Idem, pp. 169-170. Este mismo aspecto constituye el argumento esencial de Van der Leeuw, G., Fenomenología de la religión , pp. 337 y ss. Para este importante autor, el don no ha de ser considerado al estilo del “racionalismo comercial”, sino en un sentido místico. El donante, con su regalo, da un pedazo de su propio yo: “Dar es entregar algo del propio yo a la existencia ajena de manera que se ate un lazo firme”. En este sentido, rechazar el don o rechazar dar es declarar la guerra a la comunidad. Incide en lo mismo Widengren, G., Fenomenología de la religión , p. 261. El do ut des no es un principio jurídico vinculante, sino un vínculo místico, esencial: “El donante regala algo de sí mismo, entrega a otro algo de su ser más íntimo, hace donación de su alma”.