inevitables. Creemos que el problema de la vida extraterrestre es una de las cuestiones más importantes surgidas en la ciencia hasta el presente. Deberíamos reflexionar sobre las consecuencias de un resultado positivo, bien en el hallazgo de microorganismos extraterrestres, bien en la recepción de un mensaje de radio procedente de una fuente extraterrestre: cuando tal descubrimiento ocurra, las implicaciones van a tener probablemente un impacto en nuestra cultura que requerirá ajustes posiblemente más radicales que los derivados de la evidencia de que los humanos descienden de microorganismos (36).

NOTAS
1. Juan Pablo II (1992). Discorso di Giovanni Paolo II alla Pontificia Accademia delle Scienze. L'Osservatore Romano, 1 de noviembre, p. 8.
2. Julian Chela-Flores (1997). Cosmological models and appearance of intelligent life on Earth: The phoenomenon of the eukariotyc cell. En "Reflections on the birth of the Universe: Science, Philosophy and Theology". Padre Eligio, G. Giorello, G. Rigamonti y E. Sindoni (Eds.). Edizioni New Press: Como, pp. 337-373.
3. Tomamos una frase de Gerald Holton citado en nota 4.
4. Edward O. Wilson (1998) Consilience The unity of knowledge. Alfred A. Knopf: New York, pp. 3-7.
5. El Positivismo Lógico pretendió excluir del campo de lo cognoscitivamente significante aquellas enunciaciones para las que no se puede encontrar evidencia probatoria o refutativa (satisfactoria para los científicos y filósofos). Esto condujo claramente al enfrentamiento con la teología.
6. Cuando hacemos referencia a los "magdalenienses", empleamos la clasificación arqueológica del sudoeste europeo y norte de África.
7. William Kelly Simpson, Ed. (1972). The Literature of Ancient Egypt. An Anthology of Stories, Instructions and Poetry. Yale University Press: New Haven, pp. 7-9 y pp. 289-295.
8. Son pasajes relevantes:
Del Himno a Atón:
8 "Tu creaste la Tierra como deseaste,
cuando estabas solo, (antes)
la humanidad, todos los ganados y vacas,
todos los seres sobre la tierra que caminan sobre sus pies
y todos los seres del aire, que vuelan con sus alas"
Del Salmo 104:
5 "Tu estableciste la Tierra sobre sus fundamentos,
por eso no debería ser conmovida jamás.
10 Tu haces manar a borbotones manantiales que se deslizan por los valles,
11 ellos dan de beber a todas las bestias del campo;
los asnos silvestres apagan su sed.
12 Junto a ellos tienen su morada las aves del cielo,
ellas cantan entre las ramas.
9. Bertrand Rusell (1991). History of Western Philosophy ans its Connection with Political and Social Circumstances from the Earliest Times to the Present Day. Routledge: London, p. 542.
10. Frank Drake y Dana Sobel (1992). Is there anyone out there? The scientific search for Extraterrestrial Intelligence. Delacorte Press: New York, pp. 45-64.
11. Stephen J. Gould (1991). Wonderfull life. The Burgess Shale and the Nature of History. Penguin Books: London, pp. 48-52.
12. Simon Conway-Morris (1998). The crucible of creation. Oxford University Press, pp. 12-14.
13. R. Tucker Abott (1989). Compendium of landshells. American Malacologist: Melbourne, Florida, USA, pp. 7-8.
14. Michel Mayor, Didier Queloz, Stephane Udry y Jean-Lois Halbwachs (1997). From Brown Dwarfs to planets. En: Astronomical and Biochemical Origins and the Search for Life in the Universe. C.B. Cosmovici, S. Bowyer y D. Werthimer (Eds.). Editrice Compositore: Bologna, pp. 313-330.
15. Pierre Teilhard de Chardin (1965). The phoenomenon of man. Fontana Books: London, p. 33.
16. Julian Chela-Flores (1999). The phoenomenon of the eukariotic cell. En Evolutionary and Molecular Biology: Scientific Perspectives on Divine Action. CTNS/Vatican Observatory Conference. Robert John Russell, Francisco Ayala y W. Stoeger (Eds.) (En prensa).
17. Christian. De Duve (1995) Vital dust: Life as a cosmic imperative. Basic Books: New York, pp. 160-168.
18. El grupo taxonómico más reciente introducido en la literatura científica al más alto nivel se llama "dominio", antes que reino.
19. Juan Pablo II (1996). Papal Message to the Pontifical Academy. Commentarii 4, N. 3. Vatican City, 1997, pp. 15-20. Cf., también: "La traduzione in italiano del Mesaggio del Santo Padre alla Pontifica Accademia delle Scienze", L'Osservatore Romano, 24 de octubre 1996, p. 7 (cf., Sec. 6).
20. Una cita relevante para la presente discusión es:
"Con el hombre nos encontramos en presencia de una diferencia ontológica, un salto ontológico, podría decirse. Sin embargo, )no se opone la postura de semejante discontinuidad ontológica a esa continuidad física que parece ser el principal hilo de investigación en la evolución en el campo de la física y la química? La consideración del método empleado en las diversas ramas del conocimiento hace posible reconciliar dos puntos de vista que parecerían irreconciliables. Las ciencias observacionales describen y miden las múltiples manifestaciones de la vida con creciente precisión y las correlacionan con la línea temporal. El momento de la transición a lo espiritual no puede ser objeto de este tipo de observación, la cual, sin embargo, puede descubrir en el nivel experimental una serie de signos muy valiosos que indican lo que es específico del ser humano".
21. Esta frase quiere indicar que dadas estas tres condiciones la vida no es un imperativo, sino que las tres condiciones constituyen un argumento fuerte sobre el que planear misiones espaciales racionales en las exploraciones del sistema solar. Cada una por sí misma no Aprueba@ la existencia de vida. Este punto ha sido acentuado recientemente [22].
22. Paul Davies (1998). The Fifth Miracle. The Search for the origin of life. Allan Lane. The Penguin Press: London, pp. 202-203.
23. Comunicado de prensa de la Misión Galileo, 15 de julio de 1998.
24. Joan Horvath, Frank Carsey, James Cutts, Jack Jones, Elizabeth Johnson, Bridget Landry, Lonne Lane, Gindi Lynch, Julian Chela-Flores, Tzyy-Wen Jeng y Albert Bradley (1997). Searching for ice and ocean biogenic activity on Europa and Earth. En: Instruments, Methods, and Missions for Investigation of Extraterrestrial Microorganisms, The International Society for Optical Engineering, Bellingham, Washington USA. (R.B. Hoover, Ed.). Proc. SPIE, 3111, pp. 490-500.
25. Christopher P. McKay (1998). "The Search for Extraterrestrial Biochemistry", en Exobiology: Matter, Energy, and Information in the Origin and Evolution of Life in the Universe, (J. Chela-Flores y F, Raulin, Eds.), Kluwer Academic Publishers, Dordrecht, The Netherlands, pp. 219-227.
26. G.V. Levin (1997). "The Viking Labeled Release Experiment and Life on Mars", Instruments, Methods and Missions for Investigation of Extraterrestrial Microorganisms, (R.B. Hoover, Ed.), Proc. SPIE, 3111, p. 146-161.
27. En este contexto, para la evolución de la pluricelularidad en la Tierra, se aconseja al lector consultar el excelente capítulo "The benefits of cellular colectivism", en nota 17, capítulo 18, pp. 171-175. La extrapolación a un entorno extraterrestre viene sugerida por la ventaja selectiva que implica la pluricelularidad.
28. Julian Chela-Flores (1998). A Search for Extraterrestrial Eukariotes: Physical and Biochemical Aspects of Exobiology. Origins Life Evol. Biosphere 28, 583-596.
29. E. Olavi-Kajander y N. Çiftçioglu (1998). Nanobacteria: An alternative mechanism for pathogenic intra and extracellular calcification and stone formation. Proc. Natl. Acad. Sci. USA 95, 8274-8279.
30. D.A. Carson (1998). An infectious origin of extraskeletal calcification. Proc. Natl. Acad. Sci. USA 95, 7846-7847.
31. C.J. Humphries, J.R. Press y D.A Sutton (1989). The Hamlyn Press to trees of Britain and Europe. Hamlyn: London, pp. 50-51.
32. Por biocentrismo entendemos la creencia de que la vida únicamente ha aparecido en la Tierra.
33. E. Mayr (1995). The search for extraterrestrial intelligence. En: Extraterrestrials. Where are they? B. Zuckerman y M.H. Hart. 20 ed. Cambridge University Press, pp. 152-156.
34. J. Monod (1972). Chance and Necessity. Collins: London. pp. 136.
35. Simon Conway-Morris (1998). Loc. cit., pp. 222-223.
36. Robert Jastrow (1997). The place of humanity in the cosmic community of intelligent beings. En: Instruments, Methods and Missions for Investigation of Extraterrestrial Microorganisms. The International Society for Optical Engineering, Bellingham, WA, USA (R.B. Hoover, Ed.). Proc. SPIE, 3111, pp. 15-23.