VÁZQUEZ ABELEDO, Manuel; MARTÍN GUERRERO de ESCALANTE, Eduardo: La búsqueda de vida extraterrestre. McGraw-Hill/Interamericana, Madrid, 1999. 405 pp.

La búsqueda de vida extraterrestre constituye una excelente panorámica, completa, rigurosa, bien estructurada y magistralmente expuesta de los fundamentos, logros y expectativas de la Exobiología junto con algunas de sus implicaciones filosóficas: "El estudio del origen y evolución de la vida es claramente multidisciplinar, implicando a todas las Ciencias de la Naturaleza y la Filosofía, (...). A lo largo de esta obra esperamos acercar al lector las diferentes propuestas sobre la conexión entre estas disciplinas" (p. 1).

Los autores, Manuel Vázquez Abeledo y Eduardo Martín Guerrero de Escalante, son doctores en Ciencias Físicas por la Universidad de La Laguna (Tenerife) e investigadores del Instituto Astrofísico de Canarias. Eduardo Martín es, también, investigador del Instituto Tecnológico de California.

El interés filosófico de La búsqueda de vida extraterrestre radica, en parte, en razones de tipo histórico ya que el debate sobre la existencia de vida en otros planetas se remonta a los orígenes de la Filosofía misma. Modernamente, la consolidación del método científico relegó el tema de la vida extraterrestre a un asunto especulativo sobre el que nada serio podía decirse dada su refractariedad a la observación empírica y a la contrastación experimental.

Sin embargo, desde hace una década aproximadamente, el estado de la cuestión ha experimentado un giro radical como consecuencia de los desarrollos y éxitos de la tecnociencia en el estudio de la vida y la exploración planetaria. A este cambio han contribuido, por un lado, el programa de radiodetección SETI (Search for Extraterrestrial Intelligence) impulsado, entre otros, por el célebre astrónomo Carl Sagan y en funcionamiento desde su primera escucha el 8 de abril de 1960 (proyecto Ozma). Por otro, el surgimiento de la Astrobiología como ciencia multidisciplinar resultante de la estrecha colaboración entre diversas ciencias naturales y los desarrollos tecnológicos de la exploración espacial y planetaria.

Esta ciencia, a pesar de su carácter emergente, ha posibilitado ya toda una gama de descubrimientos que están obligando a revisar nuestros conocimientos sobre el origen y evolución de la vida y, en consecuencia, a replantear el problema científico y filosófico de la excepcionalidad (azar) de la vida y a considerar la posibilidad de que ésta constituya un imperativo cósmico bajo determinadas circunstancias (necesidad). De todo ello da cumplida cuenta este libro de Manuel Vázquez y Eduardo Martín, quienes no dudan en afirmar que: "SI realmente estamos solos en el Universo, nuestra gran tarea será el asegurar la supervivencia de la Inteligencia del Universo, resaltando la importancia del milagro cósmico de la vida humana. SI nos encontramos otra forma de vida, y todavía más si ésta es inteligente, ese sería el momento más importante en la historia de la Humanidad, quizá el Final de la Infancia, rememorando la novela de A. Clarke. Entre otras consecuencias quizás nos pueda conducir a la creación de una auténtica conciencia planetaria para los Homo Sapiens, olvidando todos los localismos, nacionalismos y racismos que han ensombrecido el paso de la especie humana sobre nuestro hermoso planeta azul" (p. 349).

Por otra parte, ni el hecho de que los autores de La búsqueda de vida extraterrestre sean españoles ni el momento de su aparición nos parecen enteramente casuales. El mismo año de la publicación de la obra se creó en España, no sin críticas, el Centro de Astrobiología (CAB). El CAB, un Organismo Público de Investigación (OPI) asociado al NASA Astrobiology Institute, es el único del mundo en su género fuera de EE.UU. Este hecho convierte a España en pionera de la Exobiología, lo que debería redundar en el atractivo del tema para la Filosofía en nuestro país.

En efecto, los distintos niveles implicativos de la Exobiología, junto con la capacidad de esta ciencia para movilizar importantes recursos tecnológicos, económicos y humanos debería ser suficiente motivo para convertirla en objeto de la mirada filosófica académica. En este sentido, convendría distinguir la Exobiología como actividad científica de sus resultados, lo que permitiría a la Filosofía, por una parte, analizar sus fundamentos epistemológicos y presupuestos ideológicos y, por otra, reflexionar sobre sus objetivos, expectativas y logros desde una perspectiva propia, a la vez que evaluar y prever sus posibles impactos socio-culturales y éticos actuales o futuros, entre otros.

La preocupación por dichos impactos quedó ya patente en la primera Conferencia Internacional CETI (Communication with Extraterrestrial Intelligence) sobre la existencia de civilizaciones extraterrestres y la posibilidad de contacto con ellas, celebrada en setiembre de 1971 en el Observatorio Astrofísico de Byurakan, de la Academia de Ciencias de Armenia (antigua URSS), bajo el patrocinio de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. y la Academia de Ciencias de la URSS, con la colaboración de la Fundación Nacional de Ciencias de EE.UU. En ella tomaron parte cincuenta y tres cualificados científicos pertenecientes a múltiples disciplinas, entre ellos dos premios Nobel. En este mismo sentido deben ser mencionados los congresos SETI, organizados por la Academia Internacional de Astronáutica, que en la década de los ochenta elaboró el primer protocolo de actuación ante un posible contacto con inteligencias extraterrestres.

En definitiva, la Filosofía, por su historia y naturaleza, parece irremediablemente llamada a ejercitar su actividad crítica en este tema y en ello radica, justamente, el interés que para nosotros posee la obra La búsqueda de vida extraterrestre: sus siete capítulos deberían ser un aviso y un reclamo para la Filosofía de nuestro país al presentarle de forma rigurosa y accesible los esfuerzos de la comunidad científica para embridar mediante hipótesis susceptibles de contrastación experimental las especulaciones sobre el tema y, en consecuencia, mostrarle que reflexionar filosóficamente sobre la existencia de vida extraterrestre, su búsqueda, implicaciones y consecuencias, no es ya un quehacer sin sentido ni supone distraer la atención de la Filosofía de otras dimensiones y problemas más inmediatos o urgentes, sino un ejercicio de responsabilidad ante las expectativas y riesgos suscitados ya irreversiblemente en diversos frentes por la exploración de esta nueva frontera tecno-científica y humana del nuevo milenio.

En La búsqueda de vida extraterrestre, se evita explícitamente formular conclusiones, se sugieren posibilidades desde el rigor científico más absoluto y se reclama la presencia de la Filosofía en una cuestión de la que únicamente ha comenzado a arañarse la superficie y que, con independencia de su resultado, se ha convertido ya en una de las aventuras más apasionantes de la historia humana, además de fuente esencial de conocimientos sobre la vida y su origen.

Los contenidos de la obra se distribuyen en siete capítulos que abordan el tema desde varias perspectivas y en desarrollos sucesivos. Ya en el mismo prólogo los autores se ven obligados a plantearse el trasfondo filosófico de su actividad científica. En el primer capítulo recorren la historia de las ideas sobre la vida y la pluralidad de mundos, desde el pensamiento mítico a la actualidad, y abordan el problema filosófico implicado en la cuestión del azar o necesidad del fenómeno vida. El capítulo 2 profundiza en la exposición de los conocimientos actuales sobre el origen y evolución de las estructuras cósmicas necesarias para la existencia de vida sobre la Tierra, la fabricación de los elementos químicos, el origen y evolución de la Vía Láctea, las estrellas, el sistema solar, y la formación de moléculas. Expone también el proceso de terraformación y analiza la importancia de los cometas en cuanto conservadores de la huellas de los orígenes, lo que justificaría los esfuerzos para su exploración. En el capítulo 3, los autores vuelven sobre la cuestión del azar o la necesidad de la vida. Comienzan exponiendo la universalidad de las condiciones básicas necesarias para el surgimiento de la vida e inician luego un recorrido descendente hacia las particularidades que presenta nuestro universo llegando hasta el caso de la Tierra. Destacan, además, la influencia de los impactos de objetos celestes en la explosión y evolución de la vida.

Sentadas las condiciones anteriores, en el capítulo 4 exponen el atractivo de Marte para la Astrobiología de cara a la posibilidad de albergar vida, actualmente o en el pasado, dada su proximidad y semejanza con nuestro planeta. Todos los aspectos y descubrimientos científicos involucrados en esta polémica desfilan por las páginas del capítulo. Se hace inventario, igualmente, de los proyectos de exploración marciana, tanto actuales como futuros, así como de las técnicas de búsqueda de vida extinguida y adormecida. El capítulo 5 constituye un completo repaso a los planetas y satélites de nuestro sistema solar a fin de evaluar su potencialidad para albergar vida en función de sus condiciones físico-químicas. El capítulo 6 se dedica al tema de la búsqueda de otros mundos, cuerpos y sistemas planetarios extra solares susceptibles de albergar vida. Contiene una completa exposición de los métodos y técnicas de búsqueda así como un rastreo histórico del tema y los éxitos obtenidos. En el capítulo 7 se exponen los diferentes tipos de vida que cabe esperar encontrar en función de los conocimientos actuales al respecto, así como las distintas técnicas empleadas para la detección de vida a distancia. El capítulo incluye también una excelente información sobre los diversos esfuerzos y proyectos que desde el comienzo viene realizando SETI para la búsqueda y contacto con vida inteligente extraterrestre en fase de civilización tecnológicamente avanzada, a la vez que incide en el debate sobre sus fundamentos teóricos y posibilidades de éxito. Concluye este capítulo con un apartado dedicado a las diferentes teorías sobre formas de navegación interestelar y otro referido al controvertido fenómeno OVNI.

El volumen contiene un conjunto de apéndices sumamente útiles que tratan con mayor rigor técnico algunos aspectos de los capítulos precedentes evitando así recargarlos en exceso y posibilitando, de este modo, dos niveles de lectura en función de la exigencia del lector. Le siguen un glosario y una excelente bibliografía dividida en dos bloques: uno, conteniendo referencias generales que incluye un impresionante y práctico listado de direcciones en Internet (World Wide Web), organizadas por temas; otro, destinado a referencias específicas en función de los capítulos de la obra. Cierra el volumen un siempre útil índice analítico.

Respecto a la materialidad de la obra, conviene mencionar su cómodo formato, lo que facilita su lectura y manejo. Este detalle, unido a la compleción, actualidad y rigor de su contenido así como a la lograda y accesible exposición la convierten en un excelente manual de consulta sobre el tema. Hay que mencionar también la cuidada edición de gráficos y fotografías, algunas de ellas en color.

La búsqueda de vida extraterrestre, por su planteamiento, compleción y oportunidad, constituye una de las mejores y más actuales obras en su género y hay que situarla entre las más adecuadas para informar e interesar definitivamente a la Filosofía de nuestro país en el tema. Además, la preocupación de sus autores por la dimensión filosófica de muchas de las implicaciones y consecuencias de su peculiar actividad científica pone de manifiesto el valor de la Filosofía como disciplina imprescindible e ineludible a la hora de afrontar éste y otros retos tecno-científicos y humanos del siglo XXI.

Roberto Aretxaga Burgos
roarebur@hotmail.com