LAS TEORÍAS DEL SACRIFICIO PRIMITIVO
Y SU SIGNIFICADO ANTROPOLÓGICO
Textos de Víctor Cadenas de Gea


5. Lugares comunes de la antropología intelectualista

Por lo que hemos visto hasta el momento, encontramos bastantes rasgos comunes en las antropologías de Tylor y Frazer. Aun cuando disientan en algunas cuestiones fundamentales, impera en ambos una misma manera de ver el asunto. Este epígrafe tiene como objetivo dar constancia de algunas de tales recurrencias.

a) De entrada, ambos autores entienden que la cultura primitiva y arcaica incurre en absurdos y errores. Sus creencias son fruto de un falso razonamiento analógico, en el cual los conceptos de causa y efecto permanecen confundidos e invertidos. Desde estas equívocas operaciones cognoscitivas, se despliegan todas las idiosincrasias de las culturas simples, toda la variedad socio-cultural que el investigador puede acaparar. Tylor concluye lapidariamente: “los absurdos en que coinciden ampliamente las razas inferiores pueden, más bien, tener su origen en auténticos errores” [30]. Frazer, por su parte, abundó en epítetos similares, coincidiendo en la “rústica inteligencia del salvaje”, en su “mente rudimentaria” y “errónea ingenuidad”, en la “ilusión infantil” en la que consisten sus pensamientos y acciones [31].

b) Tanto Tylor como Frazer estudian al hombre primitivo desde el punto de vista de la psicología individual, dando la primacía explicativa a las operaciones de la mente del salvaje y a sus descubrimientos cognoscitivos, reales aunque falaces. En Tylor, como vimos, el hombre primitivo “se da cuenta” de la concepción del alma, originando el animismo. En Frazer, el hombre primitivo “se da cuenta” de la inutilidad de su magia, comenzando a venerar y personalizar a la naturaleza. En ambos, como buenos evolucionistas, son los individuos más aptos los que llegan a tal conocimiento, extendiéndolo posteriormente. Este aspecto de su pensamiento catapultó un sinfín de críticas de la antropología inmediatamente posterior, que consideraba demasiado mentalista el enfoque adoptado por los antropólogos angloparlantes. No sólo en lo referente a la frecuente reducción al ámbito individual de sus investigaciones, sino también en el hecho de considerar al hombre primitivo como una especie de “filósofo frustrado”, un ser condenado a preguntarse por ideas acerca del mundo, la muerte, etc., obteniendo invariablemente respuestas estúpidas, aunque coherentes en su estupidez.

c) Sumado a esto, también comprobamos una mirada al hombre primitivo como un ser temeroso ante todo lo que le rodea. En Tylor, enfocado en los sueños del salvaje, en los que se le aparecen difuntos y extrañas visiones. En Frazer, enfocado en el terror ante la naturaleza ingobernable. En los dos casos, la realidad circundante puede parecerle al salvaje un lugar peligroso y amenazador. Plagada de espíritus a menudo maléficos, de inclemencias naturales, de vecinos sospechosos, lo real produce terror [32].

d) Por último, en lo referente a nuestro tema, ambos autores consideran que la oración y el sacrificio son los elementos fundamentales de la religión primitiva, la forma esencial de comunicarse con el mundo de los espíritus. Esta comunicación, no obstante, reviste formas muy diversas, como en el caso de la expiación estudiada por Frazer. En estos autores empieza a entreverse veladamente una significación social del sacrificio, siempre ajena a la cuestión de la divinidad.

 

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