Encontramos estas ideas en toda la trayectoria girardiana. En La ruta antigua de los hombres perversos , pp. 40-41, asombrosa ejemplificación de su teoría centrada en un análisis hermenéutico del libro de Job, leemos: “Porque participan en su linchamiento, los amigos no comprenden el papel de chivo expiatorio desempeñado por Job. La paradoja de la violencia fundadora se revela aquí de una manera espectacular. Quienes construyen lo sagrado con su propia violencia son incapaces de comprender la verdad (...) Cuanto más participan en la violencia contra él, más se ven arrastrados por su bárbaro lirismo y menos comprenden lo que están haciendo”.